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Marc Cucurella afrontará este fin de semana uno de los grandes momentos de su carrera con la Selección Española, que el domingo 19 disputará la final del Mundial ante Argentina. Acostumbrado a competir bajo la máxima presión, el lateral encuentra la calma lejos de los estadios y concretamente en Alella (Barcelona), el pueblo donde nació hace 27 años.

El futbolista catalán aprovecha cada oportunidad para regresar al municipio donde creció y dio sus primeros pasos en el fútbol. Rodeado de viñedos, naturaleza y el ambiente tranquilo de una localidad de poco más de 10.000 habitantes y situada a apenas veinte minutos de Barcelona.

Este municipio de Maresme combina el Mediterráneo con suaves colinas cubiertas de viñedos, un paisaje que ha acompañado al internacional español desde su infancia. Un vínculo con su pueblo natal que permanece intacto para Cucurella.

Un paraíso entre mar y viñedos

Alella destaca por una ubicación privilegiada. Y es que, a un lado aparece el Mediterráneo y al otro la Cordillera Litoral que protege un paisaje de bosques, caminos y viñas que convierten este municipio en uno de los rincones más singulares de la provincia de Barcelona.

Pasear por su casco histórico permite descubrir un pueblo que ha sabido conservar gran parte de su identidad. Todo ello en un lugar en el que las antiguas masías, las casas señoriales y los edificios modernistas conviven con pequeñas plazas y calles tranquilas que recuerdan el origen agrícola de la localidad.

Alella.

Alella. iStock

Entre sus edificios más representativos sobresale la iglesia de Sant Feliu. Este templo, de origen románico y transformado a lo largo de los siglos, guarda en su interior un curioso detalle: el retablo de la capilla del Santísimo Sacramento que fue diseñado por Antoni Gaudí en 1883, una de las obras menos conocidas del arquitecto catalán.

Muy cerca también merece la pena detenerse en edificios históricos como Can Marquès o la Casa del Marquès de Alella, ejemplos del patrimonio señorial que todavía caracteriza buena parte del municipio.

Una de las denominaciones de origen más antiguas

Pero si hay algo que identifica a Alella desde hace siglos es el vino. La localidad da nombre a una de las denominaciones de origen más antiguas y también más pequeñas de España, una tradición vitivinícola que comenzó hace más de dos mil años.

Ya en época romana, los vinos elaborados en estas tierras viajaban en ánforas hacia distintos puntos del Imperio. Siglos después continuaron ocupando un lugar destacado en las mesas de la nobleza catalana y, hoy, siguen siendo uno de los grandes emblemas del municipio

Una de las mejores formas de descubrir esta tradición es visitar Alella Vinícola. La histórica cooperativa ofrece recorridos por sus instalaciones, catas guiadas y la posibilidad de conocer cómo se elaboran los característicos vinos blancos que han dado fama internacional a esta denominación de origen.

Naturaleza con vistas al Mediterráneo

Más allá de los viñedos, Alella también es un excelente destino para quienes disfrutan del turismo activo.

El municipio constituye una de las puertas de entrada al Parque de la Serralada de Marina y al Parque de la Cordillera Litoral, dos espacios protegidos atravesados por senderos que recorren bosques mediterráneos, miradores y antiguas pistas forestales

Vista a los viñedos y a la costa de Alella.

Vista a los viñedos y a la costa de Alella. iStock

Desde muchos de estos caminos se obtienen espectaculares vistas sobre la costa del Maresme y el Mediterráneo, un paisaje que combina montaña y mar en apenas unos kilómetros.

Y quienes prefieran terminar la jornada junto al agua encontrarán muy cerca algunas de las playas más tranquilas del litoral barcelonés.

Mucho más que un pueblo vinícola

Aunque el vino continúa siendo su principal seña de identidad, Alella ha sabido evolucionar sin perder su esencia.

Su patrimonio histórico, el paisaje de viñedos, la cercanía con Barcelona y un ambiente tranquilo hacen que cada vez más viajeros descubran este pequeño municipio del Maresme como una alternativa diferente a los destinos más concurridos de la costa catalana.

No es casualidad que Marc Cucurella siga regresando siempre que su calendario se lo permite. Y es que, Alella continúa siendo ese lugar en el que comenzaron sus sueños como futbolista y un destino que combina historia, naturaleza y una de las tradiciones vitivinícolas más antiguas de España.