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Alrededor de todo el planeta podemos encontrarnos con carreteras que se convierten en destinos que los amantes del asfalto desean visitar al menos una vez en la vida, como sucede, por ejemplo, con la mítica Ruta 66 o la carretera Austral.

Sin embargo, no hace falta irse a Estados Unidos o a la Patagonia chilena para disfrutar de una ruta impresionante, ya que en España se encuentra la que es considerada una de las mejores carreteras del planeta.

La encontramos en el Priorat, la carretera más bonita de España, que combina montaña y una geología impresionante a lo largo de un total de 7,4 kilómetros, con 43 curvas y las mejores vistas de Siurana.

Esta carretera atrae a miles de viajeros cada año, personas que deciden ponerse al volante y disfrutar de una ruta que permite conducir suspendida sobre el vacío, una experiencia no apta para todo el mundo.

La carretera T-3225 une dos de las localidades más conocidas y más bonitas del entorno del Montsant, como son Cornudella de Montsant y el pueblo medieval de Siurana. Aunque no es un trazado demasiado largo, sí que es intenso y, aunque hay que permanecer atento al volante, sus vistas son impresionantes.

Una carretera en un entorno espectacular

Esta carretera permite disfrutar a su paso de valles, un pantano, riscos calizos, miradores e incluso un castillo, una serie de elementos y rincones que pocos lugares del mundo pueden igualar.

Todo ello es gracias a los escarpados acantilados de la sierra de la Gritella, una formación montañosa del Priorat que se asoma al valle del río Siurana y que hace que la vía esté repleta de curvas encadenadas, cambios de rasante y lugares en los que parar para inmortalizar sus paisajes

Esta ruta del Priorat une Cornudella de Montsant con Siurana y está considerada una de las más espectaculares de España.

Esta ruta del Priorat une Cornudella de Montsant con Siurana y está considerada una de las más espectaculares de España. E.E.

A lo largo del trayecto se combinan zonas de bosque mediterráneo con verdaderos balcones naturales que se alzan sobre los precipicios, pudiendo disfrutar así en el reflejo del agua del embalse entre encinas, rocas calcáreas y pinos.

Es una carretera por la que es un placer conducir en cualquier momento del año, pero especialmente durante el otoño y la primavera, cuando se puede disfrutar de los aromas de la vegetación de montaña y el tomillo que cubre los márgenes de la carretera si se circula con la ventanilla bajada.

No obstante, el principal atractivo de la T-3225 pasa por disfrutar de cada curva y cada tramo, así como de los diferentes miradores naturales que se encuentran en todo el camino, que permiten disfrutar de unas vistas que no dejan indiferente a nadie.

Lugares de interés

Más allá de los espacios ya mencionados, en el entorno que sube hacia el altiplano, nos encontramos con un paisaje montañoso en el que podemos encontrar otras formaciones geológicas de interés.

Entre ellos se encuentra el Salt de la Reina Mora, un acantilado situado en el pueblo de Siurana que es famoso tanto por su valor paisajístico como por la leyenda que le da nombre y que simboliza el último acto de resistencia andalusí en tierras catalanas.

Antes de llegar al núcleo urbano de Siurana, destacan las vistas panorámicas que permiten contemplar el pantano en toda su extensión, un espejo de agua turquesa que merece la pena inmortalizar.

A lo largo de la T-3225 podemos encontrar pequeños lugares en los que detener el vehículo por un momento y disfrutar de las vistas a los valles del Priorat y la sierra del Montsant.

El viaje por esta ruta empieza desde Cornudella de Montsant, un pueblo vitivinícola en el que es muy recomendable visitar su bodega cooperativa construida por Cèsar Martinell, de manera que se pueda conocer mejor la tradición del vino de la zona.

También es muy recomendable darse un paseo por su casco antiguo, en donde hay distintos restaurantes y comercios locales en los que poder almorzar o simplemente disfrutar de un refrigerio.

Qué ver en Siurana

Tras iniciar la ruta en Cornudella de Montsat, se puede conducir por esta espectacular carretera para llegar al pueblo medieval de Siurana, donde apenas viven medio centenar de personas, y que destaca a simple vista por sus casas y calles empedradas que nos transportan a otra época.

Construido en la cima de un acantilado, a más de 730 metros de altitud, es un pueblo rodeado por barrancos y torrentes que desembocan en el pantano de Siurana. Prácticamente cualquier rincón de la localidad es un mirador espectacular para contemplar el entorno.

En Siurana se pueden visitar las ruinas de su castillo árabe, el último reducto de la Reconquista en Cataluña, así como la iglesia románica de Santa María, que fue construida en el siglo XII. El templo es un edificio sencillo de una sola planta y ábside semicircular, de la que destaca su ornamentada puerta, que está bien conservada.

El municipio cuenta con más de 800 vías de escalada con diferentes niveles de dificultad, lo que hace que se haya convertido en todo un paraíso para escaladores de todo el planeta. De hecho, no es extraño encontrarse con personas subiendo por las paredes de sus acantilados.

Los amantes del senderismo también encontrarán en Siurana un lugar ideal para disfrutar de distintas rutas, con caminos que descienden hasta el pantano y transcurren junto a las paredes verticales de los barrancos, encontrándose retos de masías y antiguos molinos a su paso.