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Hay lugares que permanecen ligados para siempre a la infancia y a los recuerdos más personales. Para Anne Igartiburu, ese rincón especial tiene nombre propio: Elorrio, una villa vizcaína en la que nació y a la que sigue regresando siempre que su agenda se lo permite para desconectar del ritmo de la televisión.

Uno de los rostros más conocidos de TVE encuentra en este municipio del País Vasco el refugio perfecto para reencontrarse con sus raíces.

Con alrededor de 7.300 habitantes, Elorrio está situado en la comarca del Duranguesado, rodeado de montañas y muy cerca del Parque Natural de Urkiola. Su privilegiada ubicación ha convertido a esta localidad en uno de los destinos más atractivos para quienes buscan cultura y naturaleza en una misma escapada.

Un pueblo con siglos de historia

Fundado en 1356 por el infante Don Tello, Elorrio conserva buena parte del esplendor que alcanzó durante siglos gracias a la presencia de importantes familias nobiliarias.

De hecho, está considerado como el municipio de Vizcaya con mayor número de escudos heráldicos en sus edificios, una característica que todavía hoy puede apreciarse al pasear por sus calles.

Su casco histórico fue declarado Conjunto Histórico-Artístico por su extraordinario valor patrimonial y por el excelente estado de conservación de muchos de sus inmuebles.

Caminar por sus callejuelas empedradas supone realizar un auténtico viaje al pasado, entre fachadas de piedra, soportales tradicionales y edificios que recuerdan la importancia que tuvo esta villa durante la Edad Media y los siglos posteriores.

Palacios, iglesias y edificios monumentales

Uno de los grandes atractivos de Elorrio es la abundancia de palacios y casas señoriales repartidos por todo el municipio.

Entre ellos destacan construcciones como el Palacio de Urkizu o el Palacio de Zearsolo, ejemplos de la arquitectura civil que caracterizó a las familias más poderosas de la zona durante los siglos XVII y XVIII.

La Fuente del Amor de Elorrio, en Vizcaya.

La Fuente del Amor de Elorrio, en Vizcaya. E.E.

En el centro de la localidad sobresale la Basílica de la Purísima Concepción, uno de los edificios religiosos más representativos del municipio y uno de los referentes arquitectónicos de la villa.

A las afueras de la villa se encuentra la iglesia de San Agustín de Etxebarria, un templo de origen gótico-renacentista que conserva gruesos muros de piedra y una singular estructura que ha llegado prácticamente intacta hasta nuestros días.

Otro de los símbolos más conocidos es la cruz de Kurutziaga, considerada una de las piezas monumentales más importantes del arte gótico vasco y una visita imprescindible para quienes recorren Elorrio.

El rincón donde Anne Igartiburu desconecta

Aunque su carrera profesional se ha desarrollado principalmente en Madrid, Anne Igartiburu nunca ha perdido el vínculo con la localidad que la vio nacer.

La comunicadora dispone de una vivienda en Elorrio y aprovecha siempre que puede para regresar y disfrutar de unos días de tranquilidad junto a su familia.

En distintas ocasiones ha compartido públicamente su conexión con este entorno, especialmente con la naturaleza que rodea el municipio y con la paz que encuentra al pasear por sus montañas y senderos.

Para ella, volver a Elorrio supone recuperar una parte fundamental de su identidad y reconectar con un estilo de vida mucho más pausado que el que marca el día a día de la televisión.

Un paraíso para los amantes del senderismo

Además de su riqueza patrimonial, Elorrio destaca por el espectacular entorno natural que lo rodea.

Desde la localidad parten numerosas rutas que permiten descubrir algunos de los paisajes más emblemáticos del País Vasco, entre ellos el monte Besaide, conocido por ser el punto en el que confluyen los territorios históricos de Vizcaya, Álava y Guipúzcoa.

Desde su cima es posible contemplar panorámicas privilegiadas sobre buena parte del entorno montañoso del norte peninsular, lo que convierte la excursión en una de las favoritas para senderistas y aficionados a la fotografía.

Los amantes de las rutas más exigentes también encuentran en las inmediaciones del municipio el ascenso al monte Udalaitz, un recorrido de mayor dificultad que atraviesa zonas rocosas y permite descubrir antiguas explotaciones mineras, cuevas y parajes de enorme valor paisajístico.

Para quienes prefieren recorridos más tranquilos, el municipio ofrece agradables paseos por su entorno natural y rutas que conducen hasta la necrópolis de Argiñeta, uno de los conjuntos funerarios medievales más importantes de Euskadi, además de caminos junto al río Zumelegi que permiten descubrir el paisaje con calma.

Precisamente esa combinación de patrimonio histórico, tranquilidad y naturaleza explica por qué Anne Igartiburu sigue eligiendo Elorrio como uno de sus lugares favoritos para escapar de la rutina. Un pueblo donde el tiempo parece avanzar más despacio y en el que cada rincón invita a disfrutar de la historia y del paisaje con calma.