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Hay un cartel en una de las pastelerías más tradicionales de Toulouse que advierte: la chocolatine se vende a 1,10 euros, el pan du chocolat, a 2,45 euros (y eso que el cartel se presenta sobre un coqueto montón del mismo dulce). Pero solo aquí se dice "chocolatine".

Podría tomarse este recordatorio como un ejemplo del divertido humor de los habitantes de Occitania pero respirando un poco el ambiente de esta ciudad francesa, mejor tomarlo como el culmen del orgullo de quienes saben que son un lugar diferente en toda Francia, más allá del antiguo idioma del occitano, que se sigue escuchando en el metro o se lee en los nombres de las calles.

La primera diferencia notable es en la vida que se respira. Nos podemos olvidar de esos restaurantes franceses que cierran a cal y canto a las siete de la tarde y de las plazas que a las nueve de la noche se convierten en tumbas silenciosas. Toulouse sigue teniendo vida la recorras cuando la recorras.

Una de las orillas del Garona con sus famosas terrazas al atardecer.

Una de las orillas del Garona con sus famosas terrazas al atardecer. Rémi Deligeon

Muchos aseguran que la culpa es de los (piratas) pilotos que han ido llegando a la ciudad en los últimos dos siglos atraídos por la impresionante industria de aviación, ahora es la sede de Airbus, y que contó con aviadores escritores y bohemios como Antoine de Saint-Exupéry gozando de ese lado cautivador de Toulouse.

También podría ser porque son la única ciudad situada a más de 150 kilómetros del mar que consiguió llevar un canal hasta el Mediterráneo y luego construir algo parecido hasta el Atlántico entre el siglo XVII y XVIII para evitar tener que dar toda la vuelta a España y que los piratas británicos atacaran sus barcos de mercancías.

Ahora, ese precioso sistema de canales y compuertas integrados en el corazón de Toulouse, como el Canal Midi, Patrimonio de la Humanidad desde hace 30 años, es uno de los atractivos más diferentes de una ciudad por la que puedes pasear en pie, en barco y en avión.

El rojo o rosado es el color que marca el centro de Toulouse, por la arcilla del Garona.

El rojo o rosado es el color que marca el centro de Toulouse, por la arcilla del Garona. Rémi Deligeon

En cualquier caso, si nos planteamos pasar al menos 48 euros en la ciudad, yo le daría un poco más de tiempo porque merece la pena, lo mejor es empezar por el principio: el casco histórico y su color rojo.

El gran incendio

Uno de los sucesos más dramáticos para esta ciudad fue el gran incendio del 7 de mayo de 1463. Empezó en una panadería y acabó arrasando más de 7.000 viviendas de madera, convirtiéndolo todo en cenizas. El pueblo estaba desolado, los gobernantes también y hasta el rey Luis XI se sintió hundido con las imágenes que aparecían ante él cuando visitó Toulouse.

Pero fue en ese momento cuando surgió el orgullo francés de querer volver a levantar a la vieja Tolosa romana de nuevo. Así que el rey prometió financiar de su propio bolsillo el coste de la construcción de la mayoría de los edificios con una condición: que no se utilizara más madera para evitar que otro fuego pudiera acabar con lo que iba a ser una inversión multimillonaria.

Lo único que se les ocurrió a los arquitectos del lugar es echar mano de su esencia vital, el río Garona, y sacar del fondo una arcilla roja (que ya fue apreciada por los romanos) para hacer ladrillos salvadores. Ese color rojo o rosado es el que caracteriza a Toulouse frente a las grandes ciudades blancas de Francia como París o Nantes.

Place du Capitole, la más famosa de Toulouse.

Place du Capitole, la más famosa de Toulouse. Rémi Deligeon

Pero el incendio también ofreció otra oportunidad bellísima que marca la ciudad: las grandes fortunas de Toulouse se vieron con terreno suficiente para construir sus palacetes, "hotel", en pleno centro. Eso sí, aquí sí que utilizaron piedra blanca para dejar claro el poder de las familias que levantaron estas auténticas joyas arquitectónicas, como el Hôtel d'Assézat.

La mayoría de la riqueza de estos nombres que aún suenan por las calles de Toulouse venía del famoso pastel u oro azul, la planta que creaba un tinte azul, único en Europa, y que ansiaban todas las casas reales. De hecho, de este pastel nace la expresión de "sangre azul" pero también el color de los uniformes de los soldados de los ejércitos de Napoleón.

Canal de Midi, en pleno centro de la ciudad de Toulouse.

Canal de Midi, en pleno centro de la ciudad de Toulouse. Rémi Deligeon

Era el siglo XV y XVI y esta edad de oro supuso una revolución transformadora como nunca se había visto en una ciudad, que decayó en el siglo XVII con la llegada del índigo, una manera de conseguir el azul mucho más barata. Hoy en día el pastel sigue estando presente en la ciudad en algunos textiles y en una industria cosmética basada en las propiedades de esta planta y que han recuperado su cultivo.

Además, Toulouse fue un punto de acogida para los exiliados españoles después de la Guerra Civil y la sede del Partido Socialista durante la dictadura. De hecho, podemos ver el apellido García en uno de los puestos de fiambres y quesos más importantes del Mercado de Victor Hugo donde también venden jamón (Maison Garcia) o en tiendas de cosmética de pastel y en muchas casas de origen español.

Qué tienes que ver

La Place du Capitole. Es el corazón de la ciudad, una amplia plaza muy animada y donde ver la fachada más emblemática de Toulouse, la del Capitole.

Basílica de San Sernín.

Basílica de San Sernín. Rémi Deligeon

Basílica de Saint-Sernin. Es una de las joyas románicas más importantes de Europa y destaca por su tamaño, su valor histórico y su interior sobrio. Cuentan que San Saturnino murió justo en este punto después de que lo arrastrara un toro desde el centro de la antigua Tolosa por la calle del Toro, precisamente.

Hôtel d’Assézat. Es una de las mejores muestras del Renacimiento en la ciudad y merece la pena detenerse en su elegante patio y en la historia de este antiguo palacete.

Sala de capiteles en el Museo de los Agustinos.

Sala de capiteles en el Museo de los Agustinos. Rémi Deligeon

Museo de los Agustinos. Es un lugar único para el diálogo entre el arte románico y el contemporáneo. La sala de los capiteles es impresionante.

Fundación Bemberg. Una de las mejores colecciones de pintura contemporánea que acoge ahora una exposición especial de Sorolla, única.

La Halle de La Machine.

La Halle de La Machine. Emilie Eychenne

Halle de la Machine. Es uno de los espacios más originales donde la ingeniería y la creatividad dan vida a máquinas sonoras, teatrales y hasta que echan sal con los materiales más impredecibles.

Mercado Victor Hugo. El epicentro de la gastronomía de Toulouse donde se puede ver el producto local y comer al mediodía.