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Hay numerosos rincones por la geografía española por los que parece que no ha pasado el tiempo y que se han quedado anclados a otra época. En muchos casos se trata de pequeños pueblos que han conseguido mantener su esencia y que son perfectos para ser visitados.

Este es el caso de un pueblo medieval que se sitúa sobre un acantilado volcánico, que tiene casas colgantes y ofrece unas vistas únicas que consiguen encandilar a todo aquel que lo visita, siendo un destino perfecto para cualquier escapada de fin de semana o vacaciones en España.

Estamos hablando de Castellfollit de la Roca, en Girona, una localidad que sorprende a simple vista por su ubicación, pues se encuentra asentada sobre un risco basáltico de unos 40 metros de altura y casi un kilómetro de longitud, formado por antiguas coladas de lava que le da este aspecto tan singular.

Este pueblo "colgado" sobre el acantilado lo encontramos en la comarca de La Garrotxa, junto al Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, un paraje realmente espectacular que no solo es bonito, sino que muestra cómo la geología ha ido formando este pueblo que bien merece una visita.

La imagen desde el exterior del pueblo impresiona, con casas alineadas sobre una pared de basalto, como si estuviesen colgadas de un acantilado, y un precipicio que cae hacia el río Fluvià. La combinación de naturaleza volcánica y arquitectura medieval hace que sea una escapada muy recomendada.

La historia del risco de Castellfollit de la Roca

Castellfollit de la Roca tiene un bonito casco antiguo que bien merece una visita por sí mismo, pero el gran protagonista es, sin lugar a dudas, la roca sobre la que se apoya el pueblo: su risco. Este es un espectacular acantilado basáltico que se formó por dos coladas de lava superpuestas, que explican su llamativo aspecto.

Este detalle geológico explica que tenga un aspecto abrupto y una estrechez característica que ha supuesto una limitación física con la que han tenido que lidiar durante siglos los vecinos del municipio.

Castellfollit de la Roca (Girona).

Castellfollit de la Roca (Girona). Imagen de archivo

El casco histórico fue desarrollado en un espacio muy reducido, con calles estrechas y una estructura medieval aún reconocible a día de hoy. No hay que olvidar que su particular ubicación en altura hizo que este pueblo gerundense tuviese un valor defensivo y estratégico.

Actualmente ya no tiene ese mismo valor, pero sigue atrayendo a todos aquellos visitantes que tratan de buscar enclaves diferentes a lo habitual y llenos de personalidad. Caminar por sus calles supone tener una sensación constante de caminar sobre el vacío, una experiencia del todo recomendable.

¿Qué ver en Castellfollit de la Roca?

Visitar Castellfollit de la Roca supone poder disfrutar de un casco antiguo que conserva la esencia de los pueblos medievales más tranquilos, con calles estrechas y cortas, piedras oscuras y repleto de rincones que invitan a caminar sin prisa, disfrutando de cada paso que se da.

Es recomendable recorrer sus calles hasta llegar a la parte más elevada del pueblo, donde podemos encontrar algunos de sus lugares de interés más populares, entre los que se encuentra la Iglesia de Sant Salvador, ubicada en el extremo del risco.

Desde este lugar se puede disfrutar de lo que es una de las mejores panorámicas del entorno, y la propia posición del templo nos puede hacer entender la relación que existe entre el pueblo y el paisaje volcánico que se encuentra a su alrededor.

Entre sus lugares de interés también se encuentran la plaza de Catalunya y las calles del centro, donde aún se mantiene el trazado tradicional, transmitiendo el carácter del pueblo. Aunque no se trata de un paseo demasiado largo, sí que hará las delicias de los amantes de este tipo de pueblos pintorescos.

En una escapada por Castellfollit de la Roca, no solo hay que dar valor a su arquitectura medieval, sino también a sus impresionantes vistas, siendo un enclave con diferentes puntos desde los cuales se puede contemplar el risco y el pueblo en todo su esplendor.

Una de las maneras de hacerlo es a través del Itinerario 13 del parque natural, una ruta sencilla de unos 2 kilómetros que tiene su punto de origen en el centro del pueblo, y que baja por los huertos, cruzando la pasarela del río y regresando por una antigua vía romana.

Asimismo, se puede visitar la pasarela sobre el río Fluvià, desde la que se obtiene una vista impresionante del imponente acantilado basáltico del pueblo.

Cómo llegar a Castellfollit de la Roca

Situado en la comarca de la Garrotxa, a este pueblo se puede acceder fácilmente a través de distintos medios de transporte, cada uno de ellos ofreciendo una perspectiva distinta de este bonito paraje.

Una de las opciones es a través del transporte público, existiendo servicios regulares de autobuses desde Girona y Olot, que permiten una aproximación al pueblo de forma cómoda. También se puede llegar a pie o en bicicleta, con diferentes rutas senderistas que ofrecen una bonita manera de explorar la zona y empaparse de la belleza del lugar.

Si se opta por acudir en coche, la principal vía de acceso es a través de la carretera N-260, que conecta con otras de las principales carreteras de la región. Para aparcar, existen dos aparcamientos disponibles en el pueblo en los que, por norma general, no hay problema para encontrar una plaza en la que estacionar.