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Mozart suena bien alto por las calles de Salzburgo, encargándose de demostrar a propios y extraños que no existe ciudad más musical que ella. Pone así una hermosa banda sonora a una de las urbes más encantadoras de Austria: anclada entre las imponentes picos y exultantes praderas de los Alpes, la capital del estado homónimo cuenta, además, con un rico patrimonio y un casco histórico barroco que es Patrimonio de la Humanidad.

Hay que caminar por la avenida Detreidegasse, la arteria principal —y comercial— de esta coqueta urbe, para tomarle el pulso. Y lo hacemos mientras la música continúa acompañando. A veces es un estudiante que practica con su violín al otro lado de una ventana entreabierta. Otras,un músico callejero animando el paseo rutinario o, simplemente, la lista de Spotify de la tienda de souvenires de turno, que no duda en compartir con el mundo los grandes éxitos de los más aclamados compositores.

A cada paso llaman la atención las elaboradas enseñas de hierro forjado que decoran las tienditas locales. Negocios de artesanía o pequeñas boutiques con firma en Salzburgo, como aquellos que venden los ricos Mozartkugeln, bombones de mazapán, turrón y pistacho cubiertos de chocolate que homenajean a Wolfgang Amadeus Mozart.

Turismo de Austria-Salzburg

El chocolate es uno de los atractivos de Salzburgo, junto a Mozart.

El chocolate es uno de los atractivos de Salzburgo, junto a Mozart. Turismo de Austria-Salzburg

En el número 9 de la céntrica calle, de hecho, se halla la casa natal del célebre músico. Tras la visita, si hay ganas de un descanso, nada como hacernos hueco en la terraza de Tomaselli, el café más antiguo de todo el país: abierto en 1700, es una auténtica delicia.

Y habrá que acercarse hasta la plaza de la Catedral y admirar su exterior, pero también sus entrañas. Animarnos a subir hasta la fortaleza Hohensalzrburg, brindar en cualquiera de las míticas cervecerías de la ciudad y visitar los deslumbrantes palacios e iglesias construidos por aquellos príncipes-arzobispos que gobernaron el territorio durante siglos.

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Ahondar, cómo no, en aquella película que tanto nos conmovió a todos cuando éramos niños: Salzburgo es también Sonrisas y Lágrimas, y lo comprobamos –y revivimos— en los jardines de Mirabell.

Una vez concluida la ruta obligada por el centro de la ciudad, y precisamente rememorando escenas de la mítica cinta, nos subimos sobre dos ruedas para continuar explorando los alrededores. El Untersberg nos espera.

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En bici y a lo loco

Bastan un par de pedaleos desde el río Salzach y el paisaje se torna pura naturaleza. Dejamos atrás el lado más urbanita y nos adentramos en senderos flanqueados de campos de cultivo, de praderas que se forran de amapolas en cuanto la primavera asoma la patita.

Aquí la música pasa a ser la del canto de los pájaros, la del viento al rozar las ramas de los árboles. Una excursión más que necesaria para acabar de entender en qué lugar de Austria nos encontramos.

Pronto los palacetes mandados a construir en los alrededores de Salzburgo por los antiguos príncipes-arzobispos hacen su aparición. También la verja de entrada a un edificio que, aunque hoy alberga una residencia de estudiantes, sirvió de escenario a la película que rememorábamos unas líneas más arriba: en efecto, es la puerta de la casa de los von Trapp.

Imagen de la película de 'Sonrisas y Lágrimas'.

Imagen de la película de 'Sonrisas y Lágrimas'. E. E.

Uno de los palacios que nos encontramos en la ruta en bici por Salzburgo.

Uno de los palacios que nos encontramos en la ruta en bici por Salzburgo. Turismo de Austria-Salzburg

El trayecto continúa prácticamente en llano hasta el majestuoso Palacio de Hellbrunn, palacio del siglo XVII famoso por sus jardines, ya que en ellos se encuentran los ingeniosos Juegos de Agua.

Dicho de otro modo: es este el singular patio de juegos que el mismísimo príncipe-arzobispo Markus Sittikus mandó diseñar para divertirse con sus invitados en las fiestas en palacio, y en el que no faltan fuentes ocultas, surtidores sorpresa y mecanismos hidráulicos que, hoy como hace 400 años, siguen provocando risas entre quienes los descubren.

La senda de Tauernradweg, una de las rutas ciclistas más conocidas de Austria.

La senda de Tauernradweg, una de las rutas ciclistas más conocidas de Austria. Turismo de Austria-Salzburg

Las mejores vistas

De nuevo en bicicleta, el pedaleo con la silueta del Untersberg sigue creciendo en tamaño frente a nosotros. Dejamos atrás pequeños núcleos residenciales en los que la vida rural transcurre a un ritmo mucho más sosegado y por fin alcanzamos el mayor de los referentes montañosos de la ciudad.

Desde la base, la ascensión puede continuar en teleférico, regalándonos una espectacular subida que nos salva el gran desnivel en pocos minutos mientras nos deleitamos —si las nubes nos lo permiten— con la incomparable panorámica sobre el valle del Salzach. Los más enérgicos y animados, eso sí, siempre tendrán la oportunidad de subir a pie por senderos señalizados que serpentean entre roca y vegetación alpina.

El teleférico que sube hasta las cumbres que rodean Salzburgo.

El teleférico que sube hasta las cumbres que rodean Salzburgo. Turismo de Austria-Salzburg

Una vez arriba, a más de 1.800 metros de altitud, nos asomamos con tranquilidad al mirador natural con vistas que ya intuíamos en el trayecto: frente a nosotros, los
espléndidos Alpes bávaros y la región de Salzburgo, con la ciudad, diminuta, a nuestros pies. Es el momento de admirar el paisaje, de sentirnos pequeños ante la inmensidad y de inspirar bien fuerte el aire puro del corazón alpino.

Con la emoción a flor de piel aún nos quedará, sin embargo, un detalle más para culminar la perfecta jornada: de vuelta a los pies del Untersberg, y sentados a la mesa del clásico Gasthof Schorn, un restaurante que lleva desde el siglo XIII haciendo felices a quienes lo visitan, nos deleitamos con un tradicional Schnitzel que nos dará la energía necesaria para el viaje de vuelta. Un fin de fiesta de lo más sabroso.