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Una ilustración irresistible, un nombre ingenioso y pocas pistas sobre lo que habrá dentro. Algunas botellas de vino natural despiertan la curiosidad antes de resolverla.

Para elegir no hace falta un máster, pero sí distinguir qué información resulta útil y qué preguntas conviene hacer.

Rachel Signer, periodista, viticultora y fundadora de Pipette Magazine, dedica un apartado de El vino natural. Qué es y cómo disfrutarlo (Cinco Tintas) a descifrar estas etiquetas.

Rachel Signer, autora del libro Cinto Tintas

Su guía ayuda a mirar más allá del dibujo y a entender tanto lo que cuentan como lo que callan.

"Natural" no es un sabor

El término no cuenta con una definición legal única. Suele identificar vinos procedentes de agricultura ecológica y elaborados con mínima intervención, aunque existen distintas interpretaciones sobre sus límites.

Tampoco significa que todos sean turbios, extraños o difíciles de beber. Signer insiste en la diversidad de estilos que conviven bajo ese paraguas.

La palabra, por sí sola, no basta para anticipar qué encontraremos en la copa. Para una primera compra, importa más conocer al elaborador y explicar nuestros gustos que buscar la botella aparentemente más radical.

Quién lo hace

La primera pista es el productor: puede aparecer una marca, el nombre del viticultor o ambos. Conviene distinguirlo del nombre del vino, que a menudo encierra una historia personal, pero no necesariamente explica su contenido. Identificar quién está detrás permite investigar el proyecto y volver a él si nos gusta.

El origen también merece atención. Una denominación protege una zona y establece normas sobre variedades y elaboración, entre otros aspectos. Signer explica que algunos productores naturales quedan fuera de ellas y utilizan categorías genéricas como Vin de France.

La dirección de la bodega ayuda entonces a localizar su procedencia. Esa mención genérica no demuestra, por sí sola, que el vino sea natural.

Vinos naturales Cinto Tintas

Añada y graduación

La añada indica el año en que se cosecharon las uvas, no el de embotellado. Según recoge el libro, en ciertos casos el elaborador no puede mostrarla y el número de lote puede ofrecer una pista. No conviene, eso sí, dar por hecho que cualquier cifra del lote corresponde a una cosecha.

La variedad puede aparecer delante, detrás o no figurar: algunos productores prefieren omitirla y otros tienen restricciones para indicarla. Su ausencia no permite deducir cómo sabrá el vino; es una pregunta que trasladar a quien lo vende.

También interesa localizar la graduación alcohólica, expresada como porcentaje de alcohol en volumen, y la capacidad de la botella. Ambos datos son obligatorios.

Aunque lo habitual sean 75 cl, el libro menciona también formatos de un litro y medio (mágnum) y de 50 cl. Merece la pena comprobarlo antes de comparar precios.

La letra pequeña de los sulfitos

Una certificación ecológica y el sello biodinámico Demeter acreditan cosas distintas; no deben leerse automáticamente como sinónimos de natural. Cada uno informa sobre las prácticas que certifica.

Tampoco "contiene sulfitos" permite saber si se han añadido, porque pueden generarse durante la fermentación. De ahí que algunos elaboradores precisen "sin sulfitos añadidos" o "solo sulfitos de producción espontánea".

Ninguna de esas expresiones equivale a ausencia absoluta de sulfitos, ni resume por sí sola el trabajo en viñedo y bodega.

Otra pista es el importador. Signer aconseja reconocer los nombres que se repiten en botellas que disfrutamos. Su catálogo puede orientarnos ante un productor desconocido.

Cata de vinos naturales The Caribbean Housewife

La pregunta no es "¿tienes un natural?"

Para afinar la compra, conviene explicar qué bebemos habitualmente, cuánto queremos gastar y qué preferimos evitar. "Busco un blanco seco, fresco y sin aromas demasiado extraños" orienta más que una categoría amplia.

Preguntar si es tranquilo o espumoso y qué textura o intensidad cabe esperar ayuda a ajustar expectativas. Es aplicar el consejo de Signer: "Cada persona sabe lo que le gusta y lo que no".

Y no hay obligación de disfrutarlo por su filosofía. Como resume el enodivulgador Santi Rivas, "lo más importante de todo es que el vino esté bueno; después ya viene el relato". El disfrute sigue siendo el criterio.