En el extremo nororiental de la provincia de Ciudad Real y casi en el centro de Castilla-La Mancha, Tomelloso es una ciudad que posee una historia ligada al patrimonio vitivinícola que viene de muchas décadas atrás.
Una vez se han dejado atrás las extremas temperaturas sufridas durante el caluroso verano, hay varias rutas que permiten conocer el pasado de un lugar donde el vino ha sido un factor fundamental de desarrollo.
Entre ellas se encuentra la Ruta de las Chimeneas, un recorrido que permite disfrutar al aire libre, siempre y cuando el tiempo lo permita, de un skyline de lo más particular.
El patrimonio industrial de la ciudad
Desde mediados del siglo XIX, Tomelloso y sus alrededores desarrollaron una importante actividad vitivinícola que, con el paso de los años, conllevó producir por encima de la demanda que realmente existía en el mercado. Esta situación acarreó que la industria se amoldase a este exceso de rendimiento para no echar a perder los caldos.
De esta manera, junto a las bodegas, se comenzaron a montar destilerías con la finalidad de transformar el sobrante de vino en alcohol, un producto que se convirtió en un elemento muy valorado en el mercado gracias al apogeo del comercio en zonas del mediterráneo y el norte de Europa, y que servía para conservar los vinos durante los largos viajes marítimos.
La chimenea más veterana, Casajuana, sigue de recuerdo de la mítica destilería.
A través de las estructuras que oscilaban entre los 20, 30 e incluso los 45 metros de altura, estas chimeneas conseguían expulsar el humo de las grandes calderas que yacían bajo tierra y que proporcionaban la temperatura necesaria para el correcto funcionamiento del proceso de destilación.
El recorrido por la localidad permite observar las 32 chimeneas que, en la actualidad, continúan en pie del casi centenar que llegó a tener Tomelloso el siglo pasado. Una de las primeras data de 1942. Es la Casajuana, con sus 35 metros, correspondiente a la destilería con el mismo apelativo que elaboraba un brandy de renombre.
De hecho, aún se encuentra en el mercado el Brandy Casajuana 25 años Edición Limitada Solera Reserva 1892, una botella que puede llegar a alcanzar los 700€.
Eugenio Navarro es la más 'joven' de Tomelloso, pero su composición también llama a la vista.
Unas décadas después, se levantó la chimenea más moderna que se conserva, la datada en 1985 y nombrada como Eugenio Navarro. Si bien esta construcción no se destinó a la destilación, sí que ha servido para rendir homenaje a la antigua bodega de Antonio Fábregas ubicada en el mismo punto. Hoy, actúa como la salida de humos de la calefacción de la urbanización.
Unas rutas ligadas al vino
Pero el patrimonio de Tomelloso se extiende más allá de las chimeneas. Mediante otros itinerarios, se puede observar la influencia del sector vinícola en el entorno visto, en este caso, desde otras perspectivas y caminos.
La primera de ellas es la Ruta de los Bombos, unas construcciones realizadas con piedras secas, sin ningún tipo de argamasa, y consideradas joyas arquitectónicas que adornan el entorno más rural de la ciudad.
Los bombos de Tomelloso han permanecido intactos con el paso de los años.
Entre los viñedos, cultivos y llanuras que rodean a Tomelloso, estas edificaciones sirvieron como viviendas, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, para los labradores dedicados al cultivo de la vid durante las largas temporadas de faena en el campo.
Hoy basta con dar una vuelta por las cercanías de la localidad, y consultar los planos interactivos de los bombos en la página digital de la Oficina de Turismo de Tomelloso, para ver estas 'chozas' bien conservadas.
Por otro lado, se encuentra la Ruta de las Bodegas, lo que supone sin duda un viaje por el corazón del vino de La Mancha. En la provincia de Ciudad Real se encuentra casi el 50% del total de los viñedos de Castilla-La Mancha, 68.693 sobre el global de la región. Es más, Tomelloso es la cuarta población con más viñedos por encima de las 1.000 hectáreas de la comunidad, posee 7.816.
Mucha gente del entorno vive por y para el vino.
Este recorrido permite descubrir proyectos familiares que han ido perfeccionando con el paso de las décadas el arte de la viticultura, donde la pasión por el vino acompaña a cada botella. Bodega Virgen de las Viñas o Bodegas Verum son algunas de ellas.
Para acudir a las bodegas, se debe contactar directamente con cada una a través de sus portales web, pero quienes deseen conocerlas sin salir de casa, pueden realizar un tour virtual gratuito desde la página de la Oficina de Turismo de Tomelloso.
Los guisos tradicionales ocupan buena parte de la región castellanomanchega.
Por último, cabe mencionar la propuesta culinaria de la región. Más allá de los vinos, la gastronomía del entorno la protagonizan platos como las migas, gachas, el pisto manchego o guisos de cordero. Esta tradición, encontrada en restaurantes como 'El Palomar', se combina con la propuesta de alta cocina que desarrollan en Epílogo con 1 estrella Michelin y otro Sol Repsol, y menús desde 75€.