Víctor López, Juan Ignacio Sepúlveda y Alberto Portas, la unidad de drones de Bomberos de Valencia

Víctor López, Juan Ignacio Sepúlveda y Alberto Portas, la unidad de drones de Bomberos de Valencia EE

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Nacho, Víctor y Alberto, la unidad de bomberos pionera en usar drones: "Somos tan héroes como el que reparte verduras"

Los tres miembros del equipo son los primeros del cuerpo en llegar al lugar del siniestro. La aeronave mejora la toma de decisiones y la seguridad.

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En la respuesta ante las emergencias, cada segundo cuenta. Conscientes de ello, el servicio de Bomberos de Valencia fue el primero en poner en marcha una unidad pionera: la de piloto de drones.

Son los primeros en llegar al lugar del siniestro y su visión global del suceso garantiza la seguridad de sus compañeros en tierra y que la toma de decisiones sea más eficaz.

Así lo explican a EL ESPAÑOL los tres miembros del equipo: Víctor López, Alberto Portas y Juan Ignacio Sepúlveda. Su labor como pilotos de esta herramienta operativa les ha valido la Medalla de Bronce de la Ciudad de Valencia con motivo del 9 d'Octubre, Día de la Comunitat Valenciana.

Han participado en las últimas tragedias que han golpeado a los valencianos, como el incendio del edificio en Campanar donde fallecieron diez personas o en la dana de octubre de 2024 que arrasó por completo gran parte de la provincia y que se saldó con más de 200 víctimas mortales.

Reconocen que uno de los servicios más duros fue el fuego que devoró por completo y en cuestión de minutos un edificio residencial de 14 pisos en el barrio de Campanar de Valencia.

"Estás viendo por la pantalla en 2D la evolución de las temperaturas y la localización de los compañeros en el interior, pero al levantar la vista del mando ves la dimensión real del suceso y a las personas pidiendo ayuda y te das cuenta de que, aunque parece una película, es real", recuerda Sepúlveda.

Sin embargo, no se sienten héroes. "Eso son nuestros compañeros que se enfrentan directamente a la emergencia", afirma Sepúlveda, que subraya que ellos "hacen su trabajo y ya está".

Víctor e Ignacio durante un servicio en Valencia

Víctor e Ignacio durante un servicio en Valencia EE

"Somos igual de héroes que quien reparte verduras a las seis de la mañana, por ejemplo. Al final todos aportamos a la sociedad desde nuestro ámbito", subraya.

A Portas y López la dana les marcó especialmente. El primero voló desde el amanecer y pudo obtener las primeras imágenes aéreas desde La Torre, gravemente afectada por las inundaciones. También participaron en los dispositivos de búsqueda de personas desaparecidas durante los días siguientes.

El segundo estaba de servicio como bombero ese día 29 de octubre, puesto que todavía no se había unido al equipo de drones. "Al principio eran servicios normales, pero luego nos dimos cuenta de que no era normal", afirma López, que apunta que, como profesional en tierra, no fue consciente de la magnitud de la tragedia, con una superficie afectada de más de 570 kilómetros cuadrados.

Bomberos de Valencia operando drones.

Con sus drones, son los primeros en llegar al lugar del siniestro. ¿Cómo se gestiona esa presión? Con mucha "terapia de compañerismo", según confiesan. Señalan que es fundamental compartir lo que han vivido con personas que han pasado por lo mismo.

Los tres acumulan varias décadas de carrera profesional y, antes de ser pilotos, fueron bomberos operativos, es decir, de los que intervienen de forma directa en el lugar de los hechos.

Esto les permite tener la intuición del rescate tradicional y saber qué información necesitan los compañeros que están dentro del incendio o que están participando en el rescate.

Los drones

En menos de un minuto, el aparato, equipado con cámara visual y térmica, ofrece una perspectiva global y en tiempo real de la situación.

Esto, según explican, facilita la toma de decisiones y reduce considerablemente los riesgos en situaciones extremas como incendios o inundaciones donde cada segundo cuenta.

"En los primeros minutos vemos detalles que un bombero no detectaría hasta llegar al punto exacto", añade Portas. Pone como ejemplo la actuación en un incendio urbano.

El dron toma altura de inmediato e informa al equipo de todos los riesgos antes de que desplieguen las mangueras. "Esto garantiza la seguridad del personal de rescate y hace que la toma de decisiones sea más eficaz", subraya.

La unidad de drones de los bomberos de Valencia reciben de la alcaldesa, María José Catalá, la Medalla de Bronce

La unidad de drones de los bomberos de Valencia reciben de la alcaldesa, María José Catalá, la Medalla de Bronce EE

El equipo, dirigido por David Roca, cuenta con tres tipos de aeronaves que utilizan en función de cada caso. Los drones de tamaño medio equipados con cámara visual y con cámara térmica son los más habituales para las intervenciones en el exterior, como incendios. Además, cuentan con megafonía e iluminación que permiten trasladar instrucciones directas a personas atrapadas.

Los ligeros, de menos de 250 gramos, son los indicados para las operaciones sobre núcleos urbanos o eventos con afluencia de público. Finalmente, tienen otros con hélices protegidas y visión inmersiva para trabajos en el interior de edificios.

Su rutina combina labores operativas, preventivas y de desarrollo técnico. Realizan inspecciones de prevención, entrenan junto a otros departamentos y dedican también gran parte de su tiempo a seguir formándose, con simuladores de vuelo para perfeccionar la conducción y explorando las últimas tecnologías que pueden aplicarse en los rescates.

Unidad pionera

El departamento de drones se puso en marcha en 2015, cuando los drones comenzaron a llegar al mercado para uso particular. Según relata Sepúlveda, apreciaron de inmediato el potencial operativo de estos aparatos y pusieron en marcha un proyecto piloto para introducirlos en el servicio.

Desde entonces han transcurrido once años en los que la tecnología ha avanzado considerablemente. Han pasado de contar con drones básicos que apenas ofrecían unos 15 minutos de autonomía a otros mucho más evolucionados que permiten hasta 40 minutos de vuelo y que integran cámaras térmicas.

Víctor López haciendo unos ejercicios con el dron

Víctor López haciendo unos ejercicios con el dron EE

En paralelo, se ha producido en España el desarrollo legislativo sobre el uso de aeronaves no tripuladas. Los primeros años, según recuerda, estaban en una especie de "limbo legal" sobre hasta dónde podían operar, pero desde 2024 cuentan con un marco normativo que les otorga la seguridad jurídica necesaria para su trabajo.

De esta manera, cuentan con un régimen de exención similar al de los vehículos de emergencia que circulan con la sirena.

El futuro de este tipo de herramientas en las catástrofes lo tienen claro: el dron será considerado un elemento tan indispensable como la manguera o las pinzas de excarcelación. Además, señalan que la tecnología no dejará de mejorar.

Alberto antes de volar el dron

Alberto antes de volar el dron EE

La inteligencia artificial, de hecho, ya no es el futuro, sino que está incorporada por ejemplo en la identificación automática de personas.

¿Qué avances habrá en el corto plazo? "Drones que están en una caja y si hay un cambio de temperatura, un sensor lo detecta y automáticamente, abre la caja y sale", explica Víctor López.

Señalan que está todo listo para poner este proyecto en marcha en El Saler de Valencia, "pero la normativa actual no permite volar drones descentralizados".

De momento, estos tres compañeros con una marcada vocación de servicio se sienten respaldados por el reconocimiento público de recibir la Medalla de Bronce de la ciudad.

"Lo bonito que tiene nuestra profesión es la capacidad de adaptación que tenemos. Lo que llamamos las ideas de bombero, que no es más que preguntar: ¿Qué va a pasar hoy? No lo sé, pero me tengo que adaptar", añade Sepúlveda.