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Sucesos

La autopsia del matrimonio fallecido en Cullera apunta a que sufrieron un atrapamiento por succión en el jacuzzi

Según los primeros análisis, la principal hipótesis responde a un colapso cardiopulmonar agudo derivado de la fuerza empleada para liberarse.

Más información: La investigación sobre la muerte del matrimonio en Cullera, a la espera de los resultados: pudo ser un incidente en el jacuzzi

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Valencia
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El pasado martes 25 de agosto, un matrimonio irlandés falleció en el jacuzzi de la vivienda que habían alquilado en la localidad de Cullera (Valencia). Tras su muerte, la Guardia Civil abrió todas las vías de investigación posibles para determinar qué había ocurrido.

Tras realizar la autopsia sobre los cuerpos de Thomasina McArdle (51 años) y de Patrick Tobin (48 años), la hipótesis de los agentes del Equipo de Policía Judicial de Almussafes apunta al sistema que aspira y hace circular el agua en los spas y jacuzzis.

Así lo adelantó Levante-EMV tras conocer el resultado de la inspección de los cadáveres de los fallecidos, ya que los primeros signos del análisis muestran que ambos presentan marcas dejadas por los sistemas de succión de la bañera, principalmente el hombre.

Según indica la autopsia preliminar, sufrió un colapso cardiopulmonar agudo derivado del pánico y la extenuación por el atrapamiento por succión.

La principal hipótesis apunta a que un posible fallo técnico habría desencadenado una situación en la que uno de los miembros de la pareja habría intentado auxiliar al otro.

En un primer momento, las circunstancias de las muertes generaron dudas entre los investigadores. El estado de los cuerpos y algunos indicios hicieron que se estudiaran diferentes posibilidades antes de conocer los primeros resultados forenses.

Sin embargo, las autopsias han descartado por ahora una muerte violenta y refuerzan la posibilidad de que todo se produjera como consecuencia de un accidente relacionado con el funcionamiento del jacuzzi.

Pese a ello, los investigadores mantienen abierta la investigación para determinar exactamente qué ocurrió y si existió algún fallo técnico en el sistema. También se están realizando análisis que permitirán confirmar definitivamente la causa de las muertes.

Desde un primer momento, tras ampliar las líneas de la investigación, se comenzó a analizar las muestras del agua turbia de la tina de baño y todo el mecanismo. El resto de muestras fueron remitidas al Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses de Barcelona.

Además, antes de recibir los resultados de las autopsias, los equipos de investigación ya comenzaban a descartar una muerte violenta o un crimen después de la primera inspección ocular del lugar.

El análisis inicial del Servicio de Criminalística no encontró indicios claros, pues no había entradas forzadas ni estancias revueltas como suele suceder en estos casos. Todo estaba, aparentemente, intacto y las cámaras de seguridad tampoco mostraron presencia de terceras personas.

El matrimonio irlandés

En cuanto a los fallecidos, tal y como informó EL ESPAÑOL, estos son Thomasina McArdle (51 años) y de Patrick Tobin (48 años). La primera era una alta ejecutiva que llevaba trabajando en Londres desde hacía más de 20 años. Además, procedía de una conocida familia de Castleblaney, en el condado de Monaghan (Irlanda).

De acuerdo con el currículum de la mujer, se graduó en el Trinity College de Dublín. Actualmente era consultora de gestión de proyectos en el sector de la construcción, especializada en el desarrollo de hoteles.

Había participado en la ejecución de grandes proyectos emblemáticos de Londres, como el hotel Ritz, el Shangri-La The Shard -ubicado en el rascacielos con este nombre, el edificio más alto del Reino Unido-, The Ned London o la Damac Tower.

Patrick, por su parte, era de Nueva Zelanda, aunque llevaba viviendo en Reino Unido, al igual que su mujer, desde hace años.

Los cuerpos sin vida de la pareja fueron encontrados por sus hijos, de 14 y 16 años, que tienen necesidades especiales y rápidamente alertaron a un vecino. Éste, a su vez, llamó al 112, por lo que se desplegó todo el dispositivo policial.

El Ayuntamiento de Cullera, al tener conocimiento de lo sucedido, activó a una trabajadora social y a una psicóloga para que se trasladaran rápidamente a la vivienda, tal como informan fuentes municipales.

Emergencias también activó, a su vez, a dos psicólogas del Equipo de Respuesta Inmediata ante Emergencias (ERIE) de Cruz Roja Española. Los menores estaban en shock y apenas pronunciaban palabra. Además, no tenían ningún conocimiento del idioma español. Fue a las psicólogas de Cruz Roja a las que les acabaron narrando lo ocurrido.

Entre todos estos especialistas lograron contactar con otros familiares de Irlanda a través del teléfono móvil de uno de los menores. Les comunicaron lo sucedido y tres de ellos se trasladaron a Cullera, donde llegaron en la madrugada del miércoles. Son hermanos de los fallecidos y, por lo tanto, tíos de los jóvenes.