Paqui Valero, directora comercial de Walabi Valcaravan

Paqui Valero, directora comercial de Walabi Valcaravan Biel Aliño

Reconstruir Valencia

La empresa de caravanas que se inundó y quemó en la dana abre tras 18 meses: "Sobrevivimos gracias a adelantar el dinero"

Los socios lamentan que todavía no han cobrado una parte del Consorcio de Seguros. "Ha sido todo muy duro y lento", añaden.

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Beniparrell (Valencia)
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Cuenta atrás para que la empresa de alquiler y compra de caravanas Walabi Valcaravan reabra sus puertas en Valencia después de un año y medio cerrados por culpa de la dana del 29 de octubre de 2024.

"Ha sido muy duro y muy lento", explica a EL ESPAÑOL la directora comercial y socia de la compañía, Paqui Valero, que echa la vista atrás para recordar ese trágico día en el que perdió su empresa, primero por el agua y después por el fuego provocado por la propia inundación.

"En ese momento nos planteamos si seguir adelante, nos preguntamos: ¿lo dejamos aquí?", rememora. Sin embargo, fue una reflexión muy breve y decidieron apostar por su supervivencia.

"Al final tienes que tirar hacia delante, este es nuestro negocio y nuestra vida y teníamos que seguir trabajando", subraya, al tiempo que recuerda que la tienda llevaba apenas seis meses abierta antes de la dana.

Los trabajos de reconstrucción de la nave en el municipio valenciano de Beniparrell no han sido fáciles. La idea inicial era que duraran un año, pero se han retrasado debido a la complejidad de las obras, la falta de personal y los retrasos en el pago del Consorcio de Seguros.

"Hemos sobrevivido adelantando nuestro dinero", lamenta. También gracias a los proveedores que les dejaron algunos vehículos para poder seguir con su actividad.

La empresa en el polígono industrial de Beniparrell

La empresa en el polígono industrial de Beniparrell Biel Aliño

Mientras Paqui relata las dificultades que han atravesado durante este proceso, los trabajadores ultiman los detalles para la gran cita. La reapertura está prevista para el lunes 4 de mayo y son conscientes de que todavía quedan algunos flecos por resolver, pero también de que no pueden esperar más.

Han continuado en funcionamiento durante estos meses gracias a que contaban con otro local dedicado a sanitarios portátiles en Silla, donde trasladaron temporalmente su negocio.

Además, los proveedores se volcaron con ellos y el dueño de la nave suspendió el contrato de alquiler, para que pudieran reponerse todo el tiempo que duraran las obras. "Ha sido un gran esfuerzo", subraya Paqui.

La flota de caravanas, compuesta por unas 30 para la venta y unas 29 para el alquiler, está lista, aunque en la zona del taller al fondo continúan los trabajos de adecuación.

Los pintores, según señala Álvaro, el responsable de marketing, acaban de cubrir las marcas de hasta donde llegó el agua.

Paqui Valero

Paqui Valero Biel Aliño

Esperan dejar esta etapa oscura atrás. ¿Sienten miedo de volver al lugar donde lo perdieron todo? Lidia, del departamento de administración, confiesa que no sabe cómo contestar a esa pregunta.

"¿Miedo? ¿Respeto? No lo sé, es un sentimiento raro", zanja, rodeada de papeles en un despacho todavía un poco diáfano. Es su primer día en la nave desde el 29 de octubre de 2024, jornada que recuerda como "normal".

29 de octubre

Ese fatídico día de finales de octubre, el agua arrasó la nave, de 3.500 metros cuadrados, superando los dos metros de altura.

Debido a la inundación, que afectó a las baterías de los vehículos, el local además se incendió y todo lo que había en el interior quedó reducido a cenizas.

Los directivos calculan que las pérdidas de existencias ascienden a los 2 millones de euros, a los que habría que sumar un millón más por la importante afectación en la nave industrial.

Estado de la nave después de la inundación y el incendio. EE

Estado de la nave después de la inundación y el incendio. EE

Por suerte, en palabras de Paqui, los daños fueron únicamente materiales, ya que en el momento de la tragedia no quedaba ninguno de los 10 trabajadores en la empresa.

Ella acabó su jornada laboral apenas unos minutos antes, sin ser consciente de la catástrofe que se avecinaba. "Fue un día muy tranquilo, no llovía", recuerda.

Cuando se desbordó el barranco, un hombre avisó a las dos últimas trabajadoras que quedaban. "Me llamaron y les dije que se marcharan, pero sus coches, que estaban aparcados en la parte trasera de la nave ya se los había llevado el agua", relata.

Decidieron entonces subirse a una de las caravanas y conducir por la carretera principal, que da a la pista de Silla, y que todavía no estaba afectada.

A Paqui, según confiesa, todavía le "remueve" recordar ese día. También lo que se encontró cuando por fin pudo acceder a la empresa. Ya habían pasado dos o tres días de la dana, puesto que a la mañana siguiente, era imposible acercarse.

Los vehículos calcinados tras la tragedia. EE

Los vehículos calcinados tras la tragedia. EE

¿En qué situación estaba el local? "La nave estaba totalmente arrasada por la inundación y el incendio", asegura Juan, el propietario del local.

El barro todavía les llegaba hasta la rodilla, las paredes estaban negras y la cubierta muy dañada.

"Llegamos con la idea de empezar a organizar las limpiezas del agua y el barro, pero abrimos la puerta y nos dimos cuenta de que se había quemado todo", apunta Paqui. En esos momentos, había 22 vehículos listos para salir para el puente del 1 de noviembre.

"El día de antes me fui y dejé aquí a la gente trabajando, con la empresa en marcha y tranquila porque estuviéramos todos los trabajadores bien, pero cuando pudimos abrir la puerta, no me lo podía creer", asegura, y lamenta que "ha habido muchas noches de no dormir".

Reconstrucción

Empezó entonces una larga y costosa reconstrucción que ha durado 18 meses y de la que todavía no han cobrado todo el importe del seguro que les corresponde.

Calcula que del Consorcio de Seguros apenas han percibido la mitad de lo que les toca. También tienen dificultades con el servicio de la luz.

La obra ha sido faraónica. Primero se tuvo que desmontar la cubierta afectada y después tratar y reparar la estructura, para garantizar que no estuviera en peligro de colapso.

Paqui y Juan, el propietario de la nave, durante la entrevista

Paqui y Juan, el propietario de la nave, durante la entrevista Biel Aliño

Posteriormente, se montó la nueva cubierta y se reconstruyeron las paredes y suelos, con una instalación completamente nueva.

Para hacer frente a posibles inundaciones futuras, además, se han reforzado los muros. En cualquier caso, señalan que no es suficiente y denuncian que no han visto ninguna actuación en el barranco de Beniparrell que se desbordó, muy próximo a la nave.

"Ha sido un proceso muy costoso, aquí no vendemos ropa, sino que son vehículos y muy voluminosos. Parecía que nunca llegaría este momento de volver a abrir", asegura la directora comercial.

En este sentido, destaca la valentía de todo el equipo, ya que hay muchas otras empresas del mismo polígono que no han podido superar esta crisis y se han visto obligadas a bajar sus persianas.

La empresa ya reconstruida

La empresa ya reconstruida Biel Aliño