Pedro Sánchez en una imagen de archivo. César Vallejo Rodríguez / Europa Press

Pedro Sánchez en una imagen de archivo. César Vallejo Rodríguez / Europa Press

Opinión

El infierno fiscal de la izquierda

Vicente Betoret
Publicada

La Biblia describe el infierno como un lugar de castigo, fuego, oscuridad y llanto. Una imagen que muchos considerarían exagerada si no fuera porque, para una inmensa mayoría de la ciudadanía, la realidad fiscal del país la evoca claramente.

Para quienes soportamos una presión tributaria cada vez mayor, el sistema se ha convertido en algo más que una obligación: en un auténtico tormento.

La sensación persistente de asfixia y de una carga que no deja de aumentar gracias a las políticas que impulsa el socialismo y sus aliados resulta ya insoportable.

"Un sistema fiscal que penaliza el éxito y subvenciona el fracaso no puede prosperar". La cita del economista Thomas Sowell resulta idónea para el momento actual.

Los hechos, tan tozudos ellos, dejan en evidencia a un Sánchez de colmillo afilado para esquilmar el bolsillo de los ciudadanos. Desde 2018 hemos padecido más de 90 subidas de impuestos mientras Hacienda ha incrementado la recaudación un 67%. Una voracidad fiscal inédita en nuestra historia reciente.

Carreteras sin el mantenimiento adecuado, accesos a grandes ciudades colapsados, obra civil paralizada, trenes de cercanías obsoletos y deficitarios, averías recurrentes en la alta velocidad por falta de mantenimiento —hasta desembocar en tragedias—, una red eléctrica que nos aboca al apagón, la ausencia de un verdadero parque nacional de vivienda pública, etc.

Todo ello nos lleva a preguntarnos, directamente, dónde está yendo a parar nuestro dinero.

Y, sin embargo, desde el Gobierno se recurre a un auténtico tocomocho léxico para intentar convencernos de lo contrario. El ministro de Hacienda insiste en que España no es un infierno fiscal, calificando el término como una invención interesada del PP, y lo justifica señalando que nuestro país se sitúa dos puntos por debajo de la media europea.

Pero, omite deliberadamente el indicador que mejor refleja la realidad: el esfuerzo fiscal. Y no lo hace por casualidad, sino porque ese dato sitúa a España un 17% por encima de la media europea.

Nada más y nada menos. Un trilero argumental que, a estas alturas, ya no asombra a nadie. Conociendo a los socialistas y sabiendo, como sabemos hoy, que son capaces de hacerse trampas incluso entre ellos mismos —véase el vídeo del pucherazo en las votaciones durante un Comité Federal—, nada debería sorprendernos ya.

Y frente a ese infierno fiscal tan propio de la izquierda, el Partido Popular y el presidente Pérez Llorca han planteado a los valencianos un itinerario de alivio fiscal que comenzó con la eliminación del impuesto de sucesiones y donaciones, del impuesto sobre el patrimonio y la rebaja del ITP.

Un camino que, en la campaña de la renta de 2025, se ha consolidado con el mayor número de deducciones fiscales entre todas las comunidades autónomas, demostrando, de paso, que bajar impuestos también permite aumentar la recaudación. En el último ejercicio, esta ha crecido más de un 13%.

La batería de deducciones fiscales aplicables en la campaña del impuesto sobre la renta de 2025 en la Comunitat, por tratamientos bucodentales, oftalmológicos y auditivos, por la práctica deportiva y por gastos relacionados con la música… todas ellas acumulativas y no excluyentes, junto con la ampliación de los límites de renta, puede suponer entre 750 y 900 euros de alivio fiscal.

Desde el Partido Popular consideramos que el dinero del contribuyente está, donde mejor, en su propio bolsillo.

Vicente Betoret es diputado en Les Corts por el Partido Popular.