Caudiel. Turisme CV
La carretera más bonita de la Comunitat Valenciana y una de las mejores de Europa: 30 km con vistas al Penyagolosa
El recorrido atraviesa diferentes municipios de la provincia de Castellón y es idónea para recorrer en familia.
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Con las escapadas y los viajes de verano, aquellos que recorren las carreteras de la Comunitat Valenciana hallan parajes y lugares poco conocidos pero de gran belleza. Carreteras y caminos que aunque no sean populares entre turistas, son espacios idóneos para admirar la naturaleza de la autonomía.
Una de las mejores para recorrer en familia en estas vacaciones es la CV-195, una carretera que atraviesa diferentes pueblos de la provincia de Castellón. Entre montañas y rodeado de verde, pocos conocen todo lo que esconde este camino.
El recorrido comienza en el desvío de la autopista hacia la localidad de Caudiel. De hecho, el primer reclamo del viaje de más de 30 kilómetros llega nada más comenzar con el Viaducto del Cascajar, una infraestructura con una longitud de aproximadamente 45 metros constituido por tres arcos.
Este formaba parte de las infraestructuras presentes a lo largo de la línea de ferrocarril que discurría entre la mina de Ojos Negros (Teruel) y Sagunto. Estaba explotada por la Compañía Minera de Sierra Menera, la cual se encargó también de la puesta en marcha de este ferrocarril, y llegaba hasta el puerto de Sagunto, donde distribuía las materias primas.
El recorrido continúa con muchas curvas, es por ello que los motoristas frecuentan constantemente esta zona durante los fines de semana, hasta con el calor y las altas temperaturas del verano.
Caudiel es la primera parada de la carretera, un pueblo que cuenta con 735 habitantes y que es conocido por su patrimonio histórico y muy popular por su cereza. De hecho, la Feria de la Cereza se celebra cada junio en la localidad.
El pueblo ha sido habitado desde hace muchos siglos, tal y como demuestran los restos íberos o romanos, con la Torre del Molino o de Aníbal como principal muestra. Sus calles son estrechas y están salpicadas de puntos de interés como sus tres lavaderos, o sus fuentes, algunas de ellas muy antiguas.
En el entorno urbano destaca sobre todo el magnífico Convento de las Carmelitas Descalzas, de estilo barroco en su interior y con un exterior austero, construido en el siglo XVII.
El recorrido continúa durante kilómetros, en una subida muy pronunciada con la que se vislumbra una panorámica única de toda la comarca y de gran parte de la provincia. En esa carretera, de hecho, se puede ver también el Penyagolosa en el fondo.
Se trata del segundo pico más alto de la Comunitat Valenciana, el cual, en el recorrido por las curvas sinuosas de la CV-195, se puede ver incluso nevado en invierno. Eso sí, es necesario que haya un día despejado sin nubes para poder vislumbrarlo.
La carretera continúa hasta llegar a Montán, un pequeño pueblo de poco más de 400 habitantes que es conocido a nivel nacional por su aceite y por su variedad de Oliva Temprana, muy solicitada por su gran sabor.
Junto con el patrimonio histórico marcado por la iglesia Parroquial de San Bernardo, el Convento de los Padres Servitas y el Yacimiento Arqueológico Monte Calvario, el agua es protagonista en la localidad.
Entre los principales atractivos naturales de la zona destacan numerosas fuentes, como la de La Tejería, la del Nacimiento, la Fuente Amarilla o la del Plano, que forman parte de una extensa red de manantiales repartidos por el término municipal.
Montán. Turisme CV
También sobresale el Pozo de las Palomas, un enclave natural formado por una cascada y varias pozas de agua, especialmente frecuentado durante los meses más cálidos.
A ello se suma el yacimiento del poblado preibérico del Monte Calvario, uno de los principales vestigios arqueológicos de la localidad.
Montanejos y Zucaina
El recorrido sigue hasta Montanejos, uno de los municipios más conocidos del interior de Castellón. Situado en la comarca del Alto Mijares, se encuentra rodeado de montañas y atravesado por el río Mijares.
La localidad destaca por sus aguas termales, cuya temperatura se mantiene estable durante todo el año. La Fuente de los Baños es su enclave más conocido y constituye uno de los principales atractivos turísticos de la provincia.
La carretera finaliza en Zucaina, una localidad de menos de 200 habitantes que cuenta con un origen árabe y no es muy conocida en la provincia aunque sí que interesante para visitar.
La población se halla situada en la ladera de un montículo con suaves pendientes que se asoma al llano. Sus calles son estrechas y adaptadas al terreno y su arquitectura de casas de influencia morisca. El Ayuntamiento y la Casa Abadía son sus principales elementos arquitectónicos junto a la iglesia parroquial.