El pueblo medieval perfecto para recorrer a pie, Chella.

El pueblo medieval perfecto para recorrer a pie, Chella.

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El pueblo medieval perfecto para recorrer a pie: tiene su origen en la Edad de Piedra y tiene menos de 2.500 vecinos

El municipio es ideal para hacer una escapada de turismo rural y natural gracias a sus parajes naturales y su tranquilidad en las calles.

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Valencia
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La España rural guarda innumerables tesoros. Algunos de ellos están en Chella, un pueblo medieval de la provincia de Valencia que realmente tiene su origen mucho antes de esta etapa histórica.

En concreto, su origen se remonta a la Edad de Piedra, cuando se tiene registro de que ya había ocupación humana. Fue después, en la Edad Media, cuando se constituyó como municipio.

El pueblo está situado en el interior de la provincia, en la comarca del Canal de Navarrés. Allí viven 2.452 vecinos, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Por su tamaño y encanto, es perfecto para recorrer a pie.

Chella, por sus parajes naturales y su tranquilidad en las calles, es un municipio ideal para una escapada de turismo rural y natural.

En cuanto al entorno urbano, de Chella destacan sus calles más antiguas. Estas, con el paso de los siglos, todavía conservan su trazado musulmán.

También destaca la Iglesia Parroquial de la Virgen de Gracia, reconstruida en el siglo XVIII tras un terremoto que sacudió la localidad en 1763. Sus tejas azules forman parte del paisaje urbano, como también lo hace su campanario.

A unos pocos pasos se ubica el Parque de la Fuente, un lugar con encanto que es perfecto para recorrer con niños. Además, desde allí se puede llegar al salto del río Sellent, un enclave rodeado de vegetación que parece sacado de un cuento.

Como también lo son el Mirador del Río y el Mirador del Salto. Desde allí, además de admirar el paisaje, se pueden hacer fotografías muy llamativas del paraje de El Salto de Chella.

Se trata de una cascada de 25 metros de altura que está ubicada en el cauce del río Sellent. Desde allí se pueden apreciar las Cuevas del Turco, un conjunto de entre 15 y 20 covachas excavadas, lo que hace que la entrada a estas cuevas sea muy complicada.

La naturaleza abunda en Chella. Y los amantes del senderismo pueden dar buena fe de ello. Entre sus rutas abundan árboles, vegetación y rincones espectaculares.

También fuentes como la del Abrullador, de esas que vale la pena ver. Incluso Chella cuenta con una zona de playa -o piscina natural- donde refrescarse, la llamada Playa Salvaje.

Se trata de un lugar que incluye fuentes y bancos para descansar y apreciar de cerca la naturaleza, un enclave ideal para desconectar y hacer ejercicio caminando.