Miguel Torres, CEO del festival Big Sound de Valencia.
El CEO del Big Sound afirma que habrá festival "por muchos años": "Si hay que irse de la Ciudad de las Artes hay plan B"
Miguel Torres augura un buen futuro para su evento en Valencia y asegura que cumple "con todas las normativas acústicas".
Más información: La Generalitat Valenciana rechaza celebrar festivales en Les Arts si superan los límites de ruido: "Hay que cumplir"
"Todo va por buen camino". Esta fue la respuesta rotunda de Miguel Torres, CEO del festival Big Sound, sobre la futura celebración del evento en la Ciudad de las Artes y las Ciencias (CACSA) de Valencia, el próximo 26 y 27 de junio.
Por el momento, todo sigue en marcha, pero el responsable del festival no descarta "un plan B si hay que irse". Porque lo tiene, según afirma, aunque se mantiene cauto y no revela su ubicación.
A preguntas realizadas por este medio, durante la V edición del Fun Business Days 2026 (FBD) que se celebró el 13 y 14 de abril y que conecta a profesionales del sector del ocio nocturno, asegura que habrá Big Sound "por muchos años".
"Porque el festival cumple la normativa acústica. Y eso es lo que hay que hacer, cumplirla", sostiene.
Tras el pronunciamiento del Gobierno valenciano, que manifestó el pasado viernes que solo podrán celebrarse los festivales que cumplan con el límite de contaminación acústica que establece el Ayuntamiento de Valencia, Miguel Torres se muestra optimista.
Señala, además, que hay muchas otras alternativas para evitar que el sonido moleste a los vecinos. Sin embargo, lamenta que en los cinco años que lleva celebrándose este evento, aún no se haya implantado.
Se refiere a paneles acústicos desmontables que aíslan el sonido que proviene del recinto de la Ciudad de las Artes.
La norma establece que los límites de ruido establecidos son los 90 decibelios en el foco emisor, 45 decibelios en la zona de uso residencial más próxima durante el horario nocturno y 55 decibelios en esta zona si el horario es diurno.
Fuentes de parte de los promotores ya confirmaron a EL ESPAÑOL que cuentan con limitadores de ruido y que cumplen con la ordenanza del consistorio.
Requisitos "indispensables"
La Generalitat confirmó que establecerá los requisitos "indispensables" para poder acoger conciertos y festivales en este lugar.
Todo el revuelo llega después de que un juzgado estimara la demanda vecinal y obligara al consistorio a adoptar las medidas necesarias para evitar que el ruido de la música vulnerase su derecho al descanso y a la integridad moral de los vecinos.
Big Sound Festival 2025, en la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Lucas Pérez
"Nosotros estamos enormemente orgullosos de toda la actividad cultural, deportiva y musical de la Ciudad de las Artes y las Ciencias y de todo el complejo que ha dado renombre universal a la ciudad de Valencia", indicó el portavoz del Consell, Miguel Barrachina, en una rueda de prensa posterior al pleno.
"Lo que se va a hacer es armonizar el uso y disfrute de un entorno privilegiado que nos enorgullece a todos con el entorno vecinal", confirmó.
También trasladó que no es el Gobierno valenciano la institución competente en buscar un lugar alternativo, tras las declaraciones de la alcaldesa María José Catalá, que dijo que el papel del Ayuntamiento era el de hacer cumplir la sentencia, pero quien autoriza estos eventos es la Cacsa, dependiente de la Generalitat.
La Generalitat valoró entonces que la decisión "hay que conciliarla con los vecinos, porque hay una normativa de ruido".
Sobre esta misma cuestión se pronunció el CEO del festival Medusa, Andreu Piqueras, en el mismo congreso, el FBD 2026.
Su festival también ha estado envuelto en la polémica del exceso de ruido, tras una demanda vecinal que finalmente fue desestimada. El juzgado contempló que se trata de una "actividad cultural legítima" que cumple con la normativa.
El equipo de Piqueras se implicó para garantizar una buena convivencia vecinal. "Escuchamos al vecino, ahora hemos hecho unos accesos diferentes. Estamos preocupados de que no pase nada incluso dos días después de que termine el Medusa, de que los chavales vuelvan a casa sin ningún accidente. Y dejarlo todo limpio".
"La única manera de trabajar con las instituciones es hacer las cosas bien. Si haces las cosas bien, no tienes problemas", afirmó.
Andreu Piqueras (Medusa), Gonçalo Miranda (Dreambeach) y Víctor de la Serna (Elrow y Monegros), en el Fun Business Day 2026.
En la ponencia Spain: the destination for an electronic summer también intervino Víctor de la Serna, director musical de Elrow y Monegros, para decir que "los gobiernos están intentando sacar los festivales fuera de las capitales".
Para él, "esto es entendible". "Tú no quieres que haya chavales por la puerta de tu casa, es normal. Que me tengo que ir de aquí, no pasa nada, me tengo que ir", opinó, sobre tener que reubicar los eventos.
Promotores
Los festivales en la capital valenciana continúan programados, con 80.000 entradas vendidas. La sentencia afecta en el corto plazo a Love the 90's Valencia (previsto para el 30 de mayo), a Les Arts (5 y 6 de junio) y al Big Sound (26 y 27 de junio).
Los promotores aseguraron que no han recibido ninguna notificación por parte de CACSA que prohíba la realización de los eventos en caso de que se garantice el cumplimiento de la normativa acústica, como ha vuelto a corroborar Torres a este diario.
A menos de dos meses de la celebración de Love the 90's Valencia, los promotores mantuvieron un primer encuentro con representantes de la Ciudad de las Artes.
El pasado jueves exigieron una nueva reunión en la que también participe el Ayuntamiento de Valencia, institución con la que todavía no se han sentado, según denunciaron en un comunicado.
Tras la sentencia, el gobierno municipal remitió a Cacsa un escrito para que no se permitan actividades que superen la ordenanza municipal de contaminación acústica.
Ante esta situación, PROMFEST, MúsicaProCV, PROFest y FOTUR insistieron en la necesidad de que todas las partes implicadas se reúnan de manera inmediata para encontrar una solución.
Estas mismas entidades indicaron que "la falta de respuesta" mantiene en una "situación de incertidumbre" a más de 80.000 compradores de entradas, pero también a 8.000 trabajadores vinculados directa o indirectamente a estos eventos y a los propios promotores.
Según trasladaron, "están en juego 40 millones de euros de impacto directo" en la ciudad de Valencia, además de "2 millones de euros de recaudación para CACSA y miles de puestos de trabajo asociados" a la celebración de estos grandes festivales.
A su juicio, esta situación "pone en entredicho la marca proyectada por el Ayuntamiento como Valencia Music City, así como el modelo de turismo musical y de festivales que la Generalitat viene presentando como una referencia en España".
Las asociaciones subrayaron que no está en juego únicamente la celebración de unos eventos concretos, sino también una parte relevante del ecosistema de actividades musicales y culturales que contribuye a la identidad, la proyección exterior y la capacidad de atracción de Valencia.
En su opinión, los festivales "forman parte de esa cadena de valor cultural e industrial" que genera actividad durante meses, moviliza a artistas, técnicos, proveedores y empresas auxiliares, y refuerza a Valencia como una plaza capaz de acoger grandes propuestas musicales.