La cúpula de la iglesia de escolapios de Valencia tras su restauración. EE
La segunda cúpula más grande de España, "oculta" en un colegio valenciano, recupera su luz: "Estaba en estado crítico"
El reto fue compaginar la gran obra de ingeniería con la vida diaria de un centro educativo con más de mil alumnos.
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Hay un colegio valenciano que esconde una verdadera joya arquitectónica. Es la segunda cúpula más grande de España, con una altura de 48 metros, y acaba de someterse a una compleja restauración que le ha devuelto la luz y el esplendor de tiempos pasados.
Aunque desde la calle no se aprecia la magnitud de la bóveda, una vez se cruzan las puertas de la iglesia, la imponente cúpula no deja indiferente a nadie. Y mucho menos ahora que ha finalizado un importante proyecto de rehabilitación que ha sido galardonado con el prestigioso premio Europa Nostra, el máximo galardón al patrimonio cultural en nuestro continente.
Sin embargo, pese a la gran obra de ingeniería que ha durado prácticamente dos años y que ha combinado prácticas tradicionales con la última tecnología, el reto más exigente ha sido la convivencia entre el proyecto de restauración y la vida diaria en un colegio de más de mil alumnos.
"Estuvimos a punto de paralizar la obra porque no podíamos perder la portería de fútbol del patio", asegura el titular del colegio de las Escuelas Pías, Paco Alemany, que señala que hubo que proteger todo el andamiaje necesario para la actuación con una red para evitar balonazos, ya que la iglesia está justo al lado del patio del centro.
"Teníamos que compaginar la educación con los riesgos que puede suponer una obra de estas características con los niños en el patio", añade, al tiempo que pone en valor el trabajo de coordinación entre los equipos. "Fue complejo y sacrificado, pero funcionó", rememora.
Luis Cortés y Paco Alemany en la iglesia. EE
Alemany y el arquitecto jefe del proyecto, Luis Cortés, reciben a EL ESPAÑOL para mostrar todos los secretos de un trabajo que les ha dado más de un quebradero de cabeza, aunque los resultados saltan a la vista, con una nueva gran cúpula azul que corona el centro de Valencia.
Construida en el siglo XVIII, su diseño se inspira en el Panteón de Roma. Se trata de una de las estructuras más especiales del patrimonio arquitectónico valenciano, con un diámetro de 24,5 metros y una superficie de unos mil metros cuadrados.
La cúpula se encontraba en un estado crítico, aunque no sufría un riesgo de colapso. Tenía cuatro grandes grietas que atravesaban la bóveda y el tambor. Según comenta el arquitecto, Luis Cortés, había riesgos de desprendimiento parcial. "En las grietas podíamos meter la mano", añade.
Estado de la cúpula antes de las obras. EE
Además, las filtraciones de agua habían dañado los acabados interiores y las características tejas azules estaban dañadas. La linterna estaba sellada por lo que apenas entraba luz natural en el interior del templo.
"La cúpula es nuestra capilla y siempre la hemos vivido como estaba, estaba muy gris y oscura y había grietas que nosotros y los niños veíamos. Ahora, cuando la vemos después de la obra, hemos dicho, qué cúpula más bonita teníamos y no nos dábamos cuenta", explica Alemany, que lleva vinculado al colegio 50 años, primero como alumno y luego en el equipo directivo.
Restauración
Ante estos desperfectos, la comunidad del colegio tuvo claro que había que actuar. El primer escollo, según relata Alemany, fue conseguir la financiación suficiente para abordar un proyecto de estas características, ya que necesitaban 1,5 millones de euros.
Finalmente, tras décadas intentándolo, el centro educativo consiguió financiación por parte del Gobierno central. Después se sumó la Generalitat Valenciana, que aportó unos 100.000 euros.
Después, se inició una fase de estudios que se alargó unos años. Se utilizaron escaneos con láser 3D, fotografía con drones e imágenes térmicas. Se llegó a construir una sección de prueba a escala real y una maqueta para estudiar todos los métodos de reparación antes de la intervención.
A estas técnicas modernas se sumaron otras más tradicionales, como las realizadas en las tejas. Las 32.000 que hay en la cúpula se examinaron individualmente y se tuvieron que cambiar 7.000. Conseguir el mismo tono de azul tampoco fue sencillo, por lo que tuvieron que fabricar cuatro colores distintos.
La cúpula de las Escuelas Pías. EE
Las grietas se rellenaron con lechada de cal y, para mejorar la resistencia sísmica, se reforzaron externamente ciertas bandas y nervaduras con mortero de cal y malla de fibra de basalto.
La reapertura de la linterna devolvió la luz natural al interior. La luz del sol vuelve a iluminar el altar. De hecho, según relata Cortés, se hizo un estudio lumínico en el que se descubrió que el día de San Joaquín, a las doce del mediodía, el sol se alinea con el altar.
Los trabajos también contemplan la creación de un gemelo digital para su conservación en el futuro. Las obras se llevaron a cabo entre 2018 y 2025, iniciándose los trabajos de intervención en 2023.
El andamio para realizar los trabajos de restauración. EE
Sin embargo, uno de los aspectos más costosos de toda la actuación fue el andamio para poder realizar la obra. Según explica Cortés, nunca se había construido una estructura similar en Valencia, que pesaba 75 toneladas y que se apoyaba íntegramente en el tambor, debido a las grietas de la cúpula.
Además de por su gran dimensión, este andamiaje supuso problemas para el vecindario, ya que, según relata, debido a su estructura metálica afectaba a las antenas de televisión de los vecinos. "Tuvimos problemas hasta con las televisiones de las viviendas de alrededor", recuerdan.
"Estamos hablando de un edificio de los más importantes de Europa, de estilo neoclásico, y teníamos que seguir una metodología de estudio", añade. En este sentido, confiesa cómo se sintió cuando se le encargó un proyecto tan importante para el patrimonio de la ciudad.
El equipo del proyecto. EE
"Éramos todos bastante inconscientes. A mí, personalmente, las cuestiones con las que nadie se atreve son las que me llaman", asegura el arquitecto que también trabaja en la Universidad Politécnica de Valencia (UPV).
Sobre el premio, Cortés cree que se lo han concedido gracias a los apóstoles y al padre Pío, a cuyas representaciones en la cúpula les faltaban atributos.
Según cuenta, él mismo se lo pidió después de devolverles estos atributos, por ejemplo la espada a San Pablo, la cruz a San Andrés o las llaves a San Pedro. "Tomaron nota", explica entre risas.
Para Alemany, el premio ha sido importante, "pero lo más importante era tener la capilla perfecta para nuestros alumnos".
El colegio
Este antiguo colegio situado en el corazón de Valencia, en el barrio de Velluters, se fundó 1737. Llegaron a la capital del Turia de la mano de un valenciano, el conde de Carlet, y gracias al arzobispo de entonces, Andrés Mayoral, un "enamorado" del colegio.
En estos casi tres siglos, el edificio ha sido lugar de importantes acontecimientos, instituciones prestigiosas y ha acogido a alumnos que luego serían personajes ilustres, como Vicente Blasco Ibáñez o los hermanos Benlliure.
De hecho, la sala de reuniones del colegio acoge un enorme lienzo sobre el fin del mundo de José Benlliure.
El altar de la iglesia. EE
La Iglesia, de planta circular, se construyó en 1771 dedicada a San Joaquín. Es obra de los arquitectos José Puchol y Antonio Gilabert, fruto del mecenazgo del arzobispo. Con su muerte, se redujeron los gastos y por ello, no llegó a pintarse la cúpula.
El altar mayor se inserta en un arco que llega a la primera cornisa, sostenido por cuatro columnas de piedra verde con capiteles dorados corintios. El nicho de la Virgen de las Escuelas Pías, que preside el altar, está cubierto por un fresco de José Vergara.