Carmen Prades y Marta Mercader, falleras mayores de Valencia 2026.

Carmen Prades y Marta Mercader, falleras mayores de Valencia 2026. Raquel Granell

Cultura FALLAS

Carmen Prades, fallera mayor de Valencia 2026: "No se nos tiene que olvidar que existimos gracias a los artistas falleros"

Las máximas representantes de las Fallas reflexionan sobre el futuro de la tradición, la responsabilidad del cargo y sus expectativas para el mes de marzo.

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El mes de marzo acecha, y con él llegan las mascletàs, los churros con chocolate y las charangas. Las Fallas están a la vuelta de la esquina, y antes de sumergirse en la tremenda vorágine que eso supone para ellas, las falleras mayores de Valencia conceden una entrevista a EL ESPAÑOL para conocerlas a fondo.

Ellas son Marta Mercader y Carmen Prades, las máximas representantes infantil y mayor de la fiesta en 2026. Tienen 10 y 25 años, y están a punto de experimentar el mejor mes de marzo de sus vidas.

Una fiesta que existe gracias a la tradición, algo que la fallera mayor de Valencia busca reivindicar para preservarla, representada en una figura que pone en valor: "Algunos prefieren la fiesta a la tradición. No se nos tiene que olvidar que existimos gracias a los artistas falleros, que cada día salen y trabajan".

Su sueño se cumplió cuando el 13 de octubre de 2025 la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, las llamó por teléfono para comunicarles que habían sido elegidas falleras mayores de la ciudad.

Desde entonces su vida cambió, y también se volvió algo más frenética. Innumerables actos llenan su agenda, han perdido la cuenta de toda la gente nueva que han conocido y hasta lo mucho que han aprendido.

Marta confiesa que su día a día, efectivamente, "ha cambiado". "Me lo paso muy bien y disfruto mucho, sé que esto es una vez en la vida", destaca. Una idea que comparte Carmen: "Es una oportunidad que nos brinda Valencia".

"He tenido que dejar el trabajo, los estudios y todo lo que tiene que ver con mi vida anterior", añade. Porque, subraya, "la responsabilidad es dedicarse las 24 horas al cargo".

Carmen Prades y Marta Mercader, falleras mayores de Valencia 2026.

Carmen Prades y Marta Mercader, falleras mayores de Valencia 2026. Raquel Granell

Semanas atrás tuvo lugar la Exaltación y en pocos días llega para ellas otra de las fechas más señaladas del calendario fallero: la Cridà.

En la Exaltación ambas recibieron sus bandas de falleras mayores de Valencia, en uno de los actos más solemnes de las Fallas y se vive siempre con gran emoción.

Recuerda Marta cómo estaba "un poquito nerviosa", aunque tras subir al escenario y recibir su banda de fallera mayor infantil de Valencia pasó a estar "súper contenta": "Había cumplido mi sueño", destaca.

Por su parte, Carmen consiguió que los nervios la dejasen "disfrutar": "Es un día que por mucho que lo imagines, vivirlo es muy diferente. No sería capaz de transmitir lo que llegas a sentir".

Lo más esperado de ese día, además de su banda, es para los falleros descubrir el color de su traje oficial de fallera mayor de Valencia; el tan ansiado Espolín. Es un tejido de seda de máxima calidad, elaborado artesanalmente en telares manuales tradicionales y con un dibujo exclusivo que únicamente visten ellas.

El de Carmen es de la tonalidad de los marrones, y se llama Terreta como un homenaje a su ciudad: "Es una declaración de amor a mis raíces, a mi tierra y a toda la gente que forma Valencia, no solo a los falleros". "Yo me he criado en Valencia y amo mi tradición y mi fiesta", explica.

Además, aprovecha para desmentir un ligero rumor que se había propagado en redes sociales tras enseñar su traje: "No es un homenaje a la dana. La gente opina, pero no tiene nada que ver con eso".

Al igual que Carmen tenía claro su color, Marta afirma que le costó decidirse por el suyo. "Tenía pensados otros totalmente diferentes hasta que vi el que elegí", recuerda.

El nombre de su espolín, Azul cristalino, surgió a raíz de una canción de su cantante favorita, Aitana. "También porque la gente dice que soy muy transparente", señala Marta.

Carmen Prades y Marta Mercader, falleras mayores de Valencia 2026.

Carmen Prades y Marta Mercader, falleras mayores de Valencia 2026. Raquel Granell

Aunque estos sean sus trajes oficiales, a lo largo del ejercicio fallero estrenan muchos más, sobre todo si se trata de actos señalados en el calendario. De hecho, calculan que entre ambas suman alrededor de 30 trajes de valenciana. El próximo será el de la Cridà.

A la propia indumentaria fallera se suma la ropa de etiqueta que deben vestir en cada evento. "Yo me voy comprando online 'a tope' porque no tengo tiempo y voy probándome los modelitos en casa cuando puedo", indica Carmen.

"Intento que sean partes combinables, porque es una barbaridad de ropa de particular la que tengo que usar. Alguna vez he repetido falda. Es verdad que me servirá para mi trabajo, pero pienso en todo lo que se está comprando Marta y, como crecerá, ya no le servirá", admite.

"No me lo voy a poder poner", lamenta la pequeña.

Ja estem en falles

Apenas queda una semana para celebrar el acto oficial que inaugura las fiestas josefinas y que da el pistoletazo de salida a los múltiples eventos que se celebran en la ciudad.

Pero, ¿están Carmen y Marta preparadas para pronunciar ante los valencianos y el mundo entero el tradicional Ja estem en falle en lo alto de las Torres de Serranos?

En un acto tan imponente como la Cridà, las dos ya saben exactamente las palabras que dirán. Mientras Carmen se centra ahora en la entonación y las pausas, la pequeña Marta ha ido aprendiendo un párrafo cada día y asegura que ya se lo sabe.

La fallera mayor redacta sus propios discursos, ya no solo por aprendérselos mejor sino porque, como ella misma dice, no se sentiría "cómoda" transmitiendo algo que no es suyo.

Porque el próximo 22 de febrero es un día para "estar tranquila, disfrutarlo y dedicarte a la gente en ese momento", insisten.

De hecho, la adulta alucina con la fallera mayor infantil: "Hay una niña de 10 años a mi lado que está haciendo lo mismo que yo. Yo muchas veces la admiro y pienso que no sé si lo podría hacer a su edad".

Patrimonio Inmaterial

Es toda una tradición. La fiesta en general. Y como cualquier otra, debe preservarse. Fue, además, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO el 30 de noviembre de 2016.

Pero diez años más tarde, cuando se debate entre tradición y fiesta, Carmen, como máxima representante de las Fallas, sirve de ejemplo.

"Yo me considero una fallera mayor muy de Plantà y de artistas falleros, y siempre que puedo pongo en valor su trabajo", reconoce.

Carmen Prades, fallera mayor de Valencia 2026.

Carmen Prades, fallera mayor de Valencia 2026.

Porque, valga la redundancia, sin fallas no hay Fallas; o, en otras palabras, sin monumentos no hay fiesta: "No se nos tiene que olvidar que nosotros existimos gracias a los artistas falleros, que cada día salen y trabajan".

Carmen lamenta que "muchas veces no se valore su trabajo o no esté bien posicionado". "Seguramente, si fuéramos a otra ciudad tendríamos un museo con maquetas, cuadros de los artistas falleros y estarían mucho más reconocidos. Hay que poner en valor esa figura, que es la fundamental", añade.

Especialmente, dice, entre la gente joven: "Hay que fomentar que entiendan la importancia de ese oficio", recalca Carmen.

Y no están solas. A las falleras mayores les acompañan en este sueño 12 mujeres y 12 niñas (cortes de Honor) que, durante este año tienen la misión de dar visibilidad a las Fallas.

Las mayores y las infantiles viven esta experiencia de una forma muy diferente. Para Marta, 'las de su corte' "ya son amigas". "Hacemos videollamadas, hablamos todas juntas y nos lo pasamos siempre genial", detalla.

Para Carmen son su "pilar fundamental". Son doce mujeres, todas diferentes entre ellas, pero que han formado una 'piña' espectacular.

Bien sabe ella que "una fallera mayor no es nada sin su corte, y una fallera no sería nada sin su fallera mayor". Por ello, siempre procura que estén "reconocidas", ya sea nombrándolas en sus discursos como dándoles lugar en cualquier acto.

Lo que no se ve

Puede parecer que ser fallera mayor de Valencia es un camino de rosas, que simplemente se trata de vestir bien, ir de fiesta en fiesta y disfrutar de la vida. Pero no es así.

Además de renunciar a un anonimato y vida anterior que, en ocasiones, incluso se puede llegar a anhelar, ser fallera mayor de Valencia supone un sacrificio físico y mental tanto para la propia persona como para la gente de su alrededor.

Es ingente la cantidad de actos que llevan a las espaldas, con innumerables horas despiertas y noches con pocas horas de sueño que pueden pesar. Aunque las dos tienen claro que ser fallera mayor solo pasa "una vez en la vida".

Para afrontarlo también existen algunos trucos. "¿Has probado el algodoncito en la oreja?", pregunta Carmen a Marta. Ella niega con la cabeza, y Carmen le contesta: "Pues pruébalo".

La mayor comparte este consejo para que no le molesten los ganchos del pelo de fallera, aunque otras herramientas como el esparadrapo también juegan un papel importante, incluso las vitaminas.

"Nos tomamos desde el día siguiente a la llamada de la alcaldesa", confiesan ambas. Marta, eso sí, especifica que lo hace con "ositos de gominola".

Carmen Prades y Marta Mercader, falleras mayores de Valencia 2026.

Carmen Prades y Marta Mercader, falleras mayores de Valencia 2026. Raquel Granell

Aunque marzo asome y esté más cerca que nunca, Carmen y Marta todavía tienen mucho recorrido fallero por delante para, como asegura la propia fallera mayor de Valencia, "ver las Fallas desde una perspectiva más amplia": "Te llevas muchas cosas, propuestas o formas de trabajar que no conocías".

"A lo mejor el concepto que tú tienes de la fiesta y cómo vivirla es completamente distinto a cómo lo hace otra comisión y, si no sales, no lo sabes. Y todas son válidas", zanja.