Alberto Núñez Feijóo y Juanfran Pérez Llorca.
El posible adelanto de Sánchez obliga a Feijóo a ratificar a Pérez Llorca o a hacer campaña con un PP valenciano debilitado
Los comicios pillarían a contrapié al partido en Valencia, con un líder sin el respaldo de Génova y dosiers circulando contra él.
Más información: Cargos del PP valenciano piden expulsiones si se prueba que alguien del partido encargó el dosier contra Pérez Llorca
El presidente de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, se sumó este viernes al posicionamiento de su partido a nivel nacional. Afirmó que Pedro Sánchez "no tiene otra salida" que "convocar elecciones generales". Pero lo cierto es que los comicios estatales pillarían a contrapié al PP valenciano.
La formación tiene a su líder autonómico sin ratificar como candidato y se encuentra abierta en canal por el dosier de origen desconocido encargado para derribarle.
Si el presidente del Gobierno disuelve finalmente el Congreso y llama a los españoles a las urnas, Alberto Núñez Feijóo se encontrará ante una clara disyuntiva.
Deberá designar al fin a Pérez Llorca como candidato a las autonómicas de mayo -pese a las dudas que parece generarle esta decisión, aplazada en varias ocasiones- o mantener la actual situación de debilidad y fractura en el PP valenciano en campaña electoral, cuando más lo necesitará fuerte y cohesionado para movilizar el voto que le lleve a la Moncloa.
Sánchez parece haberse dado este fin de semana de reflexión para la toma de su decisión, si bien este viernes varios miembros del Gobierno central veían "muy probable" la convocatoria de elecciones para finales de noviembre o principios de diciembre.
La movilización en la calle tras el icónico desahucio de Maricamen y la transversalidad del problema de la vivienda brinda al PSOE una oportunidad de desviar el foco de las causas judiciales que le asedian y de su responsabilidad en la crisis de Ceuta.
El PP, en cambio, aplaude que Sánchez ponga al fin en manos de los electores la situación de bloqueo parlamentario del Gobierno de España, constatada el pasado viernes con el rechazo a los dos decretos sobre el alquiler. En el PP confían en que el cambio político, como acreditan el grueso de las encuestas, es irreversible pese al intento de Sánchez de tapar con la vivienda sus numerosas vías de agua.
Los populares se ven fuertes, y cuentan con gobiernos sólidos en los territorios, presentados como la antesala de la victoria que también esperan lograr a nivel estatal. Pero la estabilidad del PP no es tan férrea en un territorio: la Comunitat Valenciana.
Tras la abrupta dimisión de Carlos Mazón, arrollado por su gestión de la dana, Feijóo apostó por elegir a un nuevo presidente sin convocar nuevas elecciones. Accedió a la elección de Pérez Llorca -entonces secretario general y portavoz en Les Corts- después de que la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, rechazara moverse del Ayuntamiento.
Juanfran Pérez Llorca.
Génova creó una gestora para controlar el partido tras la marcha de Mazón y postergó la decisión de futuro del candidato. Desdeñó la opción de convocar un congreso para la elección del nuevo líder y a siete meses de los comicios autonómicos sigue sin ejecutar su potestad para escoger al candidato.
Cada semana que pasa aumenta la debilidad de Llorca al no ser ungido por la dirección nacional, y en este contexto ha tenido lugar un ataque sucio contra el presidente autonómico que proviene, presumiblemente, de fuego amigo.
Lo más grave del dosier encargado contra Pérez Llorca es su propia existencia: que un miembro -o varios- del PP haya podido llegar a encargar un libelo -de hecho, no parece que es el único- contra todo un presidente valenciano.
Como informó EL ESPAÑOL, en el documento difundido, del que no consta autoría, se acusa a Pérez Llorca de beneficiarse de un plan urbanístico en Finestrat -donde era alcalde- que ni siquiera ha sido aprobado. También de modernizar una avenida en la que su familia tiene propiedades "colindantes".
Los hechos descritos, que ni siquiera se encuentran judicializados -el PSOE ha dicho que los llevará a la Fiscalía, pero no consta que lo haya hecho todavía- no parecen entrañar la gravedad suficiente como para llevar al PP a orillar a Llorca como candidato.
Máxime en un partido que Feijóo preside, precisamente, por la caída en desgracia de Pablo Casado tras entrar en guerra contra Isabel Díaz Ayuso -al acusarla de beneficiar a su hermano en los contratos de la pandemia-.
Munición para Morant
La tibia defensa de Pérez Llorca realizada desde Génova 13, que había decidido ratificar en septiembre al dirigente valenciano como candidato y ha vuelto a aplazar la decisión después de saber que iba a trascender este dosier, se ha convertido en la poderosa munición de la que carecía el PSOE.
Diana Morant, ministra de Pedro Sánchez y, como tal, portadora de sus losas políticas, disfruta de un inesperado oasis. Pese a las enormes dificultades de su Gobierno, puede presentarse como una líder sólida tras ser proclamada el pasado julio en unas primarias sin rival. Respaldo interno del que carece su potencial adversario.
"El PP está jugando a los espías para decidir quién será su candidato", manifestó el pasado lunes. "¿Si ustedes creen que no es un buen candidato para el futuro, por qué lo tenemos de presidente ahora?", preguntó al equipo de Feijóo.
Así, con una oposición crecida y un líder debilitado por la indecisión interna, se encuentra el PP en la Comunitat Valenciana, que siempre ha sido una de las facciones clave del partido para acceder al Gobierno de España.
Todo ello a las puertas de una posible campaña electoral y con cargos del partido a diferentes niveles pidiendo expulsiones si se prueba que alguien tuvo conocimiento, encargó o confeccionó el dosier. Un cabreo que, además, ya se dirige hacia Génova por no actuar con contundencia.
En caso de confirmarse la convocatoria anticipada de las generales, Feijóo deberá decidir a contrarreloj si designa a Llorca como candidato para zanjar la crisis o, como temen muchos en el PPCV, posterga la elección hasta que se celebren las elecciones y obliga al partido a movilizar los electores en este contexto de crisis interna.
Una tercera vía sería designar rápido un candidato o candidata alternativo a Pérez Llorca -se habla de la vicepresidenta Susana Camarero o del portavoz del Consell, Miguel Barrachina-, pero dicha fórmula desmovilizaría aún más a la formación. Generaría en el PPCV una fractura superior a la actual y haría de Llorca una figura inocua en campaña, al convertirlo en un presidente saliente.
Imposible adelanto de las autonómicas
Mientras Génova se decide, en la Generalitat se descarta cualquier movimiento para adelantar las elecciones autonómicas si Sánchez convoca las generales.
Se trata de una opción que siempre había estado encima de la mesa porque el PP se podría llevar la primera movilización contra el presidente del Gobierno en la Comunitat. Sin embargo, el contexto actual, con Pérez Llorca a la espera de todo, lo hace imposible.