Imagen del chalé en el que se produjeron los hechos.

Imagen del chalé en el que se produjeron los hechos. L.V.

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La investigación sobre la muerte del matrimonio en Cullera, a la espera de los resultados: pudo ser un incidente en el jacuzzi

El hombre tenía nacionalidad neozelandesa, aunque la familia residía en Irlanda, de donde era originaria su esposa.

Más información: Un accidente en el jacuzzi, principal hipótesis de la muerte del "desconocido" matrimonio irlandés en Cullera

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Valencia
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La investigación del fallecimiento de un matrimonio en un chalé de lujo de Cullera (Valencia) continúa a la espera de los resultados finales de los análisis para determinar con exactitud lo sucedido.

La Guardia Civil continúa con las indagaciones de estas muertes, sucedidas el pasado martes en la exclusiva urbanización Cap Blanc, donde ambos se encontraban alquilados en una de las villas durante sus vacaciones estivales.

Fueron sus hijos menores, de 14 y 16 años, quienes encontraron los cuerpos al lado del jacuzzi de la planta baja.

Aunque las hipótesis siguen abiertas, desde la tarde del miércoles la que sigue prevaleciendo es la del accidente, según fuentes conocedoras. Es a lo que apuntan las autopsias. Los agentes han estado investigando si uno de los dos fallecidos se pudo caer o resbalar y el otro, al intentar rescatarlo, corrió la misma suerte. De ahí los restos de sangre y las lesiones encontradas en los cuerpos.

Intoxicación o fallo técnico

Sin embargo, una posibilidad que cobra fuerza es que el agua del jacuzzi estuviera contaminada de alguna manera o que el mecanismo tuviera algún problema. Es decir, que el matrimonio sufriera alguna intoxicación o hubiera algún fallo técnico en el sistema, tal como han informado Las Provincias y Levante-EMV.

Esto habría llevado a que uno de los dos no pudiera salir del jacuzzi y el otro lo hubiera intentado rescatar, pero a su vez también acabara falleciendo.

La Guardia Civil también analiza para ello las muestras del agua turbia de la tina de baño y todo el mecanismo.

En todo caso, lo que parece alejado es que fuera una muerte violenta, tal como ya reveló la inspección ocular del lugar. El análisis inicial del Servicio de Criminalística no encontró indicios claros, pues no había entradas forzadas ni estancias revueltas como suele suceder en estos casos. Todo estaba, aparentemente, intacto y las cámaras de seguridad tampoco mostraron presencia de terceras personas.

La Guardia Civil ha actualizado las edades de los fallecidos, que finalmente son un hombre de 48 años y una mujer de 51. Él tenía nacionalidad neozelandesa, si bien la familia residía en Irlanda, de donde era originaria su esposa.

Algunos medios irlandeses apuntan a que la mujer pertenecía a una conocida familia de alto poder adquisitivo del condado de Monaghan.

Encontrados por los hijos

Los cuerpos sin vida de la pareja fueron encontrados por sus hijos, que tienen necesidades especiales y rápidamente alertaron a un vecino. Éste, a su vez, llamó al 112, por lo que se desplegó todo el dispositivo policial.

El Ayuntamiento de Cullera, al tener conocimiento de lo sucedido, activó a una trabajadora social y a una psicóloga para que se trasladaran rápidamente a la vivienda, tal como informan fuentes municipales.

Emergencias también activó, a su vez, a dos psicólogas del Equipo de Respuesta Inmediata ante Emergencias (ERIE) de Cruz Roja Española. Los menores estaban en shock y apenas pronunciaban palabra. Además, no tenían ningún conocimiento del idioma español. Fue a las psicólogas de Cruz Roja a las que les acabaron narrando lo ocurrido.

Entre todos estos especialistas lograron contactar con otros familiares de Irlanda a través del teléfono móvil de uno de los menores. Les comunicaron lo sucedido y tres de ellos se trasladaron a Cullera, donde llegaron en la madrugada del miércoles. Son hermanos de los fallecidos y, por lo tanto, tíos de los jóvenes.

El consulado les está prestando asistencia a la espera de que se resuelva toda la situación.