El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, el presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, y el presidente provincial, Vicente Mompó.

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, el presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, y el presidente provincial, Vicente Mompó. Rober Solsona / EP

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El PP prevé la proclamación de Pérez Llorca para el 19 de septiembre y de los candidatos municipales para el 11

Génova prepara un acto conjunto de los cabezas de lista territoriales y los populares valencianos su inicio de curso con los alcaldables nombrados.

Más información: Pérez Llorca asume los tiempos de Génova y aleja el congreso: señala septiembre para la candidatura autonómica

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Valencia
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El PP valenciano afronta un septiembre intenso en su agenda orgánica e institucional. Las fechas marcadas en el calendario, salvo cambios de última hora y según las fuentes consultadas por este periódico, son tres.

De un lado, el inicio de curso el 11 de septiembre con la proclamación de candidatos de grandes municipios. De otro, el 19 de septiembre con el acto de puesta de largo de los cabezas de lista autonómicos a nivel nacional, entre los que se encuentra Juanfran Pérez Llorca. Lo acompañarán los de aquellos territorios en los que todavía no se han celebrado elecciones.

Por último, el Debate de Política General -en el que el presidente de la Generalitat desgranará los ejes de gestión del último tramo de la legislatura- a finales de mes.

Una agenda que servirá para consolidar el cambio de ciclo de los populares valencianos y la activación de cara a los comicios.

La situación en el seno del PPCV ha cambiado sustancialmente de un año a esta parte. El 12 de septiembre de 2025, el partido celebraba su tradicional acto de inicio de curso. Lo hacía en Benidorm (Alicante) con un baño de masas de Carlos Mazón que pretendía vestir de normalidad la situación a la interna de un presidente de la Generalitat cuestionado por la gestión de la dana e, incluso, quería servir de relanzamiento de su figura.

Aquella primavera-verano, en el seno de Presidencia, se había diseñado una estrategia dirigida a resistir con una hoja de ruta armada por Mazón para aguantar toda la legislatura e incluso tratar de presentarse a la reelección.

Génova no se planteaba todavía hacer movimientos -al menos inmediatos- y Alberto Núñez Feijóo se lanzó a arropar al presidente de la Generalitat en aquel inicio de curso, que no era en Valencia y tuvo su simbolismo de petición de unidad interna.

Pese a todo, el horizonte del aniversario de la dana asomaba como evidentemente peligroso y a finales de octubre ya estaba tomada la decisión de relevar a Mazón en una complicada operación que acabó con su dimisión en noviembre y con Juanfran Pérez Llorca al frente del Gobierno en diciembre.

El PPCV ha tenido una transición pacífica para lo que podría haber sido. Sin embargo, la dirección nacional decidió establecer una gestora en el territorio, lo que lanzaba un mensaje de control y de interinidad.

Los primeros meses se enmarcaron en el "examen" a Pérez Llorca. Pacificación de la situación política en la Comunitat, recuperación de institucionalidad de la Generalitat, algún hito de gestión...

El congreso regional aparecía así como el momento decisivo para que Génova diera el beneplácito para que fuera candidato en las siguientes elecciones. Pero ni el cónclave ni la ratificación han llegado todavía.

Una tardanza que ha llevado a varios movimientos y, sobre todo, ha alimentado en el seno del partido la falta de convencimiento de la dirección nacional respecto al presidente de la Generalitat como cabeza de cartel.

Aun así, la opción más natural y lógica es la que prevalece pese a la intención del expresidente Francisco Camps de presentarse como candidato en la Comunitat, pese que el presidente de la Diputación, Vicente Mompó, haya querido emerger como liderazgo alternativo al de Pérez Llorca y pese al poco apoyo explícito de Génova al jefe del Gobierno valenciano.

Pérez Llorca, salvo sorpresa mayúscula, será proclamado candidato en septiembre, tal como informó EL ESPAÑOL el pasado junio. Eso sí, sin un congreso como él quería y como la misma Génova había llegado a calendarizar inicialmente. Algo que ha significado un cambio de opinión para que el partido esté listo ante un posible adelanto de las elecciones generales.

El cónclave, de hacerse, tendrá lugar pasados los comicios autonómicos. Algo que el presidente de la Generalitat ha tenido que asumir, al igual que los tiempos de la dirección nacional de su partido para dejar claro que es quien los marca.

Antes de "el día D", tendrá lugar el tradicional inicio de curso del PPCV en El Puig (Valencia). Se espera la asistencia de unas 1.600 personas, de acuerdo con fuentes del partido, y la presencia de algún cargo de la dirección nacional.

El acto irá acompañado de la convocatoria de la Junta Directiva Provincial y servirá para proclamar de manera oficial a los candidatos de municipios grandes y medianos. El PPCV anda inmerso durante estas semanas en esa elección de los cabezas de lista. Se prevén algunos cambios, pero por el momento no están del todo claros los perfiles definitivos ni dónde habrá nuevos nombres, de acuerdo con fuentes populares.

El reto no es menor, pues a quién colocar como aspirantes a las alcaldías de las grandes localidades se suma el reto de llevar perfiles solventes en los municipios afectados por la dana, donde el comportamiento electoral es una incógnita para los dos grandes partidos -PP y PSPV-.

Además, en este tipo de situaciones resultan necesarios los consensos a todos los niveles del PP: dirección regional, provincial y local, con el 'ok' de la nacional.

A las dos citas orgánicas se suma una tercera institucional a finales de septiembre: el Debate de Política General. Será el primero de Pérez Llorca y todas las Consellerias ya están recopilando desde julio los grandes proyectos del último tramo de legislatura.

Se trata del gran debate del año en Les Corts Valencianes y este año tiene más importancia. Será el último antes de elecciones y tiene que servir al presidente de la Generalitat tanto para hacer balance como para marcar su hoja de ruta de gestión de los meses que quedan. Además, deberá someterse a la fiscalización de la oposición.