Elena Sánchez, primera mujer presidenta de Casa Caridad de Valencia
Elena Sánchez, presidenta de Casa Caridad: "Atendemos a médicos y abogados; un revés te puede dejar en la calle"
"Me preocupan las chicas que salen con 18 años de los centros tutelados sin nada y con problemas de abusos"
"Hay personas que han fallecido con nosotros y el que les ha cogido la mano ha sido un trabajador social".
Más información: Casa Caridad reparte 120 carros de comida al día: "La subida de los precios y del alquiler obliga a gente con trabajo a pedir ayuda"
Elena Sánchez es la primera mujer presidenta de la asociación solidaria valenciana Casa Caridad. Desde hace un año, compagina su trabajo como notaria con la dirección de esta entidad benéfica privada que atiende a casi 5.000 personas al año.
Llegó como voluntaria en el año 2010 y en todo este tiempo, se ha enfrentado a situaciones injustas que reconoce que le han marcado, pero también atesora infinidad de recuerdos especiales.
Como madre de tres hijos, se muestra especialmente sensible ante la vulnerabilidad infantil. Considera la educación como la única herramienta capaz de romper la "desigualdad estructural".
Casa Caridad nació en 1906 con el objetivo de erradicar la mendicidad en las calles de Valencia. Desde entonces, han pasado más de 100 años en los que no ha cerrado ni un solo día y ahora ya no es solo un comedor social, aunque sigue alimentando a cientos de familias.
El servicio se ha profesionalizado y cuenta con albergues, viviendas compartidas, escuelas para niños, programas de búsqueda de empleo y atención psicológica y social.
El porcentaje de población en riesgo de pobreza o exclusión social en España se situó en 2025 en el 25,7 por ciento, según la Encuesta de condiciones de vida (ECV) realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Sánchez recibe a EL ESPAÑOL en su despacho para hacer balance de su primer año como presidenta y hacer una radiografía sobre los nuevos tipos de pobreza.
Junto a una escultura de Miquel Navarro que el artista diseñó para los premios de la institución, avanza que los niños, las mujeres y los ancianos solos son su gran preocupación.
Acaban de presentar la memoria de todas las actuaciones de la entidad en 2025. ¿Cuáles son las conclusiones?
La principal conclusión es el efecto tan gigantesco que están teniendo en la población valenciana el incremento del precio de la vivienda y el de los alimentos y la energía. Estamos viendo personas consideradas de clase media o media baja, que debido a estas subidas se están quedando en la cuneta y están saliendo del sistema.
Elena Sánchez, en su despacho
Son personas que estamos atendiendo nosotros a través sobre todo del reparto de carros de productos de primera necesidad y de higiene, que es un servicio que no deja de crecer y que es un termómetro de la situación social de la ciudad de Valencia.
¿Cuál es el perfil actual de los usuarios?
Ahora mismo no tenemos un perfil. Cuando yo llegué a Casa Caridad en 2010 prácticamente no había mujeres y ahora el 53% de las personas que vienen son mujeres y un tercio son niños y niñas.
Vienen personas en una situación muy precaria, muy deteriorada, muy cronificada, que sería el perfil tipo que nosotros solemos tener en la cabeza cuando pensamos en Casa Caridad; pero también médicos, periodistas o abogados que tienen una mala racha, un trauma, que se muere su madre o les deja su mujer.
"Vienen personas en una situación muy precaria, muy deteriorada, muy cronificada; pero también médicos, periodistas o abogados que tienen una mala racha o un trauma, que se muere su madre o les deja su mujer"
La primera nacionalidad por volumen sería la española, pero la segunda es colombiana y venezolana, que son personas que vienen más por problemas de tipo político que por problemas de pobreza.
No podemos hablar de un perfil único porque cada persona es distinta. Sí que vemos que crece de forma imparable desde hace tres años el perfil de personas de clase media baja como consecuencia del aumento de los precios.
Son personas que tienen trabajo y vivienda y aún así necesitan ayuda.
A raíz del COVID, cambiamos el servicio de comedor a un sistema de reparto de carros, para mantener las distancias sociales. Y vimos que era mejor y decidimos mantenerlo. Es mucho más digno, por ejemplo, que venga una chica a recoger los carros cada 15 días para llevárselos a su casa que que toda la vida de esa familia dependa de venir todas las mañanas con dos niños, a veces vestidos de uniforme, a comer aquí.
Elena Sánchez, en su despacho
Hace 3 años repartíamos unos 60 carros al día, el año pasado estábamos en unos 100 y ahora estamos en 120. Y son personas, como decimos, normalizadas, porque los sueldos que tenemos, desde luego, no van acompasados con el alza de los alquileres y de los suministros. Cualquiera sabe que con 50 euros poco se llena el carro en un supermercado.
Los precios suben para las familias, pero también para la asociación. ¿Habéis tenido que hacer un esfuerzo presupuestario para estos repartos? Elena: El coste de compra de alimentos se nos ha disparado mucho
Con la compra de alimentos a nosotros el coste se nos ha disparado mucho. Nos ayudan tanto Consum como Mercadona con donaciones. Los carros no solo llevan alimentos, también productos de higiene, como pañales o compresas que son carísimos, y van complementados con cheques para que compren productos frescos, carne y pescado.
Casa Caridad tiene un enfoque que va más allá de dar de comer. ¿Qué porcentaje de personas logran salir de la exclusión?
Nuestro objetivo no es asistencialista, es recuperar a las personas. Tenemos muchísima rotación positiva en los pisos supervisados, que cuentan con un trabajador social, un técnico y un psicólogo.
Además, hacemos muchísimos talleres (castellano, valenciano, búsqueda de empleo, economía familiar) para que puedan volver a la sociedad con la dignidad que se merecen. Las personas que vienen, por ejemplo, de Venezuela por tema político vienen con muchas ganas de trabajar, con buena salud y con ganas de prosperar. Esas personas salen enseguida.
Elena Sánchez en el vestíbulo de Casa Caridad en Valencia
Hemos conseguido que de estas personas que atendemos, 117 hayan conseguido empleo y 159 hayan logrado una solución habitacional. Hablamos de solución habitacional porque no estamos hablando de vivienda, estamos hablando de un piso compartido, de una habitación.
En el caso de los centros de acogida temporal, nos vienen muy cronificados, es decir, tenemos personas que duermen aquí, que tienen enfermedad mental, que tienen adicciones o que tienen las dos cosas y son personas con las que hay que trabajar muchísimo para poder recuperarlas.
Precisamente, la vivienda es uno de los principales obstáculos ahora mismo.
Está muy difícil. Hace tres o cuatro años una habitación en Valencia estaba en 300 o 400 euros, y ahora hay habitaciones que están en 500 y 600 euros. Es un tema muy complicado.
De los servicios que prestamos de alojamiento estamos al 100%, y eso no es una buena noticia. Si tuviéramos el doble de plazas, las tendríamos también llenas. Hay mucha más demanda que oferta.
Nosotros lo que podemos hacer es ayudar como ayudamos. Sí que podemos pedir a las administraciones que nos hagan más fácil poder ayudar porque es verdad que la legislación es muy farragosa y muy complicada y hay veces que ayudar también es difícil. Cuesta cumplir tantos requisitos. Una legislación más amable con las personas que nos dedicamos a ayudar sería muy bienvenida.
Nosotros colaboramos con las administraciones, tanto con el Ayuntamiento como con la Generalitat, sea de un color de otro, porque Casa Caridad es una entidad apolítica y sin connotación religiosa. Siempre antes de iniciar un proyecto consensuamos con ellos si esa necesidad existe en Valencia e intentamos evitar duplicidades.
"Estamos viendo a personas de clase media quedarse en la cuneta por el precio de la vivienda y la subida de los alimentos"
Cuentan con un proyecto llamado Fénix de viviendas para personas y familias sin hogar y en riesgo de exclusión social. ¿Qué balance hace?
Hemos tenido 121 personas alojadas: 45 en Valencia, 76 en Torrent y 26 en pisos supervisados.
En el bajo de estos pisos tenemos la oficina con un trabajador social, un integrador y un psicólogo.
Están destinados a familias de perfiles muy diversos: desde un piso compartido por dos madres solas con sus respectivos hijos, hasta viviendas con hombres solos o familias con tres niños. A través del equipo de profesionales, se les da apoyo en formación y búsqueda de empleo para que consigan salir adelante.
La verdad es que es un proceso muy reconfortante. Cuando presentamos la memoria, nos acompañó una chica que vive en uno de estos pisos con su hijo y nos contaba que su mayor satisfacción era recoger al niño de la guardería y poder decirle: "Vámonos a casa ya". Porque la alternativa a eso era acabar durmiendo en el río.
Elena Sánchez
Tener la tranquilidad de poder ducharse, dormir en una cama con un edredón o simplemente cocinarse unos huevos fritos, cosas que la mayoría damos por sentadas y a las que ellos no tienen acceso, les aporta una esperanza y unas ganas de esforzarse increíbles. Es muy gratificante ver que muchas familias consiguen salir; hay muchísima rotación.
¿Cuánto tiempo están?
Hay gente que está un par de meses y enseguida sale y hay otras personas que están entre 6 meses y un año, dependiendo de las necesidades. Todos quieren salir, trabajar y prosperar.
Hablamos de que ahora atienden a más mujeres y niños. ¿Es diferente su vulnerabilidad?
Las mujeres tienen normalmente los mismos problemas que tiene un hombre que está en situación de calle, pero con una serie de traumas adicionales porque son más vulnerables ante problemas como, por ejemplo, agresiones sexuales. Una mujer en la calle tiene peligros que no tiene un hombre.
Y respecto a los niños, atendemos a 150 en nuestras tres escuelas infantiles, más casi 900 beneficiarios indirectos. Son niños que nacen con una situación de desigualdad estructural brutal y la única forma de sacarlos de ahí es la educación.
En las escuelas les damos gratis las comidas, uniformes, mochilas y extraescolares. Tenemos niños que han hecho FP o han llegado a la universidad, que para nosotros es una medalla impresionante.
En sus objetivos habla mucho de la soledad como un problema grave actualmente. ¿Cómo combatirla?
Hemos generado una sociedad muy individualista, agravada por la tecnología y por la inversión de la pirámide poblacional. Estamos generando una bolsa gigante de personas solas, sin la red que era la familia antes.
Elena Sánchez
Es un tema que nos va a llegar tarde o temprano, no sé en qué intensidad, pero hay que acometerlo. Ya vemos muchas personas muy solas, sin nadie, que intentamos contactar con algún familiar y no tienen ningún contacto en su móvil. Hay personas que han fallecido en Casa Caridad y el que les ha cogido la mano ha sido un trabajador social nuestro.
Hay que concienciar, fomentar el voluntariado, la empatía y la caridad, que es una palabra muy bonita, porque al final es tener compasión, padecer con el que tienes al lado y ayudarle
El perfil de las personas mayores solas es uno de los huecos en los que me gustaría que Casa Caridad ayudara.
¿Ha pensado ya algún proyecto específico?
Siempre estamos pensando, me gustaría hacer algo. Creo que las personas mayores solas y los niños son los que más desprotegidos están.
En medio de esta situación, una dana arrasó la provincia de Valencia en 2024. ¿Cómo les afectó?
Nos afectó bastante. El mismo día de la tragedia por la noche, el Ayuntamiento nos pidió mantas y ropa de abrigo, y mandamos casi 1.000 a la zona afectada. Sin ser una entidad que atienda emergencias, empezamos a recibir donaciones de todo el mundo y tuvimos que movilizarnos.
Recibimos casi 8 millones de euros en donaciones, que fueron a una cuenta especial auditada; compramos más de 6.000 electrodomésticos y rehabilitamos viviendas y locales en tiempo récord. Y todo esto haciendo un sobreesfuerzo enorme porque la casa siguió su ritmo normal.
"Para muchas madres la alternativa a nuestros pisos es irse a dormir al río con sus hijos"
Con la dana hubo una gran ola solidaria. ¿Las personas que empezaron a ayudar en ese momento se han quedado y siguen aportando a Casa Caridad?
Nosotros pensábamos que precisamente por la dana las ayudas a lo que es la labor de la casa iban a ser menores, pero tuvimos la sorpresa de que se mantuvieron.
El pueblo valenciano es ser solidario, se vio la Dana, se vio en el incendio de Campanar y se ve siempre que se le pide ayuda. Nosotros siempre que pedimos ayuda, responde.
Lleva un año como presidenta y eres la primera mujer al frente de esta entidad centenaria. ¿Qué sintió al asumir el cargo?
Que me perdonen otras personas con otros cargos, pero creo que es el cargo más bonito que se puede tener en Valencia. Fue un honor y un privilegio, pero también una responsabilidad muy grande.
Casa Caridad funciona fenomenal. Es una institución profesionalizada, moderna, innovadora. Y yo lo único que quiero es abrirla a la sociedad valenciana y acercarla a los jóvenes. Es una pena que la gente joven no conozca una entidad valenciana por los cuatro costados como esta y que es un orgullo para Valencia.
Elena Sánchez en el comedor social
¿Cómo fue ese momento de decir que sí?
Normalmente cuando ya eres vicepresidente primero es porque vas a ser presidente porque estatutariamente es así. Yo ya acompañaba al presidente prácticamente a todo.
Hay una regla no escrita en Casa Caridad de que a los 70 años uno se va para dar paso a gente nueva. Es lo que hizo Luis Miralles.
¿Su idea también es quedarse hasta los 70?
No, me gustaría dar de mí lo mejor y dar paso a ideas nuevas, porque creo que se necesita dar impulsos y luego ceder el testigo.
Imagino que será muy esclavo compaginar la Presidencia de la entidad con su trabajo de notaria...
Hay semanas que Casa Caridad es casi todo y hay semanas que la notaría es casi todo, pero es verdad que es algo que haces con mucha ilusión y que te da mucho más de lo que das tú.
Todos los miembros de la comisión ejecutiva somos voluntarios y ayudamos de forma desinteresada. Tenemos jueces, médicos, artistas, arquitectos... Tengo un equipo muy bueno que me ayuda mucho.
"Hemos tenido fallecimientos de personas muy solas y casos de señoras mayores que nos han dejado en la puerta sin documentación"
Lleva desde 2010 como voluntaria. En estos años, ¿cuál es su recuerdo más duro y el más bonito?
El más bonito es cuando voy a las escuelas infantiles, ver a los niños que se te tiran a los brazos y pensar que están en un sitio seguro, limpio y comiendo bien.
Y el más duro... hemos tenido fallecimientos de personas muy solas y casos de señoras mayores que nos han dejado en la puerta sin documentación.
¿Cómo se gestiona algo así?
Es un momento muy duro, pero tienes la posibilidad de ayudar a esa persona.
Tenemos casos de personas que han sido médicos, cirujanos, militares o hasta actrices, y te das cuenta de que nos puede pasar a cualquiera, que podemos tener un revés psicológico y entrar en una depresión que se nos vaya de las manos.
Invitaría a la gente a cambiar la mirada, salir un poco de sí mismos, que somos muy egoístas, y pensar que podemos hacer muchas cosas. No siempre es cuestión de dinero. Se puede ser voluntario, se puede hacer una llamadita y se puede ayudar de muchas formas.
Elena Sánchez durante la entrevista
¿Cuáles son los próximos pasos de Casa Caridad?
Los proyectos dependen muchas veces de la administración, pero tengo claro que me preocupan las mujeres, especialmente las niñas de 18 años que salen de los centros de menores. Muchas salen embarazadas o con un niño pequeño y salen a la nada, no tienen nada y están abocadas muchas veces a problemas de abusos y prostitución. Las veo especialmente vulnerables.
Casa Caridad tiene que poner el foco en ellas y en las personas mayores solas y los niños.
Me gustaría invitar a toda la sociedad valenciana a que nos conozca y se haga socia; es ir un poco contracorriente porque nadie se compromete con nada hoy en día, pero creo que les haría mucho bien a ellos y a nosotros también.