Juanfran Pérez Llorca y Alberto Núñez Feijóo, el pasado sábado en Sueca. EFE/ Kai Forsterling
Pérez Llorca, a la espera de que Génova aborde tras el verano la confirmación de los candidatos autonómicos del PP
La idea de congreso regional, que estuvo en la hoja de ruta de la dirección nacional, parece más lejana por unas hipotéticas generales.
Más información: Feijóo llama a la "unidad" del PP valenciano pero sigue sin confirmar a Pérez Llorca como candidato a la Generalitat
Las visitas de la dirección nacional del PP a la Comunitat Valenciana días atrás, incluyendo la de su líder, Alberto Núñez Feijóo, han dejado una sensación unánime en el partido: que Génova ha querido dejar claro que será la que marque los tiempos en cualquier cuestión orgánica por muchos movimientos o divisiones que pueda haber a la interna. Y esto incluye la ratificación de Juanfran Pérez Llorca como candidato, que se prevé -salvo sorpresa- para septiembre.
El desembarco de la dirección nacional incluyó la semana pasada la presencia del secretario general de los populares, Miguel Tellado, en la cena de la ciudad organizada por María José Catalá, donde la lanzó en su campaña para revalidar la alcaldía de Valencia; y en Alicante, donde confirmó a Luis Barcala como cabeza de lista al Ayuntamiento.
Feijóo, por su parte, acudió el sábado a un almuerzo de más de 1.300 personas organizado por el presidente del PP provincial y de la Diputación de Valencia, Vicente Mompó, en el que también participó Pérez Llorca.
Tanto el líder popular como su número dos coincidieron en una petición clara: llamamiento a la unidad y a la calma. Pero con una incógnita que sus visitas no sirvieron para disipar: la candidatura a la Generalitat.
Son muchos miembros del partido los que llevan varias jornadas haciéndose las mismas preguntas. Qué quisieron evidenciar con las ratificaciones de Catalá y Barcala, además de la de Begoña Carrasco en Castellón, prevista para las próximas semanas. Y por qué Feijóo dio un discurso con tan poco refuerzo público al presidente de la Generalitat, al que, más allá de su no confirmación, podría haber avalado en su gestión al frente del Gobierno valenciano con los hitos de estos meses (presupuestos, bajada de impuestos, inversión educativa...).
Septiembre
Las fuentes consultadas por este periódico apuntan a dos motivaciones de la dirección nacional. Uno, el calendario. Por el momento, quieren ratificar a los candidatos municipales entre junio y julio. Después llegarán los autonómicos. La idea es que sea en septiembre. Y en este listado entraría la Comunitat Valenciana con Pérez Llorca.
En segundo lugar, demostrar que quien establece los plazos es Génova. Sus cálculos no obedecen a lo que ocurre en cada territorio en particular, sino a lo que conviene a nivel nacional. Feijóo no está en estos momentos centrado en otra cosa que no sea la situación del PSOE y de Pedro Sánchez con las numerosas causas judiciales que le cercan y que no cesan.
Desde la del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero a la de la condena a 24 años de cárcel al exministro José Luis Ábalos, una persona de la total confianza de Sánchez y al que hizo secretario de Organización del PSOE.
De manera que la prioridad de Feijóo, indican fuentes populares, es que nada desvíe el foco y estar totalmente preparado ante un hipotético adelanto de las elecciones generales. El estar "totalmente preparado" significa ir cerrando las cuestiones internas de partido según considere. De ahí que, por ejemplo, optara por no reforzar públicamente a Pérez Llorca todavía el sábado.
Por todos estos motivos, el escenario de los congresos regionales aparece ahora como mucho más complicado. Génova llegó a tener un calendario encima de la mesa para la celebración de los cónclaves. Primero desbloqueó el catalán, que llevaba tres años de retraso y que tendrá lugar el próximo fin de semana.
Después de verano iba a llegar una segunda tanda que finalizaría con el de Madrid en noviembre. Aquí se incluía el del PPCV, como ha venido informando este periódico. Pero ya no parece ni mucho menos tan claro. Unos congresos, y menos uno conflictivo como el valenciano, no encajan ahora mismo en esa estrategia de no tocar nada ante el riesgo de unas generales.
El propio Tellado echaba balones fuera la semana pasada. "No hay fecha. Cuando llegue el momento de las convocatorias electorales se tomarán las decisiones oportunas", afirmó. Unas palabras que se interpretan como que el cónclave valenciano se celebraría tras los comicios autonómicos.
División
Realmente, no es la mejor imagen para el PPCV, que actualmente está dirigido por una gestora. Que la sensación de interinidad y de control total de Génova se mantenga hasta las elecciones autonómicas no es algo que beneficie al partido en su territorio.
Tampoco es lo que la dirección del PPCV querría. Tanto Pérez Llorca como los presidentes provinciales Vicente Mompó, Marta Barrachina (Castellón) y Toni Pérez (Alicante) se han mostrado partidarios de un congreso antes de las elecciones.
A diferencia, eso sí, de otros dirigentes populares como María José Catalá -aunque no la única-, partidaria de un cónclave después de los comicios autonómicos porque "hay que ganar elecciones, no congresos".
A esta divergencia de opiniones se unen los movimientos en el seno del PPCV. Vicente Mompó va haciendo su camino para aparecer como una alternativa a Pérez Llorca y los cargos y responsables territoriales se van recolocando en sus posiciones.
Mientras, el expresidente Francisco Camps continúa como eterno aspirante a presidir el partido.
Pero ni las divisiones respecto a un congreso, ni las voces que siembran las dudas sobre el apoyo que tiene el presidente de la Generalitat de Feijóo, ni los descontentos que afloran, ni los juegos internos de liderazgos parecen importarle demasiado a Génova, pese a que estén agitando bastante los ánimos del partido y sembrando incertidumbre.
Sus tiempos son sus tiempos y tienen el convencimiento de que cuando el presidente del PP señale al candidato se acabará cualquier revuelta, señalan fuentes populares. En cualquier caso, falta por saber con concreción el cuándo (si será finalmente en septiembre) y el cómo (con un clásico 'dedazo' conjunto a los candidatos de varios territorios).
Respecto al quién, pese a que el retraso en la designación esté potenciando los comentarios sobre las dudas respecto a Pérez Llorca, parecería muy arriesgado que repentinamente se le cambiara a pocos meses de las elecciones. Primero, porque se trata de un presidente de la Generalitat al que la propia dirección nacional avaló como relevo de Carlos Mazón. Y segundo, como reconocen dentro del PP, sin ninguna alternativa clara.
Lo que, al menos, tiene que lograr la organización valenciana es que el caso de la Comunitat no aparezca como excepción en ninguna de las decisiones de Génova como la celebración de congresos. Si no hay en ninguna autonomía, tampoco en la valenciana. Pero si se celebra en otras, que no sea la única en la que no.