Luis A. García, excomisario de la Policía Nacional y autor de 'Memoria de Perros y Serpientes'. EE

Luis A. García, excomisario de la Policía Nacional y autor de 'Memoria de Perros y Serpientes'. EE

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Luis A. García, el comisario jubilado que "dignifica" en un libro la vida de sus compañeros policías víctimas de ETA

En 'Memoria de perros y serpientes', el testigo de aquella "dura etapa" plasma todos esos recuerdos en papel para "humanizar" a los policías asesinados.

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Luis Alberto García González (Bilbao, 1959) vivió en sus carnes la "sanguinaria" etapa de los "años de plomo" de ETA.

Fue comisario jefe de la Brigada Provincial de Información de Bilbao y, como testigo de aquella "dura etapa", ha querido plasmar todos esos recuerdos en papel para "dignificar y humanizar" la memoria de los compañeros que perdió por el camino.

En un libro titulado Memoria de perros y serpientes, que presentó el pasado jueves en Sagunto (Valencia), reivindica la vida de las víctimas, "héroes anónimos y olvidados", para evitar que se queden en simples números en una estadística.

El comisario jubilado repasa los momentos más impactantes relacionados con el terrorismo de ETA, que vivió a lo largo de su trayectoria profesional desarrollada en el País Vasco, desde que ingresó en 1980 como Inspector y se incorporase a la Jefatura Superior de Policía.

"ETA causó la friolera de casi 300 muertos desde el 1978 hasta el 81; el terrorismo en su más sanguinaria expresión. Fueron años muy duros, tanto para los policías, guardias civiles y militares, como para la gente que amaba a España, o que no se negaba ante la dinámica de ese independentismo radical salvaje".

De aquella época recuerda que era "peligrosa para las familias que tenían que padecer un apartheid interesado y diseñado" y la describe como "oscura y triste, muy triste".

Su deseo, con este relato, es narrar la vida frustrada y la muerte de esos jóvenes, con nombres y apellidos, "asesinados vilmente", pero, sobre todo, las circunstancias que desembocaron en ese fatal desenlace.

"No es un libro científico, no es un ensayo, no hay causas, ni hay pros ni contras", aclara el comisario de la Policía Nacional, ahora jubilado.

Para García González, la muerte de sus compañeros cercanos con los que convivió fueron "especialmente dolorosas". Por ello, ha querido rendirles homenaje y describir cómo eran y cómo fue su muerte.

Luis A. García, junto a un compañero policía asesinado, tras jurar el cargo. EE

Luis A. García, junto a un compañero policía asesinado, tras jurar el cargo. EE

La Policía Nacional, cuenta, era uno de los objetivos potenciales de ETA; "no yo como persona o como individuo, sino todos los miembros del cuerpo, ya fueran seguridad del Estado, militares o toda la gente que discrepara ideológicamente".

Sobre los vascos que tuvieron que abandonar el País Vasco, habla de "una diáspora de más de 200.000 personas que, para salvaguardar su integridad física y la de sus familias, tuvieron que marchar de la región y todavía no han regresado".

Apunta que muchos de ellos residieron en la zona levantina -se refiere a la Comunitat Valenciana-.

"Yo nací allí y llevo toda mi vida allí. Yo me negué a que los 'matones de la clase' nos echaran. No es agradable vivir esas circunstancias, pero si todos hubiéramos hecho lo mismo, prácticamente les hubiéramos facilitado mucho el camino a los terroristas", afirma.

García González ostenta, además, la Cruz Roja al mérito policial, dos Cruces Blancas al mérito policial, Cruz blanca al mérito de la Guardia Civil y la Cruz el mérito Civil.

Fue también presidente del Sindicato Profesional de Policía en el País Vasco, Sindicato de Mandos de la Policía Nacional, durante diez años.

Perros y serpientes

García González aprovecha espacios como la Sociedad Viti-vinícola Saguntina para presentar su libro.

Con este encuentro, además de coincidir con antiguos veteranos de profesión, busca dignificar la memoria de sus compañeros.

"Siempre es un placer volver a ver a profesionales que estuvieron sirviendo a España en el País Vasco", dice.

El título de su libro no es casualidad; tiene un significado concreto, como el propio comisario explica: "Hoy todavía la izquierda abertzale nos sigue denominando a los policías y a los guardias civiles 'chacurras', que quiere decir 'perros'".

Respecto a las serpientes, hace referencia al logotipo con ese animal enroscado en un hacha, símbolo histórico de la banda terrorista ETA y del lema bietan jarrai.

Dentro de la simbología vasca, el emblema ha sido tradicionalmente utilizado por la antigua izquierda abertzale vinculada a ETA.

"Alguna vez pregunté a algún detenido qué significaba eso y me dijo lo que pretenden era aunar la astucia de la serpiente con la contundencia del hacha", señala.