Festival de Les Arts en una edición anterior.
Lluvia de críticas a Les Arts por no decir dónde se celebrará a solo dos semanas del festival: "Merecemos respuesta clara ya"
El promotor da normalidad a la situación a través de las redes sociales a pesar de la sentencia judicial.
Más información: El promotor de Les Arts plantea soluciones contra el ruido para celebrar el festival donde siempre pese a la sentencia
El tiempo corre. Tan solo quedan dos semanas para la nueva edición del Festival de Les Arts, aunque desde el promotor todavía no han confirmado que se vaya a poder celebrar en la Ciudad de las Artes y las Ciencias.
La incertidumbre permanece desde que, el pasado mes de marzo, el juzgado pusiera límites estrictos a la celebración de eventos musicales masivos en este espacio por la contaminación acústica. Incluso contemplaba su cancelación.
Los asistentes, muchos con sus abonos comprados muchos meses atrás, critican a la organización a través de sus redes sociales por no decir dónde se desarrollará el evento: "Merecemos una respuesta clara ya".
En toda esta situación de incertidumbre se da una paradoja: se trata del único festival que, por el momento, no ha cambiado de ubicación tras la sentencia.
El primero en tomar la decisión fue Jean-Michel Jarre -que actuará finalmente en la Marina Norte- y el Ayuntamiento de Valencia, que suspendió el Village de los Gay Games.
También el Bigsound optó por su 'plan B', y se celebrará en Torrent con mayor espacio, más artistas y una zona más grande de gastronomía.
Incluso han cambiado su ubicación los otros dos festivales del promotor de Les Arts -The Music Republic-, 'I Love Reggaeton' y 'Love The 90s', que se trasladan al estadio Ciutat de Valencia.
Pero la intención del Festival de Les Arts es evidente: no quieren rendirse, y quieren celebrarlo los días 5 y 6 de junio en el lugar al que hace referencia su propio nombre.
Para ello, como confirmaron a EL ESPAÑOL diversas fuentes conocedoras de los movimientos más recientes de esta compañía, se ha realizado una gran inversión en soluciones tecnológicas contra el ruido.
Públicamente, desde el anuncio de la sentencia judicial no han movido ficha, y el evento sigue anunciándose en redes sociales sin hacer ninguna referencia a un posible cambio de ubicación.
Lo que también resulta evidente, a dos semanas del evento, es el cabreo de los asistentes.
Algunos, incluso, optan por escribirles en sus perfiles de las redes sociales. Así, en los comentarios de sus publicaciones se pueden leer preguntas sobre un posible cambio de ubicación.
Por ejemplo Adrián, con un tono algo sarcástico, pregunta sobre la limitación de decibelios: "¿Los auriculares para escuchar el concierto los dais o los llevamos de casa?".
Carolina también quiere saber cuándo anunciarán "la nueva ubicación", y si van a reembolsar el dinero "porque no se cumple con la ubicación original".
Incluso un usuario comenta reiteradamente que está preparando una "denuncia colectiva", y anima al resto de asistentes a sumarse a ella.
Lo cierto es que ante tantos comentarios, desde el perfil del festival suelen responder a uno por publicación, todos ellos sobre el mismo tema: la ubicación.
La respuesta, por mucho que pasen los días, sigue siendo la misma: "Seguimos trabajando con normalidad".
Esta frase se puede interpretar de diversas formas, según reine el pesimismo o el optimismo. Quien lo lea desde un punto negativo entenderá que optan por no decir nada hasta última hora. Desde una visión positiva, incluso podría entenderse que se sigue adelante como si fuese cualquier otra edición.
"¿Trabajando?" -responde otra usuaria, y añade: "Las normas son bastante claras y el resto de festivales ya se han pronunciado al respecto. Creo que los clientes nos merecemos claridad".
"Quedan 15 días, ¿a qué esperáis? Nos merecemos una respuesta clara ya", escribe.
Además, las publicaciones en el perfil del festival también se inundan de personas que venden sus abonos: "¡Hola! Nos sobran 8 abonos que al final no vamos, por si alguien quiere, los venderemos más baratos", anuncia Maite.
"Tengo dos abonos sin nominar, interesados habladme", es otro de los comentarios más recurrentes, además de pedir que la organización habilite la devolución de entradas.
Las reventas de abonos y entradas inundan los comentarios de cada publicación, con personas que alegan no poder asistir y esperan recuperar su dinero invertido. Algo impensable en ediciones anteriores, cuando conseguir una entrada era prácticamente un 'deporte de riesgo'.
Otros, mientras tanto, incluso especulan sobre la nueva ubicación que podría tener el festival en caso de cambiarse, como Torrent, Mislata o el estadio Ciutat de Valencia. Todo ello son suposiciones y la organización no se ha pronunciado.
La sentencia
El Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 8 de Valencia que el pasado mes de marzo puso límites estrictos a la celebración de eventos musicales masivos en este espacio por la contaminación acústica.
El juez estimó que el ruido de los eventos vulnera derechos fundamentales de los vecinos, y condenó al Consistorio a indemnizarlos con 3.000 euros a cada uno de los demandantes.
Así, instó al Ayuntamiento de Valencia y a CACSA a prohibir o reubicar cualquier actividad que supere el ruido que marca la ordenanza.
En este contexto, el Ayuntamiento instó a CACSA, que es quien otorga las licencias para los eventos, a cumplir con la sentencia.
Por su parte, CACSA solicitó a los tribunales mantener las actividades musicales en su ubicación original siempre que se garantice que no se supera el ruido permitido y adoptando medidas adicionales.