Mauro, el joven de 22 años que ha creado 'Monk'.

Mauro, el joven de 22 años que ha creado 'Monk'.

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Mauro, el joven de 22 años que ha creado 'Monk', una "llave física" contra el uso compulsivo del móvil: "Hace mucho daño"

El emprendedor valenciano lleva apenas un año con el proyecto, y ahora planea levantar una importante ronda de inversión para "conectar con la gente".

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"Cinco horas diarias utilizando el teléfono móvil equivalen a aproximadamente 15 años de una vida humana". Cuando el joven valenciano Mauro Flecha se dio cuenta de esto, quiso poner fin a uno de los grandes problemas de la sociedad moderna.

El emprendedor invirtió sus ahorros para crear una "llave física" que obliga a los usuarios a despegarse del móvil, ya que muchas veces "no son conscientes del daño que hace". Se llama 'Monk', 'monje' en inglés.

Mauro lleva apenas un año con el proyecto, y desvela a EL ESPAÑOL su próximo movimiento: levantar una importante ronda de inversión para "conectar con la gente".

Actualmente, Mauro ha reducido su uso del móvil a cuatro horas diarias de media. Pero no siempre ha sido así: "Antes lo usaba siete horas al día fácilmente", confiesa. Se dio cuenta de que debía cambiar al empezar a emprender.

Su relación con el mundo del emprendimiento se remonta a hace tres años, cuando Mauro estaba cursando segundo de Bachillerato. "No sabía lo que quería hacer con mi vida, estaba muy perdido y no tenía nada claro", recuerda.

Un viaje de un mes a Tailandia y un par de años viviendo en Holanda cambiaron su visión. Al país asiático se fue él solo, subraya, tras la sugerencia de su propio padre. Un cúmulo de casualidades le haría llegar hasta 'Monk'.

"Ahí me di cuenta de que quería ser libre. Me di cuenta de que tenía que espabilar, desarrollar disciplina y una ética de trabajo", explica.

Para comenzar esta transformación personal, decidió irse a vivir a Holanda con un amigo suyo. "Decidí no estudiar en la universidad y formarme por mi cuenta. Leía muchos libros de negocios, veía vídeos y hacía cursos", relata Mauro. Además, trabajó en un hotel "haciendo desayunos".

De esta forma, el joven compaginó un trabajo normativo con la lucha por su sueño: "Trabajaba de cinco de la mañana a dos de la tarde, y después me ponía con mi marca de ropa y a revender prendas por internet".

Así pasó dos años. Después, Mauro consiguió dejar su trabajo en el hotel porque "la reventa de ropa iba bien". Y decidió centrarse en sus propios proyectos.

La primera casualidad que le llevaría a crear Monk la encontró mientras trabajaba. Allí conoció a Tobías, un joven canario "con mentalidad de crecimiento" que acabaría siendo su socio.

"Quedábamos para trabajar en coworkings y ahí nos dimos cuenta del problema que teníamos con el móvil", explica Mauro, que detalla cómo "pese a trabajar el desarrollo personal, el móvil no lo podía dejar".

Confiesa que probó las clásicas soluciones de eliminar las redes sociales o poner límites de tiempo, pero "siempre había algo" que le hacía volver. "Necesitaba algo que de verdad me quitase la opción de usarlo", añade.

Pensaron que con un chip NFC y una aplicación móvil podían conseguirlo. Y se pusieron a trabajar. "Invertimos nuestros ahorros y nos pasamos nueve meses desarrollando todo", relata.

Mauro junto a su producto, el 'Monk'.

Mauro junto a su producto, el 'Monk'.

En octubre de 2025 ya estaba listo, pero el lanzamiento no salió según lo previsto: "Pensábamos que tener un producto bueno haría que se vendiera solo, pero la realidad fue muy diferente".

En tres meses vendieron 200 dispositivos, lo que se traduce en una facturación de miles de euros, algo que "aunque no está mal, era muy poco rentable". Esto hizo que Mauro se quedase él solo al frente del proyecto.

Pero esto no le ha frenado. "Me motiva mucho la misión de ayudar a la gente a dejar el uso del móvil, no somos conscientes del daño que nos hace", resalta. Y añade: "Ayudar a mi generación me parece espectacular".

"Un padre me contó que deja el 'Monk' en el coche, así cuando vuelve del trabajo está más presente con su hijo en lugar de ponerse con el móvil. Que un hijo pase más tiempo con su padre gracias a mí indirectamente me parece una locura", resalta.

Este es solo un testimonio de todas las personas que han decidido, hasta el momento, apostar por el proyecto de Mauro. Y prácticamente nadie se arrepiente: "Tenemos un 2% de devoluciones, y en un producto así suele rondar un 15%".

Ahora, con 300 monks vendidos, Mauro desvela que quiere llevar su proyecto al siguiente nivel. Esto pasa por levantar una ronda de inversión, crecer en redes sociales y potenciar su marca personal.