Paula en el programa 'La clau per a viure'. À Punt
Paula se vio obligada a volver a casa de sus padres al no poder pagar el alquiler: "Teníamos esperanza, ahora es inaccesible"
Después de experiencias en alquileres en la ciudad, ella y su pareja decidieron dar el paso y comprar una VPO.
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Las dificultades económicas que enfrentan los jóvenes son un reflejo más de las complicaciones de acceso a la vivienda que se vive en todo el país. Valencia no escapa a esa situación, y el caso de Paula y su pareja lo evidencia.
"Cuando accedimos a una vivienda ya era difícil pero teníamos esperanza. Ahora, aunque tengas trabajo, es inaccesible", reconoce Paula en el programa de À Punt, 'La clau per a viure'.
En el programa que analiza la situación de la vivienda en la Comunitat Valenciana, ha expuesto el largo proceso de años que han tenido que pasar hasta poder vivir en su vivienda de protección oficial en el barrio de Nazaret.
De hecho, con respecto a la dificultad de encontrar vivienda, ella asegura que en su entorno apenas tres amigos han logrado convertirse en propietarios. "Me sobran dedos de la mano para contarlos", ironiza.
"A mi edad, teniendo trabajo, pensaba que la independencia económica me permitiría acceder a la vivienda", reconoce. Sin embargo, la realidad ha sido muy distinta, lo que llevó a la pareja a replantear su proyecto vital y depender nuevamente del apoyo familiar.
Antes de comprar una vivienda de protección pública, Paula vivió con su pareja en distintos pisos de alquiler. En 2019 comenzaron a buscar en Benimaclet, un barrio de la ciudad, principalmente universitario.
"En 2019 miramos para vivir juntos, empezamos en Benimaclet y los precios ya estaban subiendo en esa época", apunta Paula.
Fue en ese momento cuando se vieron obligados a mirar opciones después de ese alquiler. "Queríamos comprar, pero una vivienda de segunda mano era inviable", recuerda. Su madre entonces les dio la opción de las viviendas de protección oficial.
El proceso duró años: firmaron primero una prereserva, después una reserva y finalmente la compraventa, en un procedimiento largo y exigente.
Las condiciones también eran restrictivas: debían ser menores de 35 años, no haber tenido vivienda en propiedad previamente y cumplir otros requisitos. Además, el proceso se alargó durante más de dos años, tal y como explica Paula.
"Les ayudamos un poco nosotros, cuando decidieron comprar la casa era en pandemia, no tenían tiempo y decidí que tenía que buscarles el piso", explica su madre, Maica. Ellos acogieron en su casa durante dos años a la pareja y su hijo mientras su VPO de Nazaret se finalizaba.
Paula reconoce que su caso es "privilegiado", tanto por la ayuda económica recibida como por poder volver temporalmente a casa de sus padres. Sin embargo, subraya que "la vivienda no es un lujo, es un derecho". "Solo pido una vivienda normal", concluye.