Arcadi España junto a Ximo Puig. EP
Arcadi España, el economista de Ximo Puig, apasionado del ajedrez, que prefirió a Susana Díaz frente a Sánchez
El ministro fue asesor en el primer Gobierno de Zapatero y es un firme defensor de la reforma del modelo de financiación.
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El secretario de Estado de Política Territorial, Arcadi España, es desde este jueves el nuevo ministro de Hacienda en sustitución de María Jesús Montero. Un área que no es desconocida para él: desde hace años ha exigido la urgencia de reformar el sistema de financiación autonómico. Un reto que ahora tiene en sus propias manos.
Economista de profesión y gran aficionado a la lectura, al ajedrez y al ciclismo, su trayectoria se circunscribe principalmente al ámbito de la política. No en vano, la vivió desde pequeño: su padre, de quien heredó el nombre, fue una figura clave en el PSPV de Carcaixent, comarca de la Ribera, y municipio del que es natural.
Fue, de hecho, concejal durante dos legislaturas cuando él era apenas un niño. Un periodo especialmente complejo a nivel de gestión al coincidir con la pantanada de Tous de 1982. Un suceso trágico que marcó a España (hijo) y con el que tiempo después, cuando él ya era alguien en política, se comprometió.
Como conseller de Hacienda en el Gobierno de Ximo Puig, pactó con el Estado junto al exdirector del Instituto Valenciano de Finanzas, Manuel Illueca, la condonación de las deudas que el Instituto de Crédito Oficial (ICO) seguía reclamando a las familias damnificadas por aquella riada cuatro décadas después.
Pero antes de ocupar la primera línea política, pasó tiempo entre bambalinas; asumiendo roles más discretos, aunque igualmente próximo a los verdaderos núcleos de poder. De hecho, es un viejo conocido en la Moncloa: fue asesor parlamentario del exministro de Trabajo, Jesús Caldera, en el primer gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.
Más tarde, fue director de gabinete del Secretario de Estado de relaciones con las Cortes Generales en la etapa de María Teresa Fernández de la Vega. Pero después de que el PSOE perdiera las elecciones en 2011, puso rumbo de nuevo a su tierra.
Nunca se ha identificado con ninguna de las grandes familias socialistas, ni tampoco ha ocupado cargos orgánicos de peso. Quizá el más relevante es el que ocupa ahora mismo: la Secretaria de Transportes, Movilidad Sostenible, Vivienda y Agenda Urbana en la Comisión Ejecutiva Federal, órgano ejecutivo del PSOE. La cuota de Puig en Ferraz.
En el PSPV nadie tiene una mala palabra sobre él. Europeísta convencido, sus amigos más cercanos dicen con cariño que tiene "perfil de lord inglés": "Nunca tiene una salida de tono, siempre es y hace lo correcto".
De él destacan su discreción, diplomacia, capacidad de trabajo y su lealtad. Cualidades que, en parte, le llevaron a convertirse en el hombre fuerte y jefe de gabinete de Ximo Puig de 2015 a 2019, durante la primera legislatura como presidente de la Generalitat Valenciana.
Una legislatura convulsa, no solo por la convivencia en el Ejecutivo autonómico con Compromís, con quienes cogobernaban. Sino también en el plano orgánico: el PSOE se abrió en canal en las primarias de 2017 que enfrentaron a Pedro Sánchez y Susana Díaz.
Un cónclave en el que la federación valenciana que entonces lideraba también Puig, a la que pertenece España, se posicionó del lado de la andaluza. Sánchez arrasó y las relaciones internas se recrudecieron y hubo que recomponerlas.
El segundo mandato de la izquierda al frente del Gobierno valenciano, España dio el salto a la primera línea: Puig lo convirtió en conseller. Primero, de 2019 a 2022, de Política Territorial, Movilidad y Obras Públicas. Más tarde de Hacienda, en sustitución de Vicent Soler, quien había sido además su profesor en la universidad.
Rebeca Torró, Arcadi España y Ximo Puig. Biel Aliño / EFE
Durante esos ocho años, en el partido le llamaban cariñosamente "casco azul", en referencia a las Fuerzas de Paz de las Naciones Unidas, al ser quien intentaba poner cordura y paz cuando surgían conflictos con Compromís y Podemos.
Especialmente, durante las siempre complicadas negociaciones de los presupuestos anuales, cuando cada partido buscaba aumentar los fondos de las carteras que gestionaban. Todo ello con un telón de fondo: el de la infrafinanciación y endeudamiento que arrastraba la autonomía.
Aquella experiencia le permitió aprender a desenvolverse en el área de Hacienda de un gobierno, el valenciano. Su obsesión, señala su entorno, era que "cuadrasen los números". Pero también a empaparse de cuál era el principal problema de la agenda valenciana: el modelo caduco de financiación autonómica.
Tras las elecciones de 2023, cuando el PP recuperó la Generalitat, se convirtió en portavoz adjunto de Rebeca Torró -actual secretaria de Organización del PSOE- en Les Corts Valencianes y fiscalizó en varias sesiones de control a Carlos Mazón.
Sin embargo, apenas seis meses después de que arrancara la legislatura con PP y Vox al frente del Consell, en diciembre de 2023, Sánchez lo llamó para situarlo en el segundo escalón del Gobierno: en la Secretaría de Estado de Política Territorial.
Él ha sido el principal interlocutor del ministro Ángel Víctor Torres en todo lo relacionado con la reconstrucción de la Comunitat Valenciana tras la trágica dana del 29 de octubre de 2024. Y ha mantenido, asimismo, un contacto constante con la comisionada del gobierno para este cometido, Zulima Pérez.
Montero le deja un esqueleto de reforma de financiación sobre la mesa, el pactado con ERC. Una propuesta que prevé que la Comunitat Valenciana reciba 3.669 millones de euros más que los que percibe con el sistema actual y que la intención del Gobierno es que entre en vigor en 2027.