Vista de las obras de emergencia para la reconstrucción de los puentes de la A-7 sobre el barranco del Poyo. Efe / Ana Escobar

Vista de las obras de emergencia para la reconstrucción de los puentes de la A-7 sobre el barranco del Poyo. Efe / Ana Escobar

Valencia

Dos geógrafos insisten a la jueza que lo ocurrido el día de la dana era "previsible" y que es "de libro" en el Mediterráneo

Los técnicos señalan que las alertas previas y los datos mostrados por las agencias eran "suficientes" para prever la fatídica tragedia.

Más información: El subdirector de Emergencias insiste en el Congreso que el día de la dana el Cecopi estuvo "al 200%" centrado en Forata

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Dos geógrafos han declarado ante la jueza que investiga la gestión de la catastrófica dana del 29 de octubre de 2024, que dejó 230 víctimas mortales en la provincia de Valencia, que lo ocurrido ese día era "previsible" con las alertas previas y los datos mostrados por las diferentes agencias.

El catedrático de Geografía Alejandro Pérez Cuevas y el doctor en Geografía y miembro de la Associació Valenciana de Meteorologia (Avamet) Rafael Armengot consideran que con la información de la que se disponía era "suficiente" para prever lo que iba a pasar.

Los expertos han valorado, por tanto, que las inundaciones de la dana del 2024 son una situación "de libro" en el Mediterráneo, "con un patrón completamente clásico y muy predecible".

Se han referido a la riada de 1957 y a la pantanada de 1983; dos fenómenos en los que, en su opinión, se resolvió todo mucho mejor que en 2024.

Pérez Cuevas y Armengot son dos de los autores del Estudio cronológico de los volúmenes de precipitación en las subcuencas de la rambla de Poyo en el episodio del 29 de octubre de 2024, publicado en la revista Investigaciones Geográficas.

Los técnicos han comparecido este lunes como testigos en el juzgado de instrucción número 3 de Catarroja, que investiga la gestión de la riada, para explicar los detalles de este informe propio presentado por la Universidad de Alicante y que ya se incluyó en la causa.

En su escrito intentan reconstruir el episodio de lluvias de la jornada del 29 de octubre en las dos principales ramblas por donde discurrió la gran avenida de agua: la rambla de Poyo y la de los barrancos de Possalet y de la Saleta.

Escenario de peligrosidad

Los geógrafos han indicado a la magistrada que los datos de los días anteriores al 29-O "ya daban un escenario de peligrosidad" y que el día de la dana "solo hacían falta tres neuronas, conocer los procesos meteorológicos e hidrológicos, el territorio y tomar decisiones", han señalado fuentes presentes en la declaración a Efe.

Sobre la cronología del fenómeno meteorológico, recogida en sus estudios, han destacado que por la mañana hubo precipitaciones que empezaron en la ribera del Júcar y que fueron afectando al Magro.

A media mañana se extendió al conjunto del Magro, especialmente en Utiel y Requena. El aforo de la Rambla del Poyo llegó a 200.

En torno a las 15:30 horas se focalizó un sistema convectivo de lluvias torrenciales entre Turís y Godelleta. Posteriormente este sistema remontó de sureste a noroeste; primero en Horteta, después al Gallego y luego a la cuenca aforada del Poyo.

Las intensidades máximas se produjeron entre las 16:00 y las 19:00 horas, con una cantidad similar a la de la pantanada de Tous.

Respecto al barranco del Poyo, hubo una primera avenida más lenta y de menor dimensión, al no llegar a 300 m3/s, pero por la tarde llegó a 2.100 m3/s, "el máximo nunca medido en este aforo".

Según el relato de Pérez Cuevas y Armengot, "la primera riada de la mañana fue poco cuantiosa porque el suelo estaba seco, no porque lloviera menos", lo que favoreció a preparar el terreno para la segunda.

Consideran, así, que no era necesario conocer el caudal exacto sino funcionar con datos cualitativos y han recordado que en 1957 el alguacil municipal, con más de una hora de tiempo, avisó en Catarroja a los vecinos para que subieran a las plantas altas.

A su juicio, el 29 de octubre de 2024 se produjo "una actuación torpe" en el aviso a la población al considerar que la información de que se disponía era "suficiente para prever lo que iba a pasar".

El evento era por tanto, en su opinión, "previsible" en términos generales. "Era previsible que el barranco del Poyo iba a desbordar", han afirmado.

Desde su punto de vista experto, "se estaba en un escenario de muchísimo riesgo y había que actuar con probabilidades de inundaciones con graves efectos".

Defensa de Pradas

Fuentes de la defensa de la exconsellera de Interior, Salomé Pradas, investigada en la causa, han dicho que los peritos han ratificado que la gran magnitud de la riada "vino por los caudales de los barrancos-afluente del Poyo" en la zona más próxima a l'Horta Sud.

Pérez Cuevas y Armengot confirman también que la mayor intensidad de lluvias fue a partir de las 17:00, con el Cecopi ya en marcha y con presencia de la Aemet y la CHJ, corroboran fuentes de la defensa de Pradas.

También destacan, según los geógrafos, que el 29 de octubre se sufrió un fenómeno atmosférico "no uniforme, que fue un episodio excepcional, y que concurrieron cuestiones geográficas y vientos/tornados que afectaron a las comunicaciones".