María Nicolau, chef. EE

María Nicolau, chef. EE

Valencia

María Nicolau, chef: "Las fresas no tienen que tocar el agua porque se dañan, se lava la cantidad justa para el postre"

En una entrevista en Cadena Ser, la cocinera critica la pérdida de sabor de muchas de estas frutas en la actualidad.

Más información: Ni Jaén ni Córdoba: el pueblo de 430 habitantes en el que se produce uno de los mejores aceites de España

Valencia
Publicada

Con la llegada de la primavera, las fresas vuelven a ocupar un lugar protagonista. Es la época ideal para disfrutarlas en su mejor momento, cuando su sabor puede ser realmente intenso si se tratan correctamente.

Para la cocinera María Nicolau, muchos cometen un grave error a la hora de tratar a esta fruta antes de servirla en los postres o en alguna de sus mil posibilidades como acompañamiento a otros platos.

En una entrevista en Cadena Ser, la chef critica la pérdida de sabor de muchas fresas actuales. Afirma que son "fotogénicas, rojas, brillantes y perfectas pero rara vez saben a algo". Para ella, esta fruta se enfrenta a un problema en su cultivo y en la recogida temprana.

Sobre su conservación, advierte que las fresas siguen soltando humedad tras ser recolectadas. Por eso recomienda evitar recipientes herméticos que favorecen la condensación y el moho. "Los recipientes siempre tienen algún agujero porque la fresa tiene que ventilarse", destaca

También insiste en no lavarlas antes de tiempo. "El contacto con el agua acelera su deterioro", por lo que aconseja hacerlo justo antes de consumirlas. "La humedad es perjudicial, cuando les damos agua las estamos maltratando mucho", asegura.

Es por ello que explica que "se tiene que lavar la cantidad justa que se vaya a utilizar para el postre", ya que el agua puede dañar la fruta.

Otro punto clave es no manipularlas en exceso. Nicolau propone esperar antes de comerlas. Recomienda no servirlas directamente de la nevera, sino dejarlas a temperatura ambiente.

Ese pequeño cambio mejora notablemente la experiencia. El frío, según la cocinera, apaga el sabor y genera decepción en boca.

¿Sólo un postre?

Además, rompe con la idea de que solo son un postre. Defiende que pueden usarse en platos salados, como ensaladas o combinadas con queso o embutidos.

Para Nicolau, el contraste dulce y salado potencia sus cualidades. Siempre que la fruta esté en su punto, no necesita azúcar añadido.

Su versatilidad las hace capaces de adaptarse tanto a preparaciones dulces como saladas. Su equilibrio entre acidez y dulzor permite crear desde postres clásicos hasta combinaciones más innovadoras en platos principales.

En la cocina, pueden utilizarse frescas, maceradas, asadas o incluso trituradas en salsas. Además, ofrecen muchas posibilidades según su punto de maduración.

Las más maduras son ideales para compotas o batidos, mientras que las más firmes aportan textura y frescor en platos donde se busca contraste.