Ana Climent junto a su padre. EE

Ana Climent junto a su padre. EE

Valencia

Ana Climent, la agricultora valenciana que busca 'salvar' el 'cacau de collaret': "Pensé que los del súper estaban caducados"

Junto a su padre, se ha convertido en una referencia en el sector agrícola por su labor de preservar el cultivo en peligro de extinción

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"El único proyecto en España que cultiva, tuesta y vende sus propios cacahuetes". Esa es la base de Cacaus Climent, un proyecto agrícola valenciano en el que la familia y la tradición son pilares fundamentales de una propuesta que va mucho más allá de un simple producto.

"Le dije a mi padre: 'tenemos un tesoro que se está perdiendo. Tenemos que hacer una marca de cacahuetes, tenemos que hacer algo para que no solo nosotros podamos disfrutar de ellos'", relata Ana Climent.

Así fue como padre e hija iniciaron su andadura en el mundo empresarial para llevar al mercado el tradicional 'cacau de collaret' valenciano, un cultivo en peligro de extinción que ellos mismos cosechan en sus campos "para cultivo local y nacional".

La idea surgió en plena pandemia por la covid-19. En 2020, cuando residía en Valencia, Ana probó los cacahuetes de supermercado y vio que "su sabor no era el mismo al que estaba acostumbrada".

"Fui a mirar el etiquetado del envase y pensaba igual que estarían caducados. Pero vi que su origen era de Estados Unidos. Aun así, en el paquete ponía 'collaret' en letras bien grandes", explica.

Fue en ese momento cuando Ana y su padre dieron el paso de crear Cacaus Climent. Como empresa, son los únicos productores y tostadores de cacahuetes en España que llevan a cabo todo el ciclo completo de producción.

"Somos los únicos productores y tostadores de cacahuetes en España porque no hay nadie más que haga las dos actividades. No sabemos si hay en Europa, pero aquí en el país sabemos que no hay", asegura Ana.

Su labor no se limita a lo estrictamente empresarial, sino que concienciar sobre la importancia de preservar el 'cacau de collaret' como cultivo en peligro de extinción es una de sus bases fundamentales.

Durante cinco años, CaCliment ha divulgado su labor utilizando su perfil de Instagram y diversas entrevistas en medios, logrando así despertar la conciencia de los consumidores. Aunque, pese a su trabajo de concienciación y su labor por cultivarlo, Ana no considera que sean los salvadores del 'cacau de collaret'.

Ana Climent

Ana Climent

"Es un poco pretencioso, pero creo que, al menos, hemos promovido ese camino. Cada vez más gente nos pide para plantarlo en casa. Siempre decimos que cuanta más gente lo plante, más seguro estará", reconoce.

Para ella, la verdadera salvación del cacahuete reside en la comunidad: cuanta más gente se anime a plantarlo, más segura estará la semilla, ya que al estar distribuida en más manos, hay menos peligro y riesgo de que esta variedad tradicional desaparezca.

'Cacau de collaret'

Por muchos es conocido como 'el rey del esmorzaret', pero el 'cacau de collaret' es un cultivo tradicional valenciano que se encuentra en peligro de extinción y que sobrevive gracias a la labor de agricultores como Ana Climent.

Hace décadas, la Comunitat Valenciana era uno de los principales productores de cacauetes nacional. "Me choca que un cultivo que ha sido el motor económico de la agricultura valenciana hasta los 70 pueda desaparecer en solo unas décadas", reconoce la agricultora.

En ese contexto de desaparición en Valencia, "empezó a entrar el cacahuete de importación, principalmente de Estados Unidos y China".

"En Valencia no se ha desarrollado la industria del cacahuete como sí ha hecho con el arroz. Algo que sí que han hecho potencias como China y EEUU donde tienen todo desarrollado y cultivan en latifundios", destaca.

Cosecha manual. EE

Cosecha manual. EE

La cosecha se suele recoger a finales de septiembre, principios de octubre y CA Climent produce anualmente unos 1.000 kilos de producción. Sin embargo, se agota en tan solo tres o cuatro meses, según la agricultora.

En cuanto al precio, Ana confiesa que al inicio del proyecto fue un "freno muy grande", ya que le asustaba compararse con los paquetes económicos de los supermercados. Pese a ello, se dio cuenta de que su producto no tiene "absolutamente nada que ver" en cuanto a la elaboración, el cuidado, la textura y el sabor.

Liderazgo femenino

Ana no solo es agricultora. Periodista de formación, combina en su proyecto agrícola familiar sus conocimientos en ambos mundos. "Hay una frase que pega mucho: 'La cabra tira al monte'", ironiza.

"Creo que se complementan ambos mundos porque los dos me gustan mucho. Uno es de estar más en contacto con la tierra y un trabajo más físico, y otro es más creativo y pensativo. Se complementan los dos y no me queda tiempo para ningún hobby más", asegura Ana.

Con sus aptitudes comunicativas y su desempeño en la empresa, Ana se ha convertido en una referente de liderazgo femenino en el mundo de la agricultura. "Siempre digo que en la agricultura la mujer ha estado de puertas para dentro para que el agricultor pudiera desarrollar esa profesión", apunta.

"Cada vez hay más mujeres agricultoras que lideran proyectos agrarios". Ella es un ejemplo de ello. De hecho, este pasado mes de febrero se convirtió en finalista del Programa TalentA, organizado por Corteva y Fademur.

"Gracias a proyectos como TalentA, hay más reconocimiento y exposición mediática de mujeres que lideran proyectos, pero también una recompensa económica para proyectos que necesitan inversiones y quieren progresar", concluye.