Los más madrugadores para ver la 'mascletà'. EE

Los más madrugadores para ver la 'mascletà'. EE

Valencia

José Vicente y Rubén esperan cada día la 'mascletà' desde las 8 de la mañana: "Está el éxtasis sexual y este, el sentimental"

Uno tiene 60 años y está de baja laboral, y el otro tiene 19 años y está operado de un tumor en la cabeza.

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José Vicente y Rubén se conocieron en la plaza del Ayuntamiento. El primero tiene 60 años y está de baja, y el segundo, 19 años y está operado de un tumor en la cabeza. Podrían ser padre e hijo, pero en este caso simplemente son fanáticos de la mascletà.

Tanto es así que cada día acuden al mismo punto de la plaza a primera hora de la mañana. Allí pasan cinco o seis horas hasta que llegan las 14.00 horas, el momento del disparo.

Para ellos es el momento más esperado de su día, aunque saben que mucha gente no lo logra comprender. "Está el éxtasis sexual y este, el sentimental", explica José Vicente.

Las Fallas de Valencia se caracterizan, entre otros muchos aspectos, por disparar una tradicional mascletà cada día a las 14.00 horas, del 1 al 19 de marzo.

Si bien es cierto que durante los días grandes de la fiesta se cuentan por decenas de miles las personas que acuden a la plaza del Ayuntamiento para disfrutar de este espectáculo, los primeros días del mes no ocurre lo mismo.

Son días laborables, entre semana, y la cantidad de espectadores de la mascletà no es la misma. Pero hay personas que no miran el calendario, y quieren estar en primera fila cada día.

Como dice la frase, 'Llueva o truene, no hay quien me frene', no hay nada que frene a José Vicente y Rubén de acudir a la plaza. Ni el mal tiempo, ni el frío, ni la lluvia.

José Vicente tiene 60 años y actualmente está de baja, por lo que aprovecha para no perderse ninguna mascletà. "Vengo todos los días, todos los años", presume.

"Vengo pronto porque me encanta la mascletà. Está el éxtasis sexual y el emocional, y este es material y emocional", comenta.

Ataviado con su silla, acude cada mañana sobre las 8.00 horas a la plaza y se sienta en el mismo sitio. "Estás cinco o seis horas, pero vale la pena", subraya.

Se sitúa siempre frente al terremoto final de la mascletà, donde más se siente. Allí, relata: "Temblamos todos, las piernas, la cabeza... todo".

Pero en 2026 ya ha habido un día en el que la plaza del Ayuntamiento no ha temblado. El espectáculo del jueves 5 de marzo se vio frustrado por la lluvia, y la espera de José Vicente fue en balde. "Nos mandaron a casa cuando ya estábamos aquí", recuerda.

Por eso, para la mascletà del día siguiente decidió ser más precavido: "A las 8.30 he visto que estaban montando y me he venido".

La implicación de Rubén es todavía mayor. Hace lo mismo de José Vicente, pero con el añadido de que él vive en Benifaió, un pueblo a 25 kilómetros de Valencia. "Cada día tengo que coger el tren", explica el joven de 19 años.

Para él ya es una tradición. "Antes venía siempre con mi padre, pero desde hace tres años vengo yo solo", recuerda Rubén. Ese cambio fue al cumplir la mayoría de edad.

El motivo lo tiene claro: "Las adoro, se me ponen los pelos de punta, tengo mucha pasión por las Fallas".

Tanto es así que cada mañana hasta el 19 de marzo emprende su viaje hacia Valencia a las 7.00 horas. Un gran 'madrugón' que parece no importarle: "Por la mascletà se hace todo lo posible".

Incluso con su condición. Rubén está operado de un tumor en la cabeza, de hecho, el médico le dijo "de no hacer nada, de estar en paz". "Pero no me dijo que no viniera a la mascletà", bromea.