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La doctora Lluch advierte: "Si el hígado graso se dispara, puede acabar en cirrosis o cáncer sin manifestar síntomas"
La especialista en Medicina Digestiva de la clínica Ribera Mestalla señala que "cada vez hay más pacientes con daño hepático que no sabían que lo tenían".
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El hígado es uno de los órganos más "silenciosos" del cuerpo y, cuando aparecen los síntomas de alguna patología, el daño suele estar ya avanzado.
Los especialistas en Aparato Digestivo advierten de que el hígado graso "se ha convertido en una de las patologías más frecuentes en consulta y puede evolucionar hacia cirrosis o cáncer hepático sin que el paciente lo perciba".
Así lo explica la doctora Paloma Lluch, especialista en Medicina Digestiva de la clínica Ribera Mestalla, quien señala que "estamos viendo cada vez más pacientes con daño hepático que no sabían que lo tenían. El hígado graso puede pasar desapercibido durante años y detectarse cuando la enfermedad ya está avanzada".
Esta patología, conocida también como esteatosis hepática, está estrechamente relacionada con el sobrepeso, la diabetes tipo 2, el colesterol elevado o la hipertensión, es decir, con el llamado síndrome metabólico.
"El estilo de vida actual, la alimentación y el sedentarismo están favoreciendo que el hígado graso sea un problema de salud creciente", explica la especialista.
A diferencia de otras patologías, el hígado graso puede no dar síntomas ni alteraciones claras en los análisis de sangre. Por ello, muchos pacientes desconocen que presentan daño hepático.
"La elevación de transaminasas puede ser una pista, pero no siempre aparece. Hay personas con cirrosis que no sabían que tenían enfermedad hepática porque el hígado no duele ni avisa hasta fases muy avanzadas", advierte la doctora Lluch.
En los últimos años se están impulsando programas de cribado en Atención Primaria para detectar de forma precoz a pacientes con riesgo, especialmente a aquellos con obesidad, diabetes o factores cardiovasculares.
"La evaluación temprana permite frenar la progresión de la enfermedad y evitar complicaciones graves", añade.
Además de los factores metabólicos, el consumo habitual de alcohol sigue siendo una de las principales causas de daño hepático en Europa.
"Existe un consumo social muy normalizado que también puede producir daño silencioso. Cuando el hígado empieza a dar síntomas, a menudo el problema ya es importante", señala la especialista.
El daño hepático crónico puede evolucionar hacia cirrosis y aumentar el riesgo de hepatocarcinoma, uno de los tumores más frecuentes del hígado.
Por ello, los pacientes con enfermedad hepática deben someterse a controles periódicos para detectar posibles complicaciones de forma precoz, recuerda la doctora Lluch.
La especialista de la clínica Ribera Mestalla recomienda consultar con un médico digestivo ante alteraciones persistentes en las analíticas, antecedentes de enfermedad hepática, factores de riesgo metabólico o consumo habitual de alcohol. "La evaluación clínica y las pruebas de imagen permiten detectar la enfermedad en fases iniciales", asegura.
"El hígado tiene una gran capacidad de regeneración, si actuamos a tiempo. El diagnóstico precoz y los cambios en el estilo de vida son fundamentales para evitar que una patología silenciosa termine en una enfermedad grave", concluye la doctora Lluch.