Plaza Redonda de Valencia. Turisme CV
Una de las plazas más bonitas de Valencia es una joya del siglo XIX: tiene forma circular y es Bien de Relevancia Local
Fue construida en 1840 en lo que entonces era el centro geométrico exacto de la ciudad. Con un diámetro de 37 metros, es la más pequeña de la capital.
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No es una plaza cualquiera; de hecho, quizá, es la más singular de toda Valencia. También la más pequeña -tiene un diámetro de 37 metros- y, sin duda, la más original por su forma circular.
La Plaza Redonda es uno de los grandes atractivos turísticos y uno de esos lugares emblemáticos de la ciudad. Y no es fácil de encontrar. Rodeada por 34 edificios, está escondida en pleno centro y está catalogada como Bien de Relevancia Local.
Fue construida en 1840 por el arquitecto municipal Salvador Escrig, en lo que entonces era el centro geométrico exacto de la urbe antigua, en el contexto de la desamortización de Mendizábal (la expropiación de numerosos bienes de la Iglesia en pro de un uso popular y la consiguiente modernización de la capital del Turia).
Ubicada además en la que fue la zona comercial de la capital, sobre un espacio vinculado desde antaño a la venta de pescado y carne, conservó la función de mercado.
Se accede a ella mediante las cuatro entradas situadas en los puntos cardinales -desde la calle Derechos, Pescadería, Sombrerería y la Plaza Lope de Vega-, a través de 'túneles' que se forman bajo las viviendas.
Plaza Redonda de Valencia. Turisme CV
La Plaza Redonda (antes plaza Nueva o del Cid; y del Clot), joya de la arquitectura neoclásica de mediados del siglo XIX, se levantó en el terreno donde se situaba el antiguo Matadero-Carnicerías Mayores, sin uso desde principios de siglo y que se demolió en 1837.
En sus inicios fue concebida como un espacio totalmente diáfano que carecía de obstáculos en su interior, aunque las plantas bajas se destinaron a usos comerciales.
Más tarde, en 1850, se colocó una fuente en el centro. Después, en 1916 se añadió un anillo interior de puestos de madera, que servía para albergar a distintos comercios minoristas dedicados a la venta de comestibles y objetos domésticos. Esta última fue su transformación más significativa.
Pero este lugar fue deteriorándose desde los años 50 del siglo XX. Carecía de una normativa legal que la protegiera y, desde el Ayuntamiento, tampoco había consenso al respecto.
No fue hasta el año 2012 cuando la Plaza Redonda se rehabilitó y adquirió un nuevo aspecto.
La primera intervención se centró en las fachadas interiores y las cubiertas; la segunda, en la reurbanización y la remodelación de la cubierta y los puestos de venta del espacio central. Así lo matiza la publicación especializada en arquitectura Flat Magazine.
Vista de la Plaza Redonda de Valencia desde las alturas. Barceló
A día de hoy, los puestos de esta plaza se han especializado en venta de ropa, mercería y souvenirs.
Una cubierta de acero y vidrio protege a los comercios de la lluvia y del sol, mientras el pavimento es de hormigón pulido, en sustitución del antiguo embaldosado de piedra.
Sobre este suelo se alcanzan a leer las inscripciones de los diversos nombres que ha tenido, que homenajean a la Valencia del siglo XIX.
También pueden observarse, en valenciano y castellano, unas palabras dedicadas a la plaza por el escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez, que pertenecen a su primera novela costumbrista, Arroz y Tartana.