La vicepresidenta primera, Susana Camarero, y la consellera de Servicios Sociales, Elena Albalat. EE

La vicepresidenta primera, Susana Camarero, y la consellera de Servicios Sociales, Elena Albalat. EE

Valencia

Pérez Llorca deja en manos de las 'conselleras' Camarero y Albalat la solución a la disputa que afecta a 200 funcionarios

El conflicto por el reparto de personal está pendiente de resolver pasados 3 meses de la reestructuración del Gobierno y la división de Servicios Sociales.

Más información: El reparto de personal de Servicios Sociales desata la tensión entre las conselleras Albalat y Camarero

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La pugna por el reparto de personal entre la Conselleria de Servicios Sociales, Familia e Infancia y la de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad ha quedado en manos de las dos titulares de estos departamentos: Elena Albalat y Susana Camarero respectivamente.

Desde que trascendió hace seis días la crisis que había elevado la tensión entre ambas titulares -tal como informó EL ESPAÑOL-, las conversaciones cruzadas se han sucedido de manera constante en el seno de la Generalitat. Incluso estaba previsto que se celebrara una reunión para tratar de reconducir la situación, algo que finalmente no se han producido.

El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, llegó a intervenir para tratar de evitar que la disputa se enquistara y acabara generando una crisis dentro del Consell, tal como admitieron fuentes del Ejecutivo. Pero hasta ahí.

Pasados los días y sin que haya trascendido ningún movimiento más, ahora la pelota está en el tejado de las dos conselleras a la espera de que puedan hallar una solución entre ambas. Algo que fuentes de la Generalitat aseguran que llegará y que será pronto. En ello se está trabajando, indican. 

Con las posiciones enconadas que había la semana pasada, lo que también parece claro es que una de las dos, o Albalat o Camarero, habrá de ceder para lograr un acuerdo respecto al personal que le corresponde a cada departamento en una situación que afecta a cerca de 200 funcionarios.

La disputa entre ambas surgió a cuenta de la adscripción de los empleados públicos, una cuestión que se encontraba pendiente hasta la fecha tras la remodelación del Gobierno del pasado diciembre.

Con la dimisión de Carlos Mazón y la entrada de Pérez Llorca como nuevo presidente de la Generalitat, la Conselleria de Servicios Sociales pasó a manos de Albalat junto a Familia e Infancia. Mientras, Camarero perdió Servicios Sociales y dirige Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad, además de ostentar la Vicepresidencia Primera.

Pasados estos casi tres meses y tras todo el proceso de reestructuración, llegó el momento de repartir a los llamados funcionarios horizontales o transversales.

Se trata de personal clave en el funcionamiento de la Generalitat, pues es el que se encarga de cuestiones como contratación, gestión económica, recursos humanos, servicios generales o coordinación administrativa.

Entre sus tareas está licitar contratos, gestionar nóminas, tramitar modificaciones presupuestarias o mantener en marcha los centros sociales.

¿Y qué es lo que ha sucedido? En resumen, una pugna entre Albalat y Camarero en este punto. De acuerdo con fuentes del Gobierno valenciano, la consellera de Servicios Sociales ve excesivo el personal que la titular de Vivienda quiere adscribir a su departamento por el presupuesto que maneja y las competencias que tiene.

Servicios Sociales (Albalat) gestiona más de 3.000 millones de euros, mientras que la Conselleria de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad (Camarero) maneja alrededor de 400 millones.

Además, en total, la Conselleria de Servicios Sociales, Familia e Infancia concentra más de 3.500 puestos de trabajo, frente a unos 700 en la Conselleria de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad.

200 funcionarios repartidos

La relación entre Albalat y Camarero no es reciente. La primera fue directora general de Familia, Infancia y Adolescencia con la segunda de consellera. Sin embargo, la escisión del departamento de Servicios Sociales no parece que haya caído demasiado bien.

A todo esto se suma otra cuestión, de acuerdo con fuentes del Ejecutivo: la falta de entendimiento entre los subsecretarios de ambas consellerias a la hora de acordar el reparto de los funcionarios cuando se acometió la reestructuración. 

Los cerca de dos centenares de funcionarios que antes prestaban sus servicios en el departamento de Camarero ahora se tienen que repartir, puesto que la Conselleria se ha dividido en dos.

Según fuentes funcionariales, la disputa sobre cuántos empleados corresponden a cada una un trimestre después de acometerse la reestructuración del Gobierno, ha hecho que ahora mismo todos trabajen para las dos. "Hay una guerra civil abierta", explicaban la pasada semana a este periódico.

Las mismas fuentes apuntan a que Albalat es partidaria de que el reparto sea proporcional a las funciones que tienen atribuidas cada una de las carteras. Atendiendo al presupuesto, a Vivienda le correspondería por ende una menor cantidad de personal, si bien la pretensión inicial de este departamento era poder contar con cerca de 90.

Asimismo, subrayan que las competencias de la nueva Vicepresidencia primera ya cuenta con funcionarios de otros organismos: la plantilla Labora en el área de Empleo; la del Instituto Valenciano de la Juventud (IVAJ) para atender las cuestiones de Juventud; y la Entidad Valenciana de Vivienda y Suelo (Evha) para Vivienda.

Con estos mimbres, creen que la adscripción de funcionarios horizontales debería priorizar sobre la responsable de Servicios Sociales, cuyo Reglamento Orgánico y de Funcionamiento (ROF) mantiene prácticamente todas las competencias que tenía en su momento Camarero cuando estaba al frente de estas responsabilidades en la etapa de Mazón.

"Si las competencias son casi las mismas, es lógico que cuente con la misma cantidad de funcionarios que se tenía entonces o, al menos, no mengüe demasiado por el área sensible que es", comentan las mismas fuentes.