El portavoz del Gobierno valenciano, Miguel Barrachina. Biel Aliño / EFE

El portavoz del Gobierno valenciano, Miguel Barrachina. Biel Aliño / EFE

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El Gobierno valenciano "respeta" la opinión de Boluda sobre la financiación pero mantiene sus reparos a la reforma de Montero

Miguel Barrachina asegura que la Generalitat no apoyará una iniciativa que "no debió ser pactada en la clandestinidad".

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El Gobierno valenciano no tiene intención de atender la sugerencia que este jueves hizo el presidente de la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE), Vicente Boluda, sobre la propuesta de reforma del modelo de financiación autonómica que hizo el Gobierno central a las autonomías hace ya casi dos meses.

El portavoz del Consell, Miguel Barrachina, ha subrayado este viernes el "respeto" del Ejecutivo valenciano a las declaraciones del empresario, pero ha afirmado que la Generalitat presidida por el PP no apoyará una iniciativa que "no debió ser pactada en la clandestinidad por parte de Pedro Sánchez con el condenado con el que lo pactó".

"Tenemos todo el respeto a todas las opiniones de todos los empresarios de la Comunitat y de todos los trabajadores", ha aseverado el también conseller de Agricultura tras reconocer que el Ejecutivo valenciano del que forma parte no tiene pensado cambiar su postura pese a discrepar en ello con los empresarios.

Este jueves, tras la primera Junta Directiva del año y a la que acudió el president de la Comunitat Juanfran Pérez Llorca, Boluda consideró que "a veces hay que decir que sí" a las cosas, en relación a la reforma de financiación. "Decir que no a todo en esta vida... lo que va delante, va delante, y luego ya veremos cómo acaba", dijo el empresario .

Unas declaraciones que aumentaban la presión sobre Llorca, pues desde que se dio a conocer la propuesta pactada con ERC, el president de la Generalitat se ha mostrado contrario a negociar nada de forma bilateral con el Gobierno de Sánchez, tal y como han hecho otros barones territoriales del PP de acuerdo con la postura fijada por Génova.

Si bien al principio el conseller de Hacienda, José Antonio Rovira, advirtió en una entrevista concedida a 'Les Notícies del Matí' de À Punt que el modelo "no pintaba mal", más tarde el Consell matizó su postura al respecto.

Tras asistir al Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF), criticaron el "chantaje" de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, quien les avisó a las comunidades autónomas que podrían elegir quedarse con el modelo de financiación actual si no les convencía el nuevo sistema propuesto. Es decir, que la adscripción sería voluntaria.

Eso sí, de inclinarse por esta opción, los territorios renunciarían a los fondos adicionales que prevé este nuevo modelo, ajustado para satisfacer las reclamaciones de ERC para Cataluña. En el caso de la Comunitat Valenciana, serían 3.669 millones de euros más de los que recibe con el sistema vigente.

La maniobra iba dirigida a forzar de alguna manera el apoyo de los territorios reticentes con la propuesta. En especial, los gobernados por el Partido Popular, que ya preparaban entonces una cumbre el 18 de enero junto a su presidente, Alberto Núñez Feijóo, para hacer frente común contra la financiación de Sánchez.

La cumbre acabó con el rechazo por parte de todas las comunidades autónomas salvo Cataluña. La práctica totalidad de los consejeros autonómicos expresaron a Montero su desacuerdo con el nuevo sistema, y también su malestar porque fuera el líder de ERC, Oriol Junqueras, quien lo anunciara tras reunirse con Pedro Sánchez en La Moncloa.

Desde entonces, el Gobierno valenciano se ha mantenido en el 'no' a la propuesta, y a pesar de que el Ejecutivo central tenía intención de mantener encuentros bilaterales con las autonomías para conseguir convencerlos, el Consell ya advirtió que no tenía intención de negociar nada antes de tener el texto sobre el papel.

Para el Ejecutivo de Llorca, lo "primero" es que primero el Gobierno plasme esa propuesta en un proyecto de ley y lo remita al Congreso de los Diputados para su tramitación. A partir de ahí, decidirían si entrar a negociar la reforma o no. Pero mientras eso no ocurra, se enrocan en que lo que hay es "un anuncio de Sánchez, como tantos otros".

Con todo, los sindicatos y la patronal CEV ya apuntaron que había cuestiones mejorables en la propuesta, ya que esta no incluye un Fondo de Nivelación transitorio ni un "saneamiento" de la deuda. Pero, eso sí, celebraron el paso dado por Moncloa e instaron a la Generalitat Valenciana a negociar el modelo, dado que el actual lleva años caducado.

Las declaraciones de Boluda de este jueves iban en la misma dirección: que el Ejecutivo de Llorca se abra a dialogar el nuevo modelo. Algo que, sin el visto bueno de Feijóo, parece que no ocurrirá.