Joan Miró, primero de la izquierda, durante una visita a Valencia. EE
Miró, organizador de los Gay Games: "Sigue siendo difícil que un atleta de élite homosexual se muestre tal y como es"
Activista por los derechos del colectivo, defiende que si suspendían el evento de Valencia por la polémica "ganaban los que no nos quieren".
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La homosexualidad en el deporte de élite continúa siendo un tabú, al menos en las categorías masculinas. Pese a la visibilidad del colectivo LGTBIQ+ en las competiciones femeninas, con futbolistas y atletas que han decidido mostrarse tal y como son, en las categorías de hombres todavía no se ha dado el paso.
Con el objetivo de romper con los estigmas y seguir avanzando en la plena inclusión en todos los ámbitos, se celebrarán este verano en Valencia los Gay Games, un gran evento deportivo que tiene lugar cada cuatro años en una ciudad del mundo, como los Juegos Olímpicos.
"Es un encuentro deportivo y cultural abierto a todas las personas, con independencia de sus prestaciones atléticas, de su género o de su orientación sexual", afirma a EL ESPAÑOL Joan Miró, activista por los derechos del colectivo LGTBIQ+ y miembro de la junta directiva de la organización internacional de estos juegos.
En este sentido, lamenta que pese a los avances para lograr la igualdad y la inclusión en el ámbito legal, en el mundo deportivo queda mucho trabajo pendiente, especialmente en la élite.
Considera que en las ligas femeninas existe mucha más visibilidad, pero en las masculinas de los deportes vinculados tradicionalmente al género masculino, como el fútbol o el baloncesto, "es muy complicado que las personas homosexuales se muestren tal y como son".
Sobre por qué el deporte masculino de élite sigue siendo un entorno hostil, Miró cree que "la concepción social de cada deporte incide directamente en la posibilidad de que una persona se muestre como es".
Deportistas en una piscina de Valencia. Gay Games
"Hay que visibilizar. ¿Si a nivel amateur somos tantos y tantas que practicamos deporte, por qué no llegamos abiertamente a la élite?", cuestiona.
Al respecto, afirma que series como Heated Rivalry (titulada Más que rivales en España) en la que dos jugadores profesionales de hockey mantienen una relación en secreto contribuyen a empezar a acabar con el tabú.
Además, Miró afirma que con la celebración de estos juegos el mensaje que quieren que cale entre la ciudadanía es que "a pesar de los retrocesos que podemos tener en algunas partes del mundo, incluida Valencia, nuestra forma de luchar y hacer que cambien las mentalidades es a través del deporte y la cultura".
Los Gay Games
Valencia acogerá la cita del 27 de junio al 4 de julio. Durante estos días, se prevé la participación de casi 10.000 personas de todo el mundo. Según los datos que baraja la organización, la estimación es que atraigan a un total de 40.000 visitantes y el impacto económico ascienda a 120 millones de euros.
El público más fiel será Estados Unidos y Reino Unido, que lideran la lista de deportistas apuntados a una de las 39 disciplinas. Le siguen Alemania, Australia, Canadá, Francia y España. Hasta la fecha, se han registrado 7.250 personas de 65 países.
La oferta deportiva es amplia, desde fútbol hasta petanca, pasando por deportes acuáticos, pruebas atléticas y una amplia selección de deportes individuales y de equipo, como ajedrez, artes marciales, bolos, golf, esgrima, rugby y hockey hierba, entre otros. Los más populares, sin embargo, son natación, voleibol, tenis y fútbol.
Una tenista frente al Mercado Central de Valencia. Gay Games
El evento se desarrollará en medio centenar de espacios repartidos por toda la ciudad de Valencia. Muchos de ellos propiedad municipal, como el estadio y los carriles de atletismo del jardín del río Turia o el complejo deportivo del barrio de Natzaret.
Otras instalaciones que acogerán las competiciones serán el campo de golf del Parador del Saler, el velódromo Lluís Puig, la Marina de València, algunos pabellones de las universidades públicas valencianas y la playa de la Malva-rosa.
Además, los Gay Games saldrán de la ciudad y ofrecerán espectáculo también en espacios deportivos de Massanassa, Torrent o Riba-roja de Túria.
Otro de los lugares emblemáticos de estos Gay Games será el Village, un punto de encuentro para participantes y visitantes que estará ubicado en plena Ciudad de las Artes y las Ciencias.
La programación en este punto incluye charlas, cuentacuentos, eventos musicales, formaciones, actividades culturales y gastronómicas.
La oferta cultural también contempla festivales de bandas y coros inclusivos, una gran exhibición de cheerleading, una exposición de tapices que recuerdan a víctimas del vih/sida y la International Rainbow Memorial Run, una carrera histórica y simbólica que abre cada edición de los Gay Games recordando a quienes ya no están.
Evento de inauguración
La gran bienvenida a los Gay Games tendrá lugar en el estadio Ciutat de València y estará conducida por la drag valenciana internacional Choriza May.
Será, según los organizadores, una "explosión de deporte, cultura y energía, donde todo el mundo se une bajo una misma bandera: la de la diversidad".
Choriza May. EE
"Será la ocasión perfecta para que gente de todo el mundo vea que Valencia es mucho más que sol y playa, que tenemos una cultura rica, deportes propios, lengua propia y un folclore maravilloso", añade la artista.
En esta línea, afirma que se celebrará la diversidad de todo el colectivo, "sin olvidar ninguna letra", pero también a las personas aliadas, "que nos apoyan dentro y fuera del deporte".
Polémica
Esta edición de los Gay Games no ha estado exenta de polémica. La elección de la capital del Turia como sede se produjo en el año 2021, cuando gobernaba la izquierda tanto en el Ayuntamiento de la ciudad, como en el Gobierno autonómico.
Sin embargo, la llegada del PP y de Vox al poder en ambas instituciones y su tensa relación con las asociaciones locales del colectivo pusieron en riesgo la celebración del evento.
El activismo consideró contradictorio celebrar estos juegos de la mano de una administración de cuyo gobierno forma parte Vox, por lo que retiraron su apoyo.
La Federación del evento deportivo decidió entonces continuar adelante, aunque afirmó que comprende la postura de las entidades sociales. "Entendíamos que si nos retirábamos ganaban los que no nos quieren", explica Miró.
"Valoramos precisamente que sería muy fácil hacer este tipo de eventos en ciudades o países donde todo sea de color de rosa, pero precisamente la presencia de personas LGTBI de forma masiva en una ciudad donde esté habiendo recortes o modificaciones de legislaciones mucho más avanzadas, reivindica y muestra la visibilidad del colectivo", añade.