Juanfran Pérez Llorca. Vicent Bosch

Juanfran Pérez Llorca. Vicent Bosch Vicent Bosch

Valencia

Los resultados de Aragón propician la elección de Llorca como candidato del PP en la Comunitat Valenciana

Populares valencianos creen que el resultado obliga a pensar en la estrategia con Vox, con quien Llorca guarda buena relación.

Más información: Pérez Llorca y Catalá exhiben su ticket electoral para 2027: gestión conjunta y vuelta de la normalidad institucional

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El resultado de las elecciones en Aragón, que replican la tendencia a la que ya apuntaban los comicios extremeños del pasado diciembre, permiten a Juanfran Pérez Llorca sumar enteros en su partido para acabar consolidándose como el candidato del PP de la Comunitat Valenciana para las elecciones autonómicas de 2027.

La foto fija de la noche electoral de este domingo refleja el crecimiento sostenido de Vox, la pérdida de fuelle del PSOE y la constatación de que el llamado "factor ministra" del Gobierno de Pedro Sánchez -como lo tildó este partes el portavoz del Consell, Miguel Barrachina- "no suma" electoralmente.

Respecto al PP, también la lectura es clara: necesita al partido de Santiago Abascal para gobernar, incluso cuando gana, como ya ocurrió en la Comunitat Valenciana en 2023. Los procesos de Aragón y Extremadura así lo han demostrado.

Una circunstancia que, según las fuentes consultadas por EL ESPAÑOL en el PP valenciano, obliga a la dirección a repensar la estrategia a seguir con Vox. No en vano, no existe unidad de criterio al respecto.

Mientras los dirigentes María Guardiola y Jorge Azcón han arremetido contra los de Abascal en las campañas electorales, en la Comunitat la relación de PP con Vox es totalmente distinta. Podría tildarse incluso de cordial, a pesar de que también han existido tensiones puntuales en los últimos dos años y medio.

La interlocución entre ambas formaciones a nivel autonómico ha sido fluida desde los comicios del 2023. Para muestra: lograron cerrar un pacto para gobernar conjuntamente en la Generalitat, si bien un año después Vox decidió salir del ejecutivo.

Es en este punto cuando Llorca adquiere un valor interno para el PP, dado que desde el principio ha sido quien ha pilotado cualquier negociación con Vox. Primero, como portavoz de los populares en Les Corts, y ahora como presidente autonómico tras relevar en el cargo a Carlos Mazón.

Ha sido él quien ha sabido mantener los equilibrios con Vox en situaciones complejas y a día de hoy mantiene buena relación con el grupo parlamentario que lidera José María Llanos. Incluso, reconocen su preferencia porque sea este el candidato popular en 2027.

Todo ello ha hecho que el territorio sea percibido como un oasis en las relaciones que tienen los dos partidos. Y que, a pesar de los momentos convulsos que ha atravesado a lo largo de la legislatura, ha logrado afianzar esa relación de intereses.

En términos generales, aprobaron conjuntamente los Presupuestos de la Generalitat de 2024 y tras la dana que dejó 230 muertos, validaron unas nuevas cuentas -con partidas específicas para la reconstrucción tras la riada- para 2025.

Entre medias, sacaron adelante también proyectos legislativos complejos y significativos, como el Plan Simplifica -un decreto ómnibus-; la reforma de la radiotelevisión pública o de la Agencia Valenciana Antifraude.

Ahora, trabajan en un 'Simplifica 2' con la esperanza de impulsar los presupuestos de 2026 que sirvan al propio Pérez Llorca como carta de presentación a su presidente nacional, Alberto Núñez Feijóo y lograr así consolidarse como candidato para la próxima cita en las urnas.

Las encuestas

Pero más allá de que todo ese bagaje se convierta en capital político clave a tener en cuenta por la dirección nacional, que deberá decidir sobre su candidato antes del próximo mes de septiembre, lo cierto es que el resultado en las urnas de este domingo es también, en cierto modo, un balón de oxígeno para el propio Llorca.

El ahora president tomó las riendas del Gobierno valenciano en un contexto especialmente complejo por el impacto que había ocasionado la crisis de la dana.

Los pasos inmediatos de Llorca en el Palau, de hecho, fueron dirigidos a recuperar la normalidad institucional perdida: pedir perdón a las víctimas, crear una Dirección General de Salud Mental demandada por las asociaciones, tratar de reunirse con ellas a través del comisionado y pisar la zona cero.

De forma paralela y de forma indiscutible, a retomar la normalidad para la institución se sumaba otro reto más difícil si cabe: llevar el barco del PP a tierra firme e intentar mejorar las expectativas electorales de los populares respecto a aquel momento.

La última encuesta interna que manejaba el partido, de octubre de 2025, otorgaban 33 escaños al Partido Popular todavía con Mazón al frente de la Generalitat.

En definitiva, ese sería el objetivo a lograr: superar o, al menos, mantener las perspectivas que dibujaban las encuestas tras la crisis de la dana, pero no los 40 diputados que lograron en 2023, un techo que el propio partido asumía como excepcional.

Con todo, el resultado de este domingo, que muestra un estancamiento en los apoyos al PP -en Aragón obtuvo 2 menos que en 2023 y en Extremadura tan solo 1 más-, le da cierto respiro al líder valenciano, ya que el listón ahora mismo se sitúa en eso, en una mera retención de voto. Más aún, tratándose de un perfil que apenas cuenta con un año para afianzar respaldos.

El horizonte electoral, las dinámicas del bloque de derechas y la experiencia acumulada juegan a favor de Pérez Llorca. No hay aún una decisión formal, pero el escenario político actual empuja en una dirección: a que el presidente interino se convierta, de facto, en el principal candidato del PP valenciano para 2027.