La tienda de pelucas de Vicente. EE
La tienda de pelucas de Vicente, último comercio histórico de la Plaza del Ayuntamiento: "Vendo a falleras y turistas en Valencia"
El comercio lleva casi 60 años abierto y todavía conserva su estética antigua.
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Tiendas de souvenirs, bares con platos típicos y hoteles. Se trata de los comercios más recurrentes que inundan hoy en día la plaza del Ayuntamiento de Valencia. Pero no siempre fue así, y buena prueba de ello es la tienda de pelucas de Vicente.
Un local que hace esquina, que técnicamente está situado en la avenida de María Cristina, 1, pero que forma parte del entorno de la plaza del Ayuntamiento, el lugar más céntrico de Valencia.
Con cartelería antigua y ventanales de metal, la pequeña tienda de pelucas Hair Up lleva casi 60 años vendiendo pelucas y todo lo relacionado con la moda capilar. Ahora, Vicente destaca que, sobre todo, vende "a falleras y turistas".
Con Vicente y sus dos hermanas al frente, los tres siguen adelante con el negocio que a mediados del siglo XX inició su madre, Marisa Alcobendas.
"Pelucas, venta y alquiler", "Hair Up. Regalos y complementos" y "Pelucas pelo natural, posticería a medida" son los tres carteles que llevan toda la vida indicando que ahí se encuentra este local.
"Mi madre empezó con el negocio en abril del año 1968 y al mes nací yo, o sea que puedo decir que llevo toda la vida metido en esto", resalta Vicente.
Su madre, Marisa, era una enamorada de la peluquería. Por ello, aquel año decidió abrir una peluquería de señoras que ya incluía una gran exposición de pelucas a la venta: "En los años 70 vendía pelucas porque estaba de moda".
En aquel momento todavía no se encontraban en el local actual. De hecho, antes incluso de aterrizar en plena plaza del Ayuntamiento, la familia abrió una pequeña tienda "enfrente del Teatro Olympia", una que "todavía" conservan. Después, fue el turno del local donde todavía funciona Pelucas Hair Up.
Así, este negocio ha tenido, desde sus inicios, dos vertientes: las pelucas tradicionales para aquellas personas que lo necesitan, y el pelo de fallera.
Casi 60 años después de su apertura, es cierto que el modelo de negocio continúa siendo el mismo, pero Vicente observa que lo que ha cambiado es el tipo de clientela que tiene.
"La gente que viene al centro no es la misma que venía antes", lamenta. Se refiere a la gran cantidad de turismo que circula por los lugares más concurridos de la ciudad, y que, evidentemente, "no compran pelos de fallera".
Lo que sí que adquieren algunas turistas, entre souvenirs y alguna tapa, son pelucas: "Hay señoras que vienen en crucero, les gusta llevar el pelo bien y se llevan alguna".
No rechaza el turismo, de hecho, resalta que incluso le da ventas, pero anhela el antiguo ambiente de la zona: "Nos sentimos halagados de poder seguir estando, pero es un poco triste que ya no queden tiendas de toda la vida".
Eso sí, en cuanto a las pelucas tradicionales, Vicente destaca que cuenta con "muchos clientes de toda la vida". "Vienen a por pelucas porque tienen alopecias, también mucha gente por quimioterapias", añade. Eso sí, asegura que "hay quien lo lleva por moda".
Local Pelucas Hair Up.
Sin tener en cuenta el público fallero sus clientas son, sobre todo, "señoras que buscan pelucas por oncología o alopecia". Un proceso que, como explica, no trata de entrar en la tienda, elegir una peluca e irse, sino que es mucho más elaborado.
"Tenemos una zona donde se atiende a las clientas de manera privada, se tiene que elegir el pelo, el tono y elaborarse", relata Vicente. Y añade: "A esto no puedes venir con prisa".
Pero sí con algo de dinero, ya que un producto tan elaborado y personalizado, confeccionado a mano, tiene un coste: "A partir de 300 euros", destaca.
Las Fallas
Como buen negocio valenciano que es, esta tienda de pelucas tenía que estar vinculada a las Fallas. De hecho, explica que ellos siguen "enfocados al público de Valencia": "Al vender pelo de fallera, nuestra clientela es el 90% de Valencia".
Vicente presume de que su madre fue "de las primeras" en confeccionar los moños cosidos "que ahora lleva todo el mundo". "No fue la primera, pero sí de las primeras, cuando al principio la gente no los quería", explica.
Es el método más habitual actualmente para peinarse de fallera, utilizar unos moños del color del cabello natural de la persona. Estos se enganchan en la cabeza y no es necesario utilizar el pelo propio para peinarse. Primero porque de esta forma se ahorra tiempo, pero también porque esto permite llevar el pelo corto sin temor a no poderse peinar bien.
"Al principio la gente solo quería las mallas y peinarse de la manera tradicional. Ahora más del 90% de las ventas son de pelo ya cosido", apunta el dueño del negocio.
Sin duda, el pelo de fallera es la vertiente que más triunfa del negocio, por lo menos "entre septiembre y marzo". Es decir, la época previa a las Fallas y, por supuesto, sus días grandes.
"La gente de aquí nos conoce y viene, sabe que estamos toda la vida y somos un poco referentes. Saben que aquí hay una tienda que vende pelo para valenciana", añade.