El acusado de matar en enero de 2024 al canónigo emérito de la catedral de Valencia

El acusado de matar en enero de 2024 al canónigo emérito de la catedral de Valencia EFE/Ana Escobar

Valencia

El portero del canónigo asesinado afirma que invitaba a chicos "vulnerables" al piso a cambio de sexo: "Era asqueroso"

La Fiscalía pide 28 años para el procesado por asesinato, robo y estafa y la defensa solo reconoce la estafa.

Más información: Don Alfonso, el canónigo de Valencia estrangulado, tuvo sexo con un discapacitado horas antes del crimen

Valencia
Publicada

El juicio por el asesinato del canónigo de la Catedral de Valencia arrancó este lunes en la Audiencia de Valencia con la declaración del portero de la finca, que aseguró que el sacerdote, de 79 años, invitaba a chicos "muy vulnerables" a su piso a cambio de sexo.

Según su relato, la víctima, Don Alfonso, encerraba con llave a estos hombres cuando él salía, por lo que eran frecuentes los conflictos. "Era asqueroso", afirmó.

Además, el portero afirmó que se cruzó con el único acusado por el crimen, Miguel, "dos o tres veces como máximo", la última en junio o julio del año anterior, y aunque no hablaron nunca no le despertó "sospecha de nada malo", según recoge Europa Press.

El crimen, por asfixia, se cometió entre la noche del domingo 21 de enero de 2024 y madrugada del lunes siguiente. El juicio arrancó por el procedimiento del jurado y está señalado hasta el próximo 3 de febrero.

El ministerio fiscal solicita para el acusado (que conocía a la víctima porque tenían una relación de amistad desde hacía meses) un total de 28 años de cárcel por asesinato (que considera que cometió de acuerdo con una persona no identificada); robo con violencia de sus tarjetas y por estafa continuada.

"No sostengo que él le apretara el cuello, que es como lo mataron, pero sí que estuvo allí, tuvo una participación directa, eficaz y decisiva en los hechos", manifestó el fiscal, quien, por tanto, considera al acusado autor, coautor o partícipe necesario en el crimen.

Don Alfonso, canónigo de Valencia asesinado.

Don Alfonso, canónigo de Valencia asesinado.

Por contra, la defensa negó el delito de asesinato y aseguró que Miguel ni siquiera subió esa noche a la vivienda. Defendió que no se encontró ninguna huella suya ni rastro alguno de su ADN, aunque sí el ADN de un varón desconocido y siete huellas dactilares de una persona que tampoco ha sido identificada.

La defensa solo reconoció el delito de estafa por el uso de las tarjetas, por el que pide un año de cárcel, y por el que reclama indemnizar a la familia de la víctima en la cantidad de 1.452,16 euros.

El abogado además cuestionó la investigación policial. "Empezó de atrás a adelante; en menos de 24 horas dijeron que ya tenían el culpable, y trataron de cuadrar las piezas, pero empezaron a hacer aguas, no encontraron nada en cuatro registros", afirmó.

Al respecto, señaló que lo que "más duele es que el verdadero responsable está en la calle y no se ha hecho esfuerzo en encontrarlo".

Testimonio del portero

El cadáver lo descubrió el portero, que reside en el edificio y que declaró en esta jornada. Según su versión, el día de los hechos abrió la portería a las 9.00 horas como de costumbre, y a los pocos minutos le llegó un mensaje del canónigo diciéndole que se iba a ausentar hasta el fin de semana.

Le generó "duda" la forma en la que estaba escrito, pero no lo vio con "normalidad" porque tenía un apartamento en la playa de El Perelló.

Pero sobre las 11.15 se personó un amigo de Alfonso preocupado porque habían quedado para "una cosa importante" y no le cogía el móvil.

Subieron y, tras llamar dos veces y no recibir respuesta, el portero abrió con la copia de las llaves que tenía. Las únicas porque la víctima "tenía mucha discreción por el hecho de que le pudiera robar" y era "muy precavido a la hora de abrir la puerta porque había tenido muchos conflictos con los chicos".

Al girar la llave, la puerta no estaba cerrada. Entró y, al asomarse al dormitorio, vio al canónigo tumbado boca arriba y la cama "revuelta, usada".

"Claramente vi que estaba muerto, lo vi como una especie de momia con la boca abierta, salí chillando en un estado de nervios muy grande", recordó.

En ese momento le entró un segundo mensaje desde el móvil de Alfonso preguntándole si estaba todo bien. Los dos comenzaron a gritar y avisaron no recuerda si al 112 o a la Policía.

El portero declaró este lunes que era "muy frecuente" que subieran chicos a su piso, en etapas "muchos", y que cuando el canónigo percibió que "los vecinos comenzaban a darse cuenta de que ocurría algo extraño" les citaba fuera del horario de portería.

En su mayoría eran personas "muy necesitadas, que aparcaban coches, incluso a algunos físicamente se les veía que tenían adicción a alguna droga, todos mayores de edad".

Alfonso tenía "un carácter fuerte, complicado", relató y añadió que iba a buscarlos a la estación de autobuses o a la calle Bailén. "Yo porque sabía torearlo a pesar del asco que me daba a mí por lo que estaba haciendo, pero los vecinos estaban hartos", constató.

El portero, durante su declaración, relató varios incidentes. Manifestó que había un hombre que insistía en hablar con Alfonso porque había concertado sexo oral por 60 euros y solo le pagó 40.

Otra vecina le contó que escuchó una conversación de la víctima con un chico: "le estaba diciendo que si se la chupaba le daría dinero". "Los vecinos estaban hartos, a ellos y a mí nos resultaba repugnante y doloroso", subrayó.