Vigo Secreto: El proyecto de metro subterráneo que estuvo sobre la mesa pero que no llegó a fraguar
Vigo Secreto: El proyecto de metro subterráneo que estuvo sobre la mesa pero que no llegó a fraguar
En el último trimestre de 2004 se comenzó a mover desde la Xunta lo que sería el primer transporte de este tipo en Galicia, con una línea de 5 kilómetros y 15 paradas, un proyecto que fue mutando según cambiaban los gobiernos en Santiago, pasando a un metro ligero, y que terminó metido en un cajón
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Tras más de medio siglo en la ciudad, los tranvías dejaron de funcionar en Vigo el 1 de enero de 1969. Los autobuses ocuparon su lugar, trayectos y pasajeros en pos de una modernidad que se abría camino al tiempo que la urbe crecía de manera exponencial.
Lo que en su día parecía vetusto y poco eficiente, en estos tiempos vuelve a resurgir como una forma sostenible de movilidad. De hecho, hay quien desearía su vuelta a la ciudad olívica, igual que otras propuestas que resten tráfico y polución, como el metro, subterráneo y ligero.
De hecho, Vigo no cuenta con un metro por azares del destino, en forma de cambios de gobiernos, locales y autonómicos, y porque ese extraño fenómeno del acuerdo político no siempre es suficiente impulso para que los proyectos salgan adelante.
Esbozo en 2004
Entre octubre y noviembre de 2004, la Diputación de Pontevedra, con Rafael Louzán como presidente, empezó a mover un estudio para construir el primer metro subterráneo de Galicia en Vigo. Según la prensa local de la época, su puesta en marcha costaba alrededor de 180 millones de euros y estaría formado por una línea de 5 kilómetros y unas 15 paradas, con trayecto mixto, soterrado en un 75%.
El trayecto, según recogía La Voz de Galicia, se iniciaría en la estación de ría en superficie y seguiría por Montero Ríos y Areal hasta llegar al nudo de Isaac Peral, donde se soterraba el recorrido. Estación de Urzaiz, el Corte Inglés, Príncipe, Concello, Camelias, Peritos, plaza de la Independencia, Gran Vía, plaza de América, Alcampo de Coia y Navia serían las paradas.
Además, se contaba con la futura creación de la Salida Sur, que ampliaría el recorrido aprovechando ese túnel y la conexión ferroviaria con Citroën y Bouzas, por lo que se añadirían paradas en Balaídos, Matamá y Sárdoma. Se estimaba que el metro vigués podría tener 125.000 usuarios al día, con vagones que circulasen en ambos sentidos cada cinco minutos.
Los encargados de elaborar el Plan Estratégico de Pontevedra en el que se incluía este proyecto, los profesores universitarios Xoán Leiceaga y Esteban López, consideraban que "merece la pena" mientras desde UGT lo veían como un primer paso hacia un plan de transportes metropolitanos.
Con Corina Porro en la alcaldía de Vigo, el metro encontraba la aprobación de la oposición local, PSOE, BNG y el partido de Manoel Soto, Democracia Progresista Galega. También el apoyo de la Xunta de Galicia, presidida por Manuel Fraga y con Alberto Núñez Feijóo como vicepresidente y conselleiro de Política Territorial.
De este proyecto, poco más se supo, y se iniciaron nuevos estudios impulsados por el gobierno gallego siguiente, el del bipartito PSOE-BNG, pero que tampoco llegaron a buen puerto; al menos, no fructificaron en ningún aspecto material, ya que todo se quedaba en el papel pero sin rastro de ejecuciones.
2009, otro intento
En 2009, en los últimos meses de gobierno del bipartito, el metro subterráneo se transformó en metro ligero de superficie para el área metropolitana. Se construiría en dos fases, por las características orográficas y la complejidad de la implantación de este medio de transporte en la ciudad. La primera tendría dos líneas en superficie: una desde Samil hasta Urzáiz (eje litoral), pasando por la Avenida de Europa, Avenida de Castelao, calle Coruña, Torrecedeira, Pi i Margall y Policarpo Sanz.
La segunda iría desde la carretera de la Universidade por Citroën, Balaídos y la Avenida de Fragoso hasta la praza de América (eje interior) donde conectaría con la línea del litoral.
Las otras dos fases completarían el circuito del metro a la ciudad y serían mucho más complejas y costosas para completar el eje interior por Gran Vía y Urzáiz hasta el aeropuerto y prolongar el eje litoral hasta Teis.
Así, la línea de metro tendría 31,7 kilómetros, el 12% del recorrido subterráneo, 39 paradas y se pondría en funcionamiento con 22 trenes. Tendría paradas cada 400 metros en zona urbana y se calculaban unos 23,1 millones de viajeros al año. La inversión final sería de 250 millones de euros.
Otro estudio y adiós definitivo
En diciembre de 2010 la Xunta, ya con Feijóo como presidente, adjudicó provisionalmente un cuarto estudio de viabilidad y anteproyecto del metro ligero para el área metropolitana de Vigo por 437.000 euros. La previsión oficial era presentar primero el estudio y, después, dejar listo el anteproyecto en el último trimestre de 2012 o ya a inicios de 2013.
En 2014, la Xunta archivaba definitivamente el proyecto de metro ligero, a pesar de que todavía aparecían partidas en los Presupuestos. El enfoque cambiaba hacia el transporte metropolitano combinado autobús urbano, bus comarcal y barco.