Un experto advierte en Galicia sobre la pancreatitis aguda: Un tercio de los pacientes sufre complicaciones

Un experto advierte en Galicia sobre la pancreatitis aguda: "Un tercio de los pacientes sufre complicaciones" Wikipedia / Shutterstock

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Un experto advierte en Galicia sobre la pancreatitis aguda: "Un tercio de los pacientes sufre complicaciones"

El doctor Enrique de Madaria, especialista en gastroenterología y pancreatología, habla en Pontevedra sobre las decisiones críticas y los momentos clave en el diagnóstico y manejo de esta enfermedad

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La pancreatitis aguda es una enfermedad caracterizada por la inflamación súbita del páncreas. En Galicia, entre 2.700 y 10.800 personas la padecen cada año, lo que la convierte en una patología frecuente con un impacto significativo en el ámbito hospitalario.

Precisamente sobre esta enfermedad habló el pasado martes el doctor Enrique de Madaria en el Hospital de Montecelo, en Pontevedra. Especialista en gastroenterología y pancreatología, desde 2025 dirige la Unidad de Páncreas del Hospital de Alicante, donde lidera un grupo de investigación centrado en la pancreatitis aguda. Durante la clase magistral, abordó las decisiones críticas y los momentos clave en el diagnóstico y manejo de esta enfermedad.

La conferencia forma parte de una iniciativa formativa más amplia, que se desarrollará a lo largo de seis meses y busca acercar información de vanguardia tanto a profesionales sanitarios como a pacientes y a la sociedad en general. El programa está promovido por el Servicio de Digestivo de Pontevedra y el Grupo de Investigación IDARA, y cuenta con la financiación de AbbVie, Roche y Novo Nordisk.

Clase magistral

Clase magistral Cedida

La sesión, de 45 minutos de duración, estuvo dirigida a un público médico multidisciplinar, con la participación de especialistas en aparato digestivo, cirugía y cuidados intensivos, entre otros. "Para mí es una satisfacción poder compartir la experiencia que hemos acumulado en este campo y resolver las dudas que puedan surgir", señaló el doctor de Madaria. En una entrevista en profundidad con Treintayseis, el especialista habló sobre las claves de la enfermedad y posibles acciones para prevenirla.

Empecemos por lo básico. ¿Qué es la pancreatitis aguda y cómo afecta al organismo?

La pancreatitis aguda es una enfermedad que aparece, por lo general, de forma repentina en personas que hasta ese momento se encontraban bien. Se manifiesta con un dolor intenso en la parte alta del abdomen, que puede irradiarse hacia la espalda, y suele ir acompañado de náuseas y vómitos.

Estos síntomas se producen por la inflamación del páncreas, que es una glándula situada en la parte superior del abdomen, detrás del estómago. Cuando se inflama, provoca un dolor muy intenso que, habitualmente, se prolonga durante dos o tres días y requiere ingreso hospitalario para su control y tratamiento.

En aproximadamente dos de cada tres pacientes, la pancreatitis aguda tiene un curso leve y evoluciona favorablemente en pocos días, lo que permite el alta hospitalaria sin mayores complicaciones.

Sin embargo, en uno de cada tres casos puede presentar complicaciones graves. La inflamación puede ser muy intensa y provocar la destrucción de parte del páncreas o de los tejidos circundantes. Además, pueden aparecer fallos orgánicos, como bajadas de tensión, insuficiencia renal o problemas respiratorios, que ponen en riesgo la vida del paciente. Son precisamente estos casos los que más nos preocupan y en los que se centra la investigación, con el objetivo de desarrollar herramientas y tratamientos más eficaces que mejoren su evolución y reduzcan las complicaciones.

¿Se desconoce por qué ocurre esto en un tercio de los pacientes?

Sí, todavía no se sabe con exactitud por qué un tercio de los pacientes presenta una peor evolución. Sí conocemos algunos factores de riesgo como, por ejemplo, la obesidad o la edad avanzada. También influye la comorbilidad, es decir, padecer otras enfermedades previas, lo que incrementa el riesgo de complicaciones.

Sin embargo, aún no entendemos del todo por qué hay pacientes que desarrollan una respuesta inflamatoria tan intensa ante una pancreatitis aguda.

En ese sentido, se parece a lo que ocurrió con la COVID-19. Había personas que pasaban la infección como si fuera un simple resfriado y otras que necesitaban ingreso en UCI. En la pancreatitis sucede algo similar: aproximadamente un tercio de los pacientes desarrolla formas graves, una proporción comparable a la de los casos más severos de COVID-19, e incluso con cifras de mortalidad parecidas en los casos críticos. Son enfermedades que, en su fase inicial, pueden parecer similares, pero cuya evolución puede ser muy distinta según la respuesta del organismo.

¿Cuáles son los principales factores de riesgo para padecer pancreatitis aguda?

La causa más frecuente en España son los cálculos en la vesícula biliar, responsables de aproximadamente el 60% de los casos. Esto ocurre porque la vesícula está conectada al conducto biliar principal, el colédoco. Tanto el colédoco como el conducto del páncreas desembocan en el mismo punto del intestino. Si una piedra se desplaza y obstruye esa salida común, puede bloquear el drenaje del páncreas, provocar inflamación y desencadenar una pancreatitis aguda.

La segunda causa más habitual es el consumo crónico y elevado de alcohol. Tras años de ingesta excesiva, puede producirse de forma repentina un episodio de pancreatitis aguda.

Otra causa relevante es la presencia de niveles muy elevados de triglicéridos en sangre. Además, existen otros factores menos frecuentes, como determinados fármacos, infecciones o alteraciones metabólicas.

Entonces, como medidas de prevención, ¿sería clave limitar el consumo de alcohol y cuidar la alimentación?

Efectivamente. En muchos casos, la prevención pasa por mantener hábitos de vida saludables. Por ejemplo, algunos de los factores de riesgo para desarrollar cálculos en la vesícula son la obesidad, la edad y el sexo femenino. Evidentemente, la edad y el sexo no se pueden modificar, pero sí es posible actuar sobre el peso corporal y evitar la obesidad mediante una alimentación equilibrada y ejercicio físico.

En cuanto al alcohol, reducir o evitar su consumo es fundamental, especialmente en personas que lo ingieren de forma habitual y en grandes cantidades. Además, el tabaco también actúa como factor que potencia el efecto del alcohol y aumenta el riesgo de pancreatitis.

¿Cuáles son los síntomas en los que debe fijarse un paciente?

La pancreatitis aguda es, en cierto modo, "todo o nada". Es decir, si no la tienes, estás bien; pero cuando aparece, los síntomas son muy claros. El principal es un dolor muy intenso en la parte alta del abdomen, que puede irradiarse hacia la espalda y que no es un dolor leve ni pasajero. Suele ir acompañado de náuseas y vómitos, y el malestar general es importante.

No es algo que pase desapercibido ni que se confunda fácilmente con una simple indigestión. En general, el propio paciente percibe que se trata de un dolor fuera de lo habitual y que requiere atención médica urgente.

En la clase magistral que impartió este martes habló sobre decisiones críticas y momentos clave. ¿Cuáles fueron las claves que se plantearon?

Me refiero sobre todo a qué decisiones deben tomarse desde el momento en que el paciente llega al hospital. Hay actuaciones que son clave y que no deben demorarse. Por ejemplo, lo primero es controlar adecuadamente el dolor. Después, hay que comprobar que el paciente está estable y que no presenta fallo de órganos. Si lo hay, debe ser trasladado rápidamente a la UCI para su estabilización.

También es importante evitar prácticas que no aportan beneficio. Por ejemplo, los antibióticos no están indicados de forma rutinaria en la pancreatitis aguda, y a veces se utilizan en exceso. Del mismo modo, no siempre es necesario realizar un TAC abdominal, ya que es una prueba con radiación que debe reservarse para los casos en los que realmente esté indicada.

Entonces, se trata de adaptar la práctica clínica a lo que dice la evidencia científica

Exactamente. El reto es trasladar lo que sabemos por la investigación a la práctica médica diaria. A veces, la evidencia científica demuestra que determinadas intervenciones no aportan ventajas, pero siguen utilizándose por inercia. Por ejemplo, se sabe que en muchos casos la nutrición por sonda no ofrece beneficios frente a la alimentación oral cuando el paciente la tolera, y aun así se emplea en situaciones en las que quizá no sería necesario.

Por eso es fundamental revisar continuamente la práctica clínica y asegurarse de que se ajusta a las guías y a la mejor evidencia disponible, para ofrecer la mejor atención posible al paciente.