Restaurante PortoSanto, en Vigo

Restaurante PortoSanto, en Vigo S.P.

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El menú del día, cada vez más caro en Vigo: "Subo el precio porque no me queda más remedio"

Cientos de personas trabajadoras de Vigo acuden a sus restaurantes de confianza cada día por su menú: una opción asequible en medio de la jornada laboral que cada vez es más cara

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El menú del día surgió como una opción asequible y saludable para aquellos trabajadores con largas jornadas de trabajo. Muchos restaurantes de Vigo han destacado por ofrecer estas opciones de varios platos, postre y bebida a lo largo de los años, pese a verse obligados a subir sus precios.

El precio medio del menú del día en Galicia se situó en los 13,5 euros en 2025, mientras que en el conjunto de España alcanzó los 14,2 euros. Estas cifras son superiores a las de un año atrás, ya que esta opción gastronómica aumentó su precio un 1,5% respecto a 2024.

Así lo demuestran los datos de Hostelería de España, que ha registrado este incremento de los precios de los menús del día desde el año 2016. Entonces, la media nacional se situaba en los 11,70 euros, una oferta que es prácticamente imposible de encontrar en Vigo.

La inflación de los últimos años ha repercutido en las cuentas de los restaurantes olívicos, que se han visto obligados a encarecer sus menús. "Subo el precio porque no me queda más remedio", afirma Daniel Pérez, uno de los socios de PortoSanto, marca con dos locales en el centro de Vigo.

María Afonso, del restaurante As Cunchas, considera que "se está poniendo muy, muy complicado" ofrecer estos combinados con cierto nivel de calidad sin repercutirlo en el precio final. Tampoco pueden improvisar y adaptarse a los precios del mercado cada día: "No, porque no hay una garantía del precio", señala.

Los menús se acercan a los 15 euros

La presidenta de la asociación Vigo Gastronómico, Jimena Meije, asegura que los menús suelen venderse entre 12 y 18 euros. La dueña de María Manuela recuerda que el precio no suele variar durante todo el año, lo que supone un riesgo para los hosteleros, que deben ajustar beneficios para adaptarse a la inflación.

Por esta razón, gran parte de los restaurantes toman la decisión de subir el precio de los menús con el inicio de año. Es el caso de PortoSanto y de As Cunchas, que encarecieron su oferta un euro y 50 céntimos respectivamente.

"Una subida de 50 céntimos o un euro es asumible, pero más de eso sería un impacto para la gente. Habría quien buscaría otro sitio para comer", afirma María Afonso, que considera que "cuesta mucho defender el día a día", ya que el cliente que come todos los días fuera de casa es "exigente". 

La hostelera recuerda, además, que As Cunchas es un restaurante especial. Ubicado en la calle Tomás Alonso, a un paso de las fábricas de Beiramar, el 80% del negocio del local se sustenta de los trabajadores que acuden cada día a disfrutar de los platos que prepara su marido, Gonzalo Álvarez.

Daniel, de PortoSanto, recalca que no encarecen los menús "para ganar más dinero, sino para no perderlo". "Ojalá no tuviéramos que subir nadie los precios nunca. Subir los precios significa enfrentarte al cliente y tener el miedo de la pérdida de clientela", añade. 

Las subidas de precio al cliente no se corresponden a las de los costes y los hosteleros se ven obligados a ajustar sus cuentas. Además, tratan de adaptar los menús a los productos más económicos, sin perder calidad. Una tarea cada vez más compleja, ya que, como recuerda Jimena Meije, son los alimentos básicos los que más se están encareciendo.

"Es un trabajo de constancia y de verlo todo a 15 días vista", incide María. En As Cunchas tratan de ser previsores y conocer los precios de compra con bastante tiempo de antelación, aunque "tiran de recetario" y de elaboraciones propias al comprar directamente a los productores para abaratar costes y no depender de intermediarios.

Pérdida de clientes 

Daniel también apunta a una pérdida de clientes de menú del día desde la pandemia: "El consumo ha bajado en general. La gente quiere seguir saliendo el fin de semana, entonces recorta, quizás, de la semana". Los tuppers y la comida para llevar de los supermercados están impactando en los restaurantes olívicos.

El socio de PortoSanto, marca con restaurantes en García Barbón y calle Cuba, detalla que el mercado sufrió una caída tras el Covid y, desde entonces, se ha mantenido estable. "Solo comen fuera dos perfiles, los que tienen un gran sueldo o laspersonas a las que la empresa les paga la comida", explica.

La presidenta de Vigo Gastronómica concuerda con Daniel. Considera que la pandemia fue un punto de inflexión para el sector y los hábitos de los comensales han cambiado: sus clientes habituales llevan comida preparada en casa al trabajo o hacer jornadas largas hasta las 15:30 horas para ahorrarse comer fuera.

Esta situación ha llevado a muchos locales a prescindir del menú del día y centrarse en su carta. "Se les gana muy poquito y tienes que trabajar a volumen", reflexiona Meije, que también ofrecía este servicio en María Manuela y lo abandonó al no encontrar "posibilidad de hacerlo rentable".