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El jardín secreto de Bueu (Pontevedra) convertido en un restaurante con Solete Repsol: "Se nos fue de las manos"

Charo y Toño han convertido el Noite de Tapas en un referente no sólo gastronómico, también por su privilegiada localización, en el centro de la villa, pero alejado del ruido y rodeado de naturaleza

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Noite de Tapas es la historia de una apuesta, la de Charo y Toño, de un giro, de un cambio de vida y de un sueño que ha terminado haciéndose realidad y que, reconocen, se les ha ido "de las manos".

En 2015, la casa de la madre de Charo, en la rúa do Santán 18, se transformó en un negocio gastronómico que, en principio, no era de gran tamaño. "Al principio era super arriesgado y era una idea super romántica. Lo que pasa es que se nos fue de las manos porque pensamos: 'Hacemos algo para parejitas, como mucho cuatro'. Pero claro, las parejitas trajeron a otras parejitas, esas parejitas trajeron a sus amigos, sus amigos empezaron a traer a la gente de fuera, a los de Madrid, y al final se nos fue de las manos a unos niveles increíbles", explica Toño a Treintayseis entre risas.

Charo es la chef y el origen gastronómico del proyecto. Estudió Biología en Santiago y después se especializó en riesgos laborales; al percibir que la crisis comenzaba a afectar a los mayores de 40 años, decidió anticiparse y estudiar cocina por las noches en el instituto Manuel Antonio.

Finalmente, convirtió el jardín trasero de la casa materna en su proyecto de vida. Los árboles plantados por su madre, entre ellos un abeto de unos doce metros que había sido un árbol de Navidad, que dejó "crecer hasta el infinito", proporcionan sombra en verano y regala una temperatura perfecta para disfrutar de la comida y bebida.

Así afrontaron el Covid

Noite de tapas.

Noite de tapas. Noite de tapas

Los 5 primeros años fueron de crecimiento, hasta tal punto que la llegada del Covid no les frenó. "Me daba muchísimo miedo cerrar y le dije a Charo que pasásemos de las subvenciones, que eran un lío, y quedarnos abiertos dando comida para llevar; que la vengan a buscar y, si no, la llevamos nosotros", recuerda Toño, que añade que carecían de infraestructura para el delivery, pero "era la idea de no quedarte parado en tu casa y la posibilidad de salir al mundo exterior legalmente".

El resultado fue tan bueno que cuando comenzaron a atenuarse las medidas de la pandemia, el Noite comenzó a llenarse todos los días.

En la cocina, Charo y Toño apostaron por algo diferente. "A Charo nunca le gustaron las cosas aceitosas, siempre le gustaron las presentaciones correctas y huyó de la comida tradicional", entendido esto como "pimientos de padrón, pescado y todo frito".

"Empezó a hacer lo que a ella le gustaba: pollos al curry, los calamares super limpios de aceite, que no nadan; llegamos a hacer incluso causa limeña y cosas así que a ella le gustan", continúa Toño, que reconoce que ahora están en un punto clave de su trayectoria: la pregunta a responder no es "de dónde vienes, a dónde vas o a dónde quieres ir, sino si merece la pena".

El siguiente peldaño pasa por "recuperar la idea romántica" con la que nació el Noite de Tapas, porque ahora se ven como "máquinas de producción". "Bueu es un sitio súper turístico, no tanto como Sanxenxo, por suerte, pero es una barbaridad el volumen de trabajo que hay y estás haciendo aquellas cosas que te gustan multiplicadas por 1.000", ahonda.

Eso sí, Toño destaca la suerte que tienen de hacer lo que les gusta y de contar con el reconocimiento de los vecinos: "El vecindario de Bueu es muy bueno, merece la pena trabajar para ellos porque son gente muy agradecida, muy buena gente". Pero revela que un día libre suyo lo ocupa también en la preparación de los servicios de la semana: limpiar kilos de luras, hacer tartas de queso y limpiar el local y la cocina, por ejemplo.

Todo es, al final, el reflejo de un cariño especial por lo que ofrecen a sus clientes. Croquetas caseras, una coca con una harina especial, los tacos mexicanos entre otros destacados de la carta que presumen de proceder de una "cocina con cariño", aunque ahora "ya es una súper producción". Además, reivindica que huyen de la quinta gama porque, aunque tiene ventajas, "el camino al infierno está lleno de buenas intenciones".

Solete Repsol

Su apuesta gastronómica les ha llevado a recibir un Solete Repsol, que también destaca ese jardín oculto en el centro de Bueu. Un reconocimiento que se nota "para bien y para mal", ya que por un lado llega "muchísima gente", pero a veces llegan algunos que "no entienden nada, ni tú a ellos".

"El Solete nos lo dieron porque el Noite está petado siempre de gente y a la gente le encanta venir por su jardín, por su comida y sobre todo porque hay un ambiente súper tranquilo y cuidado", asegura Toño. Aunque también sufrieron ese efecto de las redes sociales y de querer "hacerse la foto", más que disfrutar de la experiencia.