Playa de Samil, en Vigo.
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¿Es seguro bañarse? La razón por la que varias playas de Vigo y Pontevedra han restringido el baño
La jefa del Servicio de Salud Ambiental, Silvia Suárez, vincula los últimos episodios a las fuertes lluvias y las escorrentías y recuerda que la recomendación de no bañarse se mantiene hasta obtener una nueva analítica favorable
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Este verano, han sido varias las veces en las que se ha recomendado o prohibido el baño en varios arenales de Vigo y su comarca, además de en otros de la provincia de Pontevedra, de manera más reciente.
Alcabre, Rodas y Figueiras, en las islas Cíes, A Punta o la zona central de Samil, en Vigo; Santa Marta y A Ladeira, en Baiona; y O Muiño en A Guarda y Portocelo en Marín, este mismo viernes, son algunas de las playas cuyas aguas han presentado resultados de contaminación microbiológica.
Estos episodios no responden a un problema recurrente en los arenales, sino a situaciones puntuales que pueden producirse especialmente después de periodos de lluvias intensas.
Así lo explica Silvia Suárez Luque, jefa del Servicio de Salud Ambiental, a Treintayseis, que apunta a las escorrentías provocadas por las precipitaciones como uno de los principales factores detrás de los resultados registrados esta semana.
"Es una situación que se da habitualmente en las playas gallegas de manera puntual", señala Suárez, que explica que las abundantes precipitaciones de los últimos días pueden provocar que el agua arrastre microorganismos y aumente temporalmente la carga microbiológica de las zonas de baño. "Con las lluvias suele haber un aumento de contaminación por las escorrentías", explica.
Uno de los ejemplos es Samil, donde una muestra recogida el pasado 23 de agosto detectó contaminación microbiológica y llevó a recomendar que los bañistas no entrasen en el agua. Dos días después, el 25 de agosto, una nueva analítica ofreció ya resultados favorables, lo que permitió retirar la recomendación. "Probablemente fue por las lluvias bastante intensas de los días previos", apunta la responsable de Salud Ambiental.
E. coli y enterococos, los indicadores que se vigilan
Los controles sanitarios de las playas se centran principalmente en dos bacterias: Escherichia coli (E. coli) y enterococos intestinales, parámetros establecidos tanto por la normativa gallega como por la española y europea. Ambas pueden relacionarse con contaminación de origen fecal, aunque su presencia no implica necesariamente que esta sea siempre su procedencia.
Según explica Suárez, E. coli suele ser indicativo de una contaminación reciente, mientras que los enterococos intestinales pueden señalar una contaminación que permanece durante más tiempo. Estos microorganismos se analizan de forma rutinaria durante toda la temporada de baño para detectar posibles problemas y reducir el riesgo para los usuarios.
Bañarse en aguas con una elevada contaminación microbiológica puede tener consecuencias para la salud. Entre los problemas que pueden aparecer, Suárez menciona diarrea, vómitos, afecciones cutáneas y, de forma puntual, problemas respiratorios.
Recomendación o prohibición
Cuando las analíticas detectan contaminación, Salud Pública comunica inmediatamente el resultado al concello correspondiente. La recomendación sanitaria es clara: prohibir el baño o, al menos, recomendar a la población abstenerse de entrar en el agua.
Sin embargo, la decisión de "colocar el cartel" y optar por una prohibición o una recomendación corresponde a cada concello. La situación cambia cuando una zona de baño obtiene una clasificación sanitaria "insuficiente"; en esos casos la prohibición de bañarse debe mantenerse de forma permanente.
La vigilancia de las playas gallegas se desarrolla durante toda la temporada de baño, del 1 de junio al 30 de septiembre, con un total de diez controles programados en cada arenal. Cuando aparece un resultado desfavorable, se intenta repetir el análisis lo antes posible.
"No avisamos al ayuntamiento para que pueda quitar el cartel hasta que sepamos que la playa está de nuevo bien", explica Suárez.
Plazos
En algunos casos, como sucedió en Samil, la situación puede resolverse en apenas un par de días, aunque el plazo depende también de cuándo sea posible realizar la nueva toma de muestras y disponer de los resultados.
Mientras no exista una analítica que confirme que el agua vuelve a ser segura, la recomendación de Salud Pública se mantiene. "Tenemos dos posibilidades para que las personas no enfermemos: que el agua tenga una calidad buena o que las personas no se bañen", resume Suárez.
Por eso, ante cualquier episodio puntual de contaminación, la estrategia sanitaria pasa por limitar la exposición hasta confirmar que el arenal vuelve a presentar unas condiciones adecuadas para el baño.