Una mujer camina por la ensenada de San Simón, Rías Baixas, a 17 de noviembre de 2023

Una mujer camina por la ensenada de San Simón, Rías Baixas, a 17 de noviembre de 2023 Adrián Irago / EP

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El cambio climático amenaza el marisqueo en las Rías Baixas: "No sé si me voy a poder jubilar en el mar"

La supervivencia de uno de los oficios más tradicionales e identitarios de Galicia se ve amenazada ante las lluvias torrenciales y las altas temperaturas

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Ingresos de cero euros al mes. Mejor dicho, pérdidas de cientos de euros cada mes por tener que pagar un seguro porque el mal tiempo te impide trabajar. Esta ha sido la realidad durante el último mes y medio de los miles de mariscadores y mariscadoras a pie que cuidan y protegen la biodiversidad de las Rías Baixas.

La campaña de Navidad reforzó las ilusiones de las mariscadoras gallegas, pero las nubes negras del Atlántico pronto cubrieron su cielo para descargar toda su ira contra las rías del sur de Galicia. Los constantes temporales vividos desde mediados de enero las obligaron a abandonar su "hábitat natural", el mar, y quedarse en sus casas.

"Es un mes y medio en el que hay cero ingresos. Imagínate cobrar cero euros"”, explica desde la Agrupación de Mariscadores a Pé de la Confraría de San Telmo Adrián Arís, mariscador que puntualiza: "Eso ya es una locura, pero además estamos pagando el seguro. No es que no ingresemos, sino que nuestro trabajo nos está costando dinero".

Con 34 años, lleva ya 10 años capturando almejas y berberechos en los arenales de Poio (Pontevedra) y es miembro de la Xunta Xeral de la Agrupación. "Me llamó siempre la atención, pero sí que entré en un momento de necesidad, estábamos aún en la crisis. Y me encantó, si no fuera por eso, si fuera por las ganancias, no estaría aquí", apunta.

María Fontán es otra de estas mariscadoras de nueva generación que ve su oficio peligrar. "No me veo ahora mismo en otro trabajo. No me importa buscar otra cosa que me acompañe, pero mi vida es el marisqueo", señala desde O Grove (Pontevedra). Hace un año ya alertaron de la pobre situación del sector.

María Fontán, impulsora de Mariscadora 2.0

María Fontán, impulsora de "Mariscadora 2.0" Cedida

"Tengo 35 años y no sé si me voy a poder jubilar en el mar. Es una pena", afirma. Aunque en O Grove no capturan a pie desde octubre, estos meses deberían haber sembrado y realizado diversas labores en sus playas. "Por recomendación de los biólogos, nos decían que era mejor no mover el terreno para que el marisco no sufriera", detalla.

Recuerdos de 2023

Esta no es una situación nueva para los mariscadores y mariscadoras de las Rías Baixas. Las lluvias torrenciales de 2023 provocaron enormes pérdidas en un sector que ya estaba empezando a sufrir los efectos del cambio climático. Desde entonces, la producción de marisco ha mermado en todas las confrarías del sur de Galicia.

Las mariscadoras y mariscadores de las rías de Noia, Arousa, Pontevedra y Vigo capturaron un 62,72% menos de bivalvos en 2025, respecto a 2019, y un 50,62% menos en comparación con 2022. Las riadas y las lluvias torrenciales bajaron la salinidad de los bancos marisqueros, provocando altas mortalidades.

Los datos del Instituto Galego de Estatística (IGE) también muestran una reducción mayor en aquellos bivalvos autóctonos que en aquellos foráneos. Es decir, las especies más rentables económicamente, como la almeja fina y la babosa, sufren caídas más pronunciadas, mientras que la japónica es más resiliente.

Estamos ganando unos 500 euros de media al mes

Adrián Arís, Ministro de exteriores

Por eso, pese a incrementarse ligeramente la productividad durante el último año, los ingresos de las mariscadoras y mariscadores continúan siendo bajos. "Desde 2023, cuando fueron las primeras lluvias potentes, estamos ganando unos 500 euros de media al mes. Fue un momento muy duro y no nos recuperamos", apunta Adrián Arís.

El mariscador de Poio subraya que las cuotas se han reducido a la mitad durante los dos últimos años. "No las podemos subir, porque la almeja tarda en crecer al menos dos años y medio", afirma, señalando que la cría sembrada tras esas lluvias estaba empezando ahora a "coger tamaño comercial"”.

La bajada de ingresos obliga a muchas mariscadoras a completar su sueldo con "trabajos en tierra". Es el caso de María, que se ha visto obligada a trabajar en hostelería para llegar a fin de mes: "No quiero dejar el mar, pero como las cosas sigan así, yo no veo un futuro muy bonito".

La amenaza del cambio climático

"Llevo diez años en el marisqueo y nunca vi nada igual como en 2023 y como este año", recalca Adrián. Al igual que su compañera de O Grove, señala el cambio climático como la causa de estas riadas y lluvias torrenciales que se están llevando por delante su oficio, su sustento, su modo de vida.

La investigadora del Centro de Investigación Mariña de la Universidade de Vigo (UVigo), Celia Olabarria, concuerda con ambos trabajadores del mar. Explica a Treintayseis que los modelos oceanográficos y climáticos "“están diciendo que en Galicia aumentará el número de fenómenos de lluvia torrencial". "Serán más frecuentes y más intensos", profundiza.

"Lo estamos viendo. No es algo que están prediciendo y ya. Está pasando", asevera la bióloga marina, que apunta tanto a la baja salinidad provocada por la llegada de agua dulce de las riadas y las precipitaciones, como a las altas temperaturas, como las causas de la alta mortalidad y baja producción de bivalvos en los últimos años.

De hecho, Olabarria se encuentra analizando datos que indican que los bivalvos no se alimentan, ni respiran, cuando la salinidad baja de 21 "partes por millón". Durante las intensas lluvias y riadas, investigadores de la UVigo han registrado "bajadas de ese nivel hasta seis puntos de salinidad".

En Galicia aumentará el número de fenómenos de lluvia torrencial

Celia Olabarria, investigadora del CIM de la UVigo

"Es muy bajo, piensa que en condiciones normales estamos a 30-35", apunta la científica. De esta forma, las lluvias torrenciales no sólo tienen "efectos letales" cuando arrastran el marisco durante las riadas hacia mar adentro, sino que afecta directamente a su crecimiento y a su potencial reproductor.

Por otro lado, Olabarria alerta del impacto de las olas de calor. "La temperatura del mar afecta, sí, pero es más importante incluso la temperatura del aire", indica, ya que los bivalvos son especies "intermareales". Según han comprobado en experimentos hechos en laboratorios, el "estrés térmico" que sufren cuando baja la marea también les afecta.

Sin mucho margen de maniobra

"No sé muy bien la solución", lamenta la investigadora, ya que la mayoría de los bancos donde faenan las mariscadoras a pie están ubicados en el interior de las rías, donde "viene todo el aporte de agua dulce de los ríos cuando hay riadas". Ahora bien, indica que la zostera puede ayudar a paliar los efectos del cambio climático.

Se trata de una planta marina, que a modo de "bosque" podría dar sombra e impedir que la "temperatura del sedimento se caliente tanto". Además, Olabarria indica que, como si fuera un "tampón", la zostera retiene más salinidad. Eso sí, apunta que no han llegado a "elucidar el proceso concreto".

Quizás la barrera existente entre administraciones, investigadores y trabajadores del mar impide que estos avances lleguen con rapidez a mariscadoras y mariscadores. Ni María ni Adrián tienen claro cuál es la solución para poder seguir trabajando en los arenales de las Rías Baixas, aunque tienen claro que debe haber "más investigación".

Olabarria, que recuerda que los agresivos temporales también tienen consecuencias en otras especies, como los percebes, considera que sus descubrimientos no llegan a la sociedad. "Hay un desacople entre la información recogida a través de investigación y la que la Xunta maneja", afirma.

"Hay mucho incompetente, no hay gente técnica con capacidad", denuncia la científica. Las mariscadoras y mariscadores tampoco están de acuerdo con la actitud del gobierno gallego: reclaman más apoyo para no perder un oficio tan arraigado a la identidad de las Rías Baixas. "Año tras año sigue pasando lo mismo, no vemos ningún cambio", critica María.