Hace 15 años Huelva buscó a un torero a través de un certamen que se llamaba así: 'Huelva busca un torero'. Fue un joven de Trigueros quien lo ganó, un tal David Pérez Sánchez, que se anunciaba en los carteles como David de Miranda.
Aquella lejana tarde ya se le vieron sus formas, sobre todo su valentía. "Si le aguanta el valor, llegará a donde quiera", decían algunos aficionados.
Y tras una década de alternativa, el valor le ha aguantado, y esta tarde del 3 de agosto aquellos aficionados han podido constatar que encontraron a ese torero al que nunca han soltado de la mano. Ni en los momentos más difíciles porque nadie le ha regalado nada.
Tres orejas y un rabo tras recibir un fuerte varetazo en el muslo izquierdo que, por un momento, se pensó que llevaba la cornada, en una faena de mandamás.
Ese fue su balance en una tarde que no pudo ser para Morante de La Puebla -ninguno de sus dos toros le sirvió- tras llegar a Huelva envuelto en ese halo tras dos tardes mágicas en El Puerto de Santa María. No obstante, dejó dos o tres verónicas y una media que fueron auténticos carteles de toros.
Morante de La Puebla lancea a la verónica al primero de la tarde en Huelva.
Sí triunfó Daniel Luque al cortar dos orejas a un buen toro de Santiago Domecq, merecedor de la vuelta al ruedo. El de Gerena hizo una faena que rozó la perfección por la técnica, la firmeza y el temple de un torero forjado y siempre original, tras bridarle su muerte a David de Miranda.
El epílogo fueron unas luquesinas pero invertidas y una estocada entera que le valieron las dos orejas a este torero que no termina de pegar ese aldabonazo necesario para estar en todas las ferias a pesar de sus brillantes características.
Pero la traca final llegó en el último toro, uno de Cayetano Muñoz que se lo puso nada fácil a David desde que salió de los chiqueros. Antes de que saliera al ruedo la plaza impulsó una cerrada ovación al torilero Nono Ortiz tras sufrir un golpe al derribar el cuarto toro una de las puertas de toriles.
Sin nunca entregarse y avisándole de que se lo podía echar en el lomo, David lo fue sometiendo desde que se abrió de capa e hizo un espeluznante quite por gaoneras. Ya con la muleta lo fue sometiendo con toques fuertes y mucha firmeza hasta que acabó metido entre los pitones.
Davide de Miranda pega un derechazo en Huelva.
El lugar donde más se siente David, pero también donde había más peligro. En un palmo de terreno llegaron los circulares, el cartucho de pescado encogiendo la muleta y la voltereta que conmocionó al público porque parecía que llevaba la cornada.
No fue tal, finalmente, pero aquello tomó mucha más dimensión, sobre todo cuando le pegó una tanda de manoletinas en la que se le veía cogido en cada una de ellas y una estocada fulminante que lo tumbó en unos segundos.
Y ya con la plaza desatada, el presidente no tuvo más remedio que conceder el rabo para evitar un desorden público porque el delirio se desató en los tendidos.
Antes, a un toro exigente de Juan Pedro lo había embebido por estatuarios sin mover una zapatilla y sin dejarlo de mirar en ningún muletazo para acabar cuajándolo por ambos pitones. Un pinchazo previo a la estocada dejó el premio en una oreja.
Daniel Luque da un derechazo muy templado en Huelva.
Quien también pasó lo suyo con el segundo fue Daniel Luque. Aguantó al menos cinco coladas en una sola tanda del de José Luis Pereda, al que terminó haciendo a su manera para que pasara por el aro, dándole siempre la distancia y el sitio correcto.
Y todo ello en una tarde en la que se volvió a colgar el cartel de 'No hay billetes' y en la que Huelva constató que 15 años después de buscar a un torero, ha acabado encontrándolo y que le ha aguantado el valor. Y lo que queda...
