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Las claves

Aunque todavía quedan alrededor de dos meses para Halloween, el calendario empieza a mirar ya hacia el 31 de octubre.

La noche más terrorífica del año se ha convertido también en una oportunidad para dar un cambio de imagen a nuestras casas. Una mesa con vajilla temática o pequeños accesorios puede ser suficiente para dar ese aire otoñal que anticipa la celebración.

Con esta idea, Primark ya ha llenado su sección de hogar de propuestas inspiradas en las calabazas, uno de los símbolos más reconocibles de Halloween. La colección incluye piezas pensadas para utilizar en el día a día y que permiten preparar una cena temática.

Colección vajilla Primark. Primark.

La clave está en combinar las piezas de forma que puedan utilizarse también durante el resto del otoño.

Las calabazas funcionan así como un elemento decorativo estacional que no tiene por qué desaparecer el 1 de noviembre: basta con mezclarlas con vajilla blanca, textiles en tonos crema o marrones y otros accesorios de inspiración otoñal para conseguir una mesa menos vinculada al Halloween más tradicional y más fácil de mantener durante la temporada.

Imagen generada con IA de la vajilla. IA.

Entre los accesorios más sencillos se encuentra el pack de cuatro posavasos de cerámica con forma de calabaza, que Primark vende por 9 euros. Cada pieza presenta un diseño diferente y un acabado brillante, por lo que, además de proteger la mesa, pueden utilizarse como un pequeño elemento decorativo.

La colección también incluye un pack de dos paños de cocina por 6 euros. Uno es naranja, con textura de gofre, y el otro de color crema y decorado con calabazas bordadas.

Para completar la mesa, Primark propone una mantequillera de cerámica con forma de calabaza por 9 euros. De color naranja y con detalles de hojas y tallos en relieve, está pensada para servir la mantequilla durante el desayuno y puede mantenerse como accesorio decorativo durante buena parte del otoño.

La vajilla gana protagonismo con varios platos, decorados con pequeñas calabazas sobre una base blanca y un borde festoneado. Puede utilizarse para servir platos principales y combinarse con otras piezas de la colección.

A esta propuesta se suma un ramequín con forma de calabaza, que cuesta 10 euros y está pensado para servir sopas, salsas, dips o pequeñas guarniciones.

Por último, el cuenco con forma de calabaza, disponible por 9 euros, permite completar la mesa con aperitivos, dulces, frutos secos o salsas.