Publicada
LO ESENCIAL
Exclusivo suscriptores

El precio de la cesta de la compra se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los consumidores.

En las fruterías, las diferencias entre los productos nacionales y los importados pueden resultar especialmente llamativas, sobre todo cuando ambos compiten en los lineales pese a tener costes de producción muy distintos.

Raúl, conocido como el frutero de TikTok, ha explicado por qué ocurre esta situación y ha señalado directamente a Marruecos como uno de los principales focos de competencia para la agricultura española.

Durante su participación en La Escalera Roja Podcast, el frutero madrileño abordó una de las cuestiones que más desconcierto genera entre los clientes: por qué los alimentos cultivados en España pueden resultar más caros que los procedentes del extranjero.

"Eso solo pasa con Marruecos, o sea, me refiero a nuestra competencia, en general, no pasa con países europeos porque nosotros somos la huerta de Europa", explicó Raúl, que trabaja en el negocio familiar desde los 16 años y acumula más de un millón de seguidores entre TikTok e Instagram.

La diferencia de costes entre España y Marruecos

Así, las judías verdes son uno de los ejemplos que utiliza para ilustrar esta brecha. Según sus explicaciones, recoger un kilo de esta hortaliza en España supone cuatro euros únicamente en costes de mano de obra. En Marruecos, en cambio, esa misma tarea cuesta alrededor de un euro por kilo.

La diferencia repercute directamente en el precio final. A los costes de recolección hay que sumar el transporte, la manipulación del producto y los márgenes de los distintos intermediarios que participan en la cadena de distribución.

"Si la mano de obra para coger judías verdes en España es que cada kilo que recogen de judías verdes ya cuesta 4 euros de mano de obra", aseguraba.

"Eso quiere decir que luego hay que trabajar la judía verde, transportarla, que gane el agricultor, el asentador de Mercamadrid, el frutero y te encuentras judías verdes a 10 € en las tiendas".

Raúl también cuestiona la calidad de las judías procedentes del país norteafricano. A su juicio, son más duras, tienen menos sabor y necesitan más tiempo de cocción.

Sin embargo, reconoce que el precio acaba inclinando la balanza para muchos consumidores: mientras las españolas pueden alcanzar los diez euros por kilo, las marroquíes se venden por unos seis euros.

Para el frutero, la solución pasa por equiparar las exigencias aplicadas a los alimentos nacionales y extranjeros. Defiende que las frutas y hortalizas importadas deben someterse a los mismos controles sanitarios y protocolos de producción que se exigen a los agricultores españoles.

"La única solución para que no haya esa competencia es que tengan que pasar, por lo menos si quieren exportar productos a España, los mismos controles que pasan los productos españoles", sostuvo.

Raúl considera que la presión sobre los precios puede beneficiar a corto plazo a quienes buscan alimentos más baratos, pero perjudicar seriamente al campo español: "Te estás cargando a las empresas y las estás reventando".