La crisis de la vivienda se ha convertido en uno de los principales frente políticos en España y amenaza con pasar factura a la izquierda en las urnas.
El encarecimiento de los alquileres, las dificultades para acceder a un piso y las protestas sociales han colocado esta cuestión en el centro del debate de cara a las elecciones generales del 29 de noviembre.
En este escenario, las palabras que Gabriel Rufián pronunció hace casi un año adquieren una nueva dimensión.
El portavoz de ERC en el Congreso ya advirtió el 22 de octubre de 2025, durante una entrevista en Al Rojo Vivo, de que la incapacidad de las formaciones progresistas para resolver podía tener consecuencias electorales.
"Hemos fracasado, y también nosotros hemos gobernado en Cataluña y hemos fracasado en torno a esto", reconoció entonces. Su diagnóstico fue todavía más contundente al señalar que "el drama de la vivienda puede tumbar a cualquier partido de izquierda".
La vivienda, el único problema que puso a Sánchez contra las cuerdas
La situación parlamentaria ha agravado el problema durante las últimas semanas. El rechazo de los decretos de vivienda impulsados por el Ejecutivo ha evidenciado las dificultades del Gobierno para reunir una mayoría estable en una de las materias más sensibles para los ciudadanos.
Las diferencias entre las formaciones progresistas, partidarias de una mayor intervención del mercado, y partidos como Junts y el PNV han complicado la aprobación de nuevas medidas.
El bloqueo político coincide con una creciente movilización social por el acceso a una vivienda asequible. Las protestas de los inquilinos y las iniciativas de los movimientos sociales han trasladado a la calle el malestar que también se refleja en el Congreso.
Además, la vivienda se ha consolidado como uno de los grandes asuntos de cara a la próxima cita electoral.
Sin embargo, mucho antes, durante aquella entrevista, Rufián cuestionó que el presidente Pedro Sánchez calificara la legislatura como la de la vivienda mientras muchos ciudadanos seguían sin poder emanciparse o tenían que compartir habitación para afrontar el alquiler.
"Y mientras eso pase es que la gente va a escuchar a Abascal y compañía", advirtió.
El diputado defendió una intervención más contundente del mercado y mayores impuestos para quienes compran viviendas con "fines especulativos". Su propuesta se resumía en un lema: "una familia, una casa".
También criticó las lagunas de la Ley de Vivienda y reclamó que el Ejecutivo utilizara las competencias estatales para evitar que las comunidades autónomas eludieran su aplicación.
Casi doce meses después, la vivienda sigue marcando la confrontación política y amenaza con condicionar el resultado electoral.
La advertencia de Rufián apunta a un riesgo casi profético para las fuerzas progresistas: que la percepción de abandono entre quienes no pueden acceder a un hogar pese más que sus indicadores económicos. Así, para mantener la confianza de sus votantes, resolver una de las principales preocupaciones cotidianas de los ciudadanos se vuelve una prueba de fuego.
