El acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas económicos para miles de familias en España. Mientras el precio de los inmuebles continúa dificultando la compra a buena parte de la población, otros han encontrado en el mercado inmobiliario una forma de construir patrimonio.
Es el caso de Carlos Carbonell, conocido como Tropi, un exfutbolista profesional que decidió invertir sus ingresos deportivos en vivienda y que ha orientado su carrera hacia la inversión inmobiliaria. Carbonell, de 31 años, pasó por clubes como el Valencia, el Atlético de Madrid y el Recreativo de Huelva.
Durante su trayectoria deportiva, obtuvo salarios de entre 40.000 y 150.000 euros anuales, unas cantidades que le permitieron comenzar a adquirir propiedades desde una edad temprana. "Tenía dos opciones: gastarlo en coches, fiestas y cosas innecesarias o invertir en inmuebles", contaba en sus redes sociales (@carlostropi).
De futbolista a inversor inmobiliario
Su estrategia comenzó a tomar forma en 2016, cuando compró sus dos primeros pisos en Valencia por 80.000 euros cada uno. Según explica, el mercado ofrecía entonces oportunidades que hoy resultan mucho más difíciles de encontrar.
El exjugador asegura que esos inmuebles podrían alcanzar actualmente un valor de entre 200.000 y 250.000 euros cada uno.
La compra de viviendas continuó durante los siguientes años, aprovechando sus ingresos y las posibilidades de financiación bancaria que tenía mientras seguía en activo. "En menos de un año me compré 9 pisos y poco a poco fui creando mi patrimonio hasta el día de hoy que vivo de mis rentas", afirma.
Sin embargo, su carrera futbolística terminó antes de lo previsto. Una lesión de rodilla le obligó a retirarse a los 28 años y a buscar una alternativa profesional.
La inversión inmobiliaria, a la que ya se dedicaba desde sus primeros ingresos, se convirtió en una salida para mantener su independencia económica. "No tuve un sueldo millonario", recuerda Carbonell, que considera que anticiparse a la retirada fue determinante para afrontar esa nueva etapa.
El exfutbolista también ha explicado que aprovechó su etapa deportiva para solicitar financiación. "Cuando era futbolista tenía una obsesión por el apalancamiento, por la financiación bancaria y, sí que lo puse todo al rojo", reconoce.
Su objetivo era adquirir activos mientras disponía de una nómina elevada y de mejores condiciones para acceder al crédito. Actualmente, combina su patrimonio inmobiliario con inversiones en fondos indexados de renta variable a largo plazo.
Además, trabaja asesorando a otros deportistas interesados en comprar viviendas. Su experiencia le ha llevado a defender la importancia de generar ingresos recurrentes antes de abandonar una profesión con una duración limitada.
"No soy millonario pero tengo lo que mucha gente sueña: una casa para mi familia, la seguridad de que nunca me va a faltar nada y la libertad financiera", concluye.
